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NOTA DE VREDONDOF :

ESTE ARTICULO A MI ME PARECIO MUY INTERESANTE , PERO ME HA COSTADO MUCHO "LLEGAR A LOS CONCEPTOS" , NO SE SI POR QUE A MIS 63 AÑOS YA PATINA UN POCO MI CABEZA , O BIEN PORQUE EL AUTOR TIENE UN NIVEL ... O QUE ESCRIBE PARA UN NIVEL DE PERSONAS CON UN INTELECTO MUY ELEVADO.

En cualquier caso merece la pena leerlo (con MUCHA ATENCION para enterarse ....)
La conclusion que saque en la 3ª leida que le di , fue que se puede DECIR LO MISMO con el 10 de palabras y utilizando un "estilo mas pegado a la tierra".

LOS ESPAÑOLES NO SON IDEALISTAS. EN LA MEDIOCRIDAD SE ENCUENTRAN A GUSTO

El perfeccionamiento humano se efectúa con ritmo diverso en las sociedades y en los individuos. Los más poseen una experiencia sumisa al pasado: rutinas, prejuicios, domesticidades. Pocos elegidos varían, avanzando sobre el porvenir; al revés de Anteo, que tocando el suelo cobraba alientos nuevos, los toman clavando sus pupilas en las constelaciones lejanas y de apariencia inaccesible. Esos hombres, predispuestos a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual, son los "idealistas". La unidad del género no depende del contenido intrínseco de sus ideales sino de su temperamento: se es idealista persiguiendo las quimeras más contradictorias, siempre que ellas impliquen un sincero afán de enaltecimiento. Cualquiera. Los espíritus afiebrados por algún ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos. Son alguien o algo contra los que no son nadie ni nada. Todo idealista es un hombre cualitativo: posee un sentido de las diferencias que le permite distinguir entre lo malo que observa, y lo mejor que imagina. Los hombres sin ideales son cuantitativos; pueden apreciar el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor. Sin ideales sería inconcebible el progreso. El culto del "hombre práctico", limitado a las contingencias del presente, importa un renunciar a toda imperfección. El hábito organiza la rutina y nada crea hacia el porvenir; sólo de los imaginativos espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos, la historia sus páginas luminosas.
Son la parte viva y dinámica de la humanidad; los prácticos no han hecho más que aprovecharse de su esfuerzo, vegetando en la sombra. Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales. Más ha hecho la imaginación construyendo sin tregua, que el cálculo destruyendo sin descanso. La excesiva prudencia de los mediocres ha paralizado siempre las iniciativas más fecundas. Y no quiere esto decir que la imaginación excluya la experiencia: ésta es útil, pero sin aquélla es estéril. Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la inspiración y la sabiduría; por eso, con frecuencia, viven trabados por su espíritu crítico cuando los caldea una emoción lírica y ésta les nubla la vista cuando observan la realidad. Del equilibrio entre la inspiración y la sabiduría nace el genio. En las grandes horas de una raza o de un hombre, la inspiración es indispensable para crear; esa chispa se enciende en la imaginación y la experiencia la convierte en hoguera. Todo idealismo es, por eso, un afán de cultura intensa: cuenta entre sus enemigos más audaces a la ignorancia, madrastra de obstinadas rutinas.
La humanidad no llega hasta donde quieren los idealistas en cada perfección particular; pero siempre llega más allá de donde habría ido sin su esfuerzo. Un objetivo que huye ante ellos se convierte en estímulo para perseguir nuevas quimeras. Lo poco que pueden todos, depende de lo mucho que algunos anhelan. La humanidad no poseería sus bienes presentes si algunos idealistas no los hubieran conquistado viviendo con la obsesiva aspiración de otros mejores.
En la evolución humana, los ideales se mantienen en equilibrio inestable. Todo mejoramiento real es precedido por conatos y tanteos de pensadores audaces, puestos en tensión hacia él, rebeldes al pasado, aunque sin la intensidad necesaria para violentarlo; esa lucha es un reflujo perpetuo entre lo más concebido y lo menos realizado. Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya estabilidad parece inercia de muerte. Esa inquietud se exacerba en los grandes hombres, en los genios mismos si el medio es hostil a sus quimeras, como es frecuente sobre todo en España. No agita a los hombres sin ideales, informe argamasa de humanidad.
Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la sana e iluminada, la que mira al frente y no a la espalda; nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado: lo que en ellos parece primavera es tibieza otoñal, ilusión de aurora que es ya un apagamiento de crepúsculo.
Sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir; por eso en los caracteres excelentes puede persistir sobre el apeñuscarse de los años. Nada cabe esperar de los hombres que entran a la vida sin afiebrarse por algún ideal; a los que nunca fueron jóvenes, paréceles descarriado todo ensueño. Y no se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.
Los idealistas suelen ser esquivos o rebeldes a los dogmatismos sociales que los oprimen. Resisten la tiranía del engranaje político nivelador, aborrecen toda coacción del sistema, sienten el peso de los honores con que se intenta domesticarlos y hacerlos cómplices de los intereses creados, dóciles maleables, solidarios, uniformes en la común mediocridad.
Las fuerzas conservadoras que componen el subsuelo social pretenden amalgamar a los individuos, decapitándolos; detestan las diferencias, aborrecen las excepciones, anatematizan al que se aparta en busca de su propia personalidad. El original, el imaginativo, el creador no teme sus odios: los desafía, aun sabiéndolos terribles porque son irresponsables y asesinos como ultima solución. Por eso todo idealista es una viviente afirmación del individualismo, aunque persiga una quimera social; puede vivir para los demás, nunca de los demás. Su independencia es una reacción hostil a todos los dogmáticos. Concibiéndose incesantemente perfectibles, los temperamentos idealistas quieren decir en todos los momentos de su vida, como Don Quijote: "yo sé quién soy". Viven animados de ese afán afirmativo. En sus ideales cifran su ventura suprema y su perpetua desdicha. En ellos caldean la pasión, que anima su fe; esta, al estrellarse contra la realidad social, puede parecer desprecio, aislamiento, misantropía: la clásica "torre de marfil" reprochada a cuantos se erizan al contacto de los obtusos. Diríase que de ellos dejó escrita una eterna imagen Teresa de Ávila: "Gusanos de seda somos, gusanillos que hilamos la seda de nuestras vidas y en el capullito de la seda nos encerramos para que el gusano muera y del capullo salga volando la mariposa". Todo idealismo es exagerado, necesita serlo. Y debe ser cálido su idioma, como si desbordara la personalidad sobre lo impersonal; el pensamiento sin calor es muerte, frío, carece de estilo, no tiene firma.
Jamás fueron tibios los genios y los héroes. Para crear una partícula de Verdad, de Virtud o de Belleza, se requiere un esfuerzo original y violento contra alguna rutina o prejuicio; como para dar una lección de dignidad hay que desgoznar algún servilismo. Todo ideal es, instintivamente, extremo; debe serlo a sabiendas, si es menester, pues pronto se rebaja al refractarse en la mediocridad de los más. Frente a los hipócritas que usurpan poderes civiles y mienten con viles objetivos, la exageración de los idealistas es, apenas, una verdad apasionada. La pasión es su atributo necesario, aun cuando parezca desviar de la verdad; lleva a la hipérbole, al error mismo; a la mentira nunca. Ningún ideal es falso para quien lo profesa: lo cree verdadero y coopera a su advenimiento, con fe, con desinterés. El sabio busca la Verdad por buscarla y goza arrancando a la naturaleza secretos para él inútiles o peligrosos. Y el artista busca también la suya, porque la Belleza es una verdad animada por la imaginación, más que por la experiencia. Y el moralista la persigue en el Bien, que es una recta lealtad de la conducta para consigo mismo y para con los demás. Tener un ideal es servir a su propia Verdad Siempre. Algunos ideales se revelan como pasión combativa y otros como pertinaz obsesión; de igual manera distínguense dos tipos de idealistas, según predomine en ellos el corazón o el cerebro. El idealismo sentimental es romántico: la imaginación no es inhibida por la crítica y los ideales viven de sentimiento. En el idealismo experimental los ritmos afectivos son encarrilados por la experiencia y la crítica coordina la imaginación: los ideales tórnanse reflexivos y serenos. Corresponde el uno a la juventud y el otro a la madurez. El primero es adolescente, crece, puja y lucha; el segundo es adulto, se fija, resiste, vence.
El idealista perfecto sería romántico a los veinte años y estoico a los cincuenta; es tan anormal el estoicismo en la juventud como el romanticismo en la edad madura. Lo que al principio enciende su pasión, debe cristalizarse después en suprema dignidad: ésa es la lógica de su temperamento. Sin embargo lo que si hay es mucha mediocridad. La mediocridad puede definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. Ésta ofrece a todos un mismo fardo de rutinas, prejuicios y domesticidades; basta reunir cien hombres para que ellos coincidan en lo impersonal: "Juntad mil genios en un Concilio y tendréis el alma de un mediocre". Esas palabras denuncian lo que en cada hombre no pertenece a él mismo y que, al sumarse muchos, se revela por el bajo nivel de las opiniones colectivas.El régimén actual, la monarquía cainista, ha conseguido una vez más, a través de sus ladrones politicos, que los españoles sean mediocres y que todo destello de genialidad sea enterrado en el desprecio. El régimen es miedoso,cobarde y hurtador, teme por su continuidad, pues sabe que se ha llevado mucho y no ha ofrecido nada. Qué se puede esperar de un monarca que dice:"El recuerdo de Franco constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad ...". Seguid votando, idealistas.
J.I.
"El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo
porque todo el mundo cree poseerlo en cantidad suficiente." René Descartes.

LIBERTAD

-La filosofia de la libertad esta basada en la propiedad de uno mismo, esta simple pero elegante y contundente animacion la explicara exactamente. Esta es una gran herramienta que cualquiera puede usar para educar niños y adultos acerca del derecho a la vida, libertad y la capacidad de crear - y nuestra responsabilidad para pensar, hablar y actuar. La version en DVD de este video puede ser descargada gratis en: www.philosophyofliberty.blogspot.com CRÉDITOS AUTOR: Ken Schoolland schoolak001@hawaii.rr.com PRODUCTOR: Kerry Pearson (aka Lux Lucre) MÚSICA: Music2Hues www.music2hues.com WEBSITE: www.jonathangullible.com AYUDA: The Jonathan Gullible fund www.isil.org/tools/jonathan-gullible.html COPYRIGHT: www.creativecommons.org/licenses/by-nd-nc/1.0/ *

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15/9/08

s2t2 -Iglesia Adventista del Séptimo Día

Iglesia Adventista del Séptimo Día

De Wikipedia, la enciclopedia libre


Iglesia Adventista del Séptimo Día
Seventh-day Adventist logo
Fundadores: Ellen White, William Miller, Joseph Bates.
Fecha de creación: 1863
Administración: Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día
Organización: Representativa por Iglesia.
Oficinas: Silver Spring, Maryland, U.S.
Presidente: Jan Paulsen
Membresía: 20–23 milliones
Iglesias: >120,000 Iglesias y compañías
Crecimiento: ~5% por año (approx. 1 million de miembros nuevos por año)
Países: Prescencia en 209 países. (La ONU registra 229)
Empleados: 16,000 ministros. 186,000 total de empleados
Colegios, colleges y universidades: 7,000 colegios, universidades; cerca de 69.000 profesores y 1.337.000 estudiantes
Presupuesto: $2.2 billones total
Website: adventist.org


La Iglesia Adventista del Séptimo Día, es una organización religiosa sin fines de lucro perteneciente a una iglesia mundial con más de 14 millones de fieles en el mundo. El nombre incluye dos doctrinas importantes para los adventistas. La expresión Advenimiento (del latín adventus) hace referencia a la segunda venida de Cristo, anunciada en la Biblia en reiteradas ocasiones. Del Séptimo Día se refiere al Sábado Bíblico el cual desde la creación ha sido siempre el séptimo día de la semana. (Ver Éxodo:20:8-11 y Génesis 2:1-3)

Historia [editar]

James y Ellen White
James y Ellen White

La Iglesia Adventista del Séptimo Día nació a partir del Movimiento Millerista de la década de 1840, que resultó ser una de las últimas oleadas de reavivamiento del Segundo Gran Despertar religioso. El movimiento Millerista recibe su nombre de William Miller. Cierto día, al estudiar Daniel 8:14 llegó a estar convencido de que la "purificación" de la que hablaba el profeta se trataba del regreso de Cristo para purificar la Iglesia. Ocupando un razonamiento de "sentido común cristiano" (tal como el principio de interpretación profética de día por año, a las profecías de Daniel y Apocalipsis) interpretó la profecía de "los 2300 días" de Daniel 8:14 concluyendo que la segunda venida de Cristo ocurriría "alrededor del año 1843." El movimiento Millerista culminó con el "movimiento del séptimo mes", que enseñaba que el "ministerio sacerdotal de Cristo" culminaría con la purificación de la tierra, estableciendo la segunda venida de Cristo en o antes del 22 de octubre de 1844, coincidiendo con un Yom Kippur. Como Cristo no regresó en esa fecha, el episodio se llegó a conocer como "el Gran Chasco".

Mientras los seguidores del movimiento estudiaban el santuario, surgió la problemática del día bíblico de descanso y adoración. El primer defensor de guardar el Sábado como día de reposo entre los primeros Adventistas fue el capitán Joseph Bates. Bates llegó a conocer la doctrina del Sábado gracias a un folleto escrito por un predicador Millerista llamado Thomas M. Preble, quien a su vez había sido influenciado por una joven Bautista del Séptimo Día, Rachel Oakes Preston.

Durante alrededor de 20 años, el movimiento Adventista consistió en un grupo disgregado de personas que se adherían al mensaje. Entre sus mayores partidarios se encontraban James White, Ellen G. White y Joseph Bates.

Doctrinas [editar]

La doctrina de la Iglesia Adventista del Séptimo Día se basa en la tradición protestante anabaptista. La doctrina protestante del "sacerdocio de todos los creyentes" es tan central en el pensamiento de los Adventistas del Séptimo Día que los miembros siempre han sido animados a estudiar la Biblia para descubrir la verdad por sí mismos, guiados por el Espíritu Santo. Esto puede llegar a explicar su renuencia para establecer un credo. La doctrina Adventista se asemeja a la corriente ortodoxa principal de la teología protestante trinitaria, con algunas excepciones.

Para los adventistas del séptimo día la biblia es la fuente por excelencia de la verdad acerca de Dios y el testimonio de Jesucristo como el estilo real y verdadero de vida. Todo aquello por fuera de estos dos parámetros se considera profano en lo tocante a la fe cristiana.

Tradicionalmente, los Adventistas del Séptimo día se han opuesto a la formulación de declaraciones de credos, aceptando las Sagradas Escrituras como su único credo. A los fines de la coherencia interna, los Adventistas del Séptimo día han formulado un grupo de creencias fundamentales y prefieren verlas como descriptivas en lugar de prescriptivas. Hasta 2005 poseía 27 creencias fundamentales, pero durante la Sesión de la Asociación General de la Iglesia de ese año, se agregó una creencia, teniendo así en total 28 Creencias Fundamentales.

Algunas de las diferencias más notables con otras denominaciones cristianas en cuanto a creencia son:

El Séptimo Día como día de reposo [editar]

Los Adventistas del Séptimo Día creen en el sábado, el séptimo día de la semana según el calendario (salvo para el calendario gregoriano) como el verdadero día de reposo, basando esta creencia en el mandamiento divino encontrado en Éxodo 20:8-11 que dice "el séptimo día es Sábado (o reposo; Sábado proviene de "shabbath" lo cual significa descanso, por eso se guarda ese día y no otro) para Jehová tu Dios" (Versión Reina-Valera 1960). Los Adventistas guardan este día como uno de 24 horas de puesta de sol a puesta de sol, comenzando el viernes por la tarde y por ende terminando el sábado por la tarde.

Cabe destacar, sin embargo, que los Adventistas del Séptimo Día creen que serán salvos por Fe en Cristo. Creen en los 10 mandamientos que Dios escribió con su dedo y su ley es inmutable (Los Diez Mandamientos, ÉXODO Capítulo 20). El Sábado es parte de los 10 mandamientos, le dan considerablemente más importancia a guardar el séptimo día Sábado que la importancia que le dan otras denominaciones a la adoración en domingo bajo el argumento de que fue Dios mismo quien ordenó la adoración Sabática basada en sus 10 mandamientos, pues el domingo fue instaurado por el emperador Romano Constantino en su famoso edicto en el 321 D.C.

Jesucristo no cambió su ley ni el día de reposo:

"No penséis que he venido a abrogar la ley... sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasarán de la ley..." Mateo 5:17-18. (Versión Reina Valera 1960).

La Biblia profetiza que un poder humano trataría de cambiar la ley de Dios.

”...pensará cambiar los tiempos y la ley...” Daniel 7:25.

Entonces por dichas razones los Adventistas del Séptimo día se oponen firmemente al reposo Dominical, pues este proviene de tradiciones paganas; Los paganos adoraban diversos dioses ampliamente difundidos por todo el Imperio Romano antes, durante y después de la época del emperador Constantino, siendo uno de los principales, “Mitra” :el dios del sol. El día domingo era dedicado a ese dios. Hasta hoy, domingo en inglés es ”Sunday”, en alemán ”Sonntag” que significa ”día del sol”.

El infierno y el estado de los muertos [editar]

Los Adventistas del Séptimo Día creen que la muerte es como lo declara Eclesiastés 9:5: "los muertos nada saben". Esta ideología sostiene que una persona no tiene forma consciente de existencia hasta su resurrección, que, será en la ocasión de la segunda venida de Jesús (en el caso de los justos) o luego del milenio de Apocalipsis 20 (en el caso de los impíos). Esto significa que el infierno no existe en nuestros tiempos presentes, sino que existirá después de la Segunda Venida de Cristo, y que los impíos serán destruidos para siempre luego del milenio de Apocalipsis 20 (Ésa es la muerte segunda de la que habla el texto de Apocalipsis, la verdadera muerte). Infierno viene de la etimología griega "Infer" debajo y "nos" nosotros, por lo tanto el infierno seria lo mismo que el Hades, o simplemente, el sepulcro.

Por lo anterior también se oponen a la "Doctrina del purgatorio", instaurada por la iglesia Romana papal, donde se enseñaba a los feligreses y creyentes a que, a cambio de ofrendar bienes y ofrendas al pontificado, recibirían a cambio indultos para sus seres queridos fallecidos.

Bautismo [editar]

Los Adventistas del Séptimo Día practican el bautismo de los creyentes por inmersión completa, en forma similar a los Bautistas. Argumentan que el bautismo requiere consentimiento por entendimiento, y responsabilidad moral. De manera que los bebés solamente son dedicados al Señor, que en realidad es un símbolo de la gratitud a Dios por el bebé, por parte de los padres, la comunidad e iglesia, y de su compromiso de criar al niño en el amor de Jesús. Los Adventistas del Séptimo Día creen que el bautismo es un nuevo nacimiento hablando espiritualmente, testifican su muerte al pecado y de su intención de caminar en una vida nueva. El bautismo es símbolo de la unión con Cristo, del perdón de los pecados, y de la recepción del Espíritu Santo y es contingente sobre una afirmación de fe en Jesús y un arrepentimiento de pecados evidente, es una declaración pública del compromiso de la vida del individuo y su entrega a Jesús; por lo tanto comienza una nueva vida en el Señor.

La Segunda Venida de Cristo [editar]

Los Adventistas del Séptimo Día creen en una Segunda Venida de Cristo inminente y visible en todo el mundo que será antecedida por un tiempo de angustia en el que los justos serán perseguidos, y un Anticristo exhibirá gran poder sobre la tierra. La enseñanza de que Cristo será visto por todos en la ocasión de su segunda venida se basa en Apocalipsis 1:7 que dice: "todo ojo le verá." además, lo dicho a los discípulos y a las personas que estaban en el momento de la ascención de Cristo registrado en Hechos 1:9-11 que dice que "volverá del mismo modo en que lo habéis visto ir al cielo". Los Adventistas creen que éste será el momento en el que ocurrirá lo que se describe en 1 Tesalonicenses 4:16, en el que "los muertos en Cristo resucitarán primero"

El Espíritu de Profecía [editar]

Una de las enseñanzas de la iglesia Adventista es que el "Espíritu de Profecía" es una señal identificadora de la iglesia remanente, que, según ellos creen, se manifestó en el ministerio de Ellen G. White. Ellos también establecen con claridad que la Biblia es la norma única por la cual debe ser probada toda enseñanza y toda experiencia.

Ellen G. de White no es considerada como la máxima autoridad doctrinal sino únicamente las escrituras inspiradas de Dios como la base doctrinal real. Se le considera una profeta o "una luz menor que guía hacia una luz mayor", dicha luz mayor es Jesucristo, la real y única cabeza de la iglesia, que no puede ni podrá ser reemplazada por ningún hombre ni ningún otro poder sobre la tierra.

Prácticas y costumbres [editar]

Actividades del Sábado en la Iglesia [editar]

La rutina típica del Sábado de un Adventista del Séptimo Día normalmente comienza en la tarde del viernes con el culto de puesta del sol en el hogar o en la iglesia. El Sábado de mañana comienza con el estudio de la Biblia y una oración de agradecimiento por el descanso y reposo físico y espiritual. Al igual que los creyentes de otras denominaciones, a la mayoría de los Adventistas les gusta vestirse bien cuando asisten a los servicios de la Iglesia, que en la mayoría de los países comenzará normalmente a las 9:30. La Escuela Sabática o escuela bíblica es un momento de estudio de la Biblia con un folleto como apoyo para el estudiante. Este folleto es distribuido a todas las iglesias adventistas en el mundo, teniendo un tema de estudio en común durante un trimestre. Cada Clase de escuela sabática consta con su propio folleto de estudio. Los mas Pequeños tienen el Folleto "Cuna", luego vienen los "Infantes", más adelante vienen los "Primarios", "Intermediarios", "Juveniles", "Universitarios" (si lo son) y por último el folleto de "Adultos". En este estudio bíblico filial que puede incluir cantos, relatos misioneros, oraciones y el estudio de la Biblia que se extenderá hasta alrededor de las 10:45. Se forman varios grupos en los cuales los temas bíblicos y preguntas prácticas son discutidos con libertad. Luego de un pequeño recreo, la hermandad se reunirá nuevamente para un servicio de iglesia que sigue un formato típico evangélico que puede diferir de iglesia a iglesia pero que siempre tendrá un sermón como característica principal. Los Adventistas del Séptimo Día practican la Santa Cena (conocida en otras denominaciones como eucaristía), la cual es un servicio abierto, basado en el informe de San Juan capítulo 13. El servicio incluye una ceremonia de lavamiento de los pies y la participación de la Cena del Señor que consiste de panes sin levadura y jugo de uva no fermentado.

En algunas iglesias, los miembros y otros amigos pueden quedarse en ella para un almuerzo a la canasta, para el cual todos contribuyen con un plato. Las actividades del Sábado de tarde pueden variar mucho dependiendo del contexto cultural, étnico y social.

Actualmente en Chile, antes de que el sol se oculte, el día Sábado se hace una despedida del día con cantos y alabanzas dirigidos por jóvenes, donde también se hacen obras, presentaciones musicales, concursos bíblicos, entre otros. Luego de ocultarse el sol, los jóvenes (o de alma joven) se reúnen para disfrutar en camaradería un Sábado más.

Actividades de extensión [editar]

Las actividades de extensión misionera de la Iglesia Adventista del Séptimo Día apuntan tanto a no creyentes como a creyentes de otras denominaciones. Los Adventistas del Séptimo Día creen que Cristo ha llamado a los que creen en él para ministrar a todo el mundo. Como tal, la Iglesia tiene presencia en más de 200 países en el mundo. Sin embargo, los Adventistas son cautelosos para asegurarse de que el evangelismo no estorbe los derechos básicos del individuo. La libertad religiosa es una postura que la Iglesia Adventista del Séptimo Día apoya y promueve. Los esfuerzos evangelísticos Adventistas tradicionales consistían de misiones urbanas y la distribución de folletos como "The Present Truth" (La verdad presente), que fue publicada por James White desde 1849.

Los Adventistas, como lo demuestra su distribución expansiva de folletos, al igual que sus ancestros milleristas, por mucho tiempo han sido propulsores de los ministerios basados en los medios de difusión. Hasta que J. N. Andrews fue enviado a Suiza en 1874, los esfuerzos mundiales Adventistas consistían enteramente de la circulación de folletos, como los de E. de White en muchos lugares. La lectura de dichos materiales fue la razón primaria por la cual Andrews eventualmente fue llamado para viajar ultramar. En el último siglo, dichos esfuerzos también han involucrado la utilización de los medios de comunicación modernos tales como la radio y la televisión. El primero de éstos fue el programa radial de H.M.S. Richards, "Voice of Prophecy" (La voz de la profecía), que inicialmente fue transmitido desde Los Ángeles en 1929. Desde entonces los Adventistas han estado en la vanguardia del evangelismo a través de los medios de comunicación. Un programa, "It is Written" (Escrito está), fue el primer programa religioso en ser transmitido en colores. Hoy, la Iglesia cuenta con varios canales como "The Hope Channel" (El canal de la esperanza), o "The Three Angels Broadcasting Network" (La red de difusión de los tres ángeles), los cuales operan internacionalmente, transmitiendo las 24 horas del día tanto por cable como por satélite. También cuentan con un estudio de televisión (Nuevo Tiempo) ubicado en la ciudad de San Pablo en Brasil, el cual transmite por internet su programación de radio y televisión tanto en castellano (www.nuevotiempo.org) como en portugués (www.novotempo.org.br). En Chile cuenta con la red radiodifusora más grande del país, "Nuevo Tiempo" Chile.

Salud, dieta y sexualidad [editar]

Los Adventistas del Séptimo Día presentan un mensaje de salud que recomienda el vegetarianismo y se espera la abstinencia de sangre, carne de cerdo, crustáceos, y otros alimentos proscritos como "animales inmundos" en Levítico 11, al igual que la abstinencia de alcohol y tabaco. Debemos destacar, sin embargo, que muchos Adventistas se abstienen de estos alimentos como deseo de mantener un estilo de vida saludable, más bien que la adherencia a Levítico. Los pioneros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día tuvieron mucho que ver con la aceptación de cereales en el desayuno de la sociedad occidental. John Harvey Kellogg (En principio adventista, luego apostata de dicha fe) de fama mundial por su compañía de cereales "Kellogg", fue uno de los fundadores de la obra Adventista del Séptimo Día. Los Adventistas del Séptimo Día mantienen en funcionamiento una gran cantidad de hospitales y otras instituciones relacionadas con la salud.

El artículo de tapa del número de Noviembre de 2005 de la "National Geographic Magazine" trata sobre la longevidad de los Adventistas, de 4 a 10 años más que los no Adventistas. Junto con los nativos de Okinawa y Cerdeña, los Adventistas son las personas que más viven en el mundo, una característica que se adjudica a las prácticas de salud y al Sábado semanal como des-estresante.

La posición oficial de los Adventistas con respecto al aborto es que los abortos por razones de control de natalidad, selección de sexo, u otras conveniencias no son aprobados. Sin embargo, hay situaciones en las que una mujer puede estar enfrentando circunstancias excepcionales que presentan serios dilemas morales o médicos, tales como serios peligros para la vida de la mujer embarazada, grandes riesgos para su salud, defectos congénitos severos diagnosticados cuidadosamente en el feto, y embarazo producido por una violación o incesto. Aunque el tono general hacia el aborto es negativo, el individuo Adventista puede tomar cualquier posición política dentro del espectro: como tal, algunos abortos muy particulares pueden llegar a ser realizados en los hospitales Adventistas.

Según una declaración oficial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día,. Los Adventistas del Séptimo Día no llevan a cabo matrimonios homosexuales. Aún más, una relación homosexual es una de las circunstancias en las que se permite el divorcio.

Estructura, gobierno e instituciones [editar]

La Iglesia Adventista del Séptimo Día está organizada con una estructura jerárquica bien definida, que concede poderes y responsabilidades a representantes y oficiales. Cuatro niveles definen la estructura de la Iglesia, desde el creyente individual hasta la organización mundial.

  • La Iglesia local está compuesta de creyentes individuales.
  • El Campo o Misión local, se compone de varias iglesias en un territorio definido que puede abarcar toda una Región o parte de ella.
  • La Unión se compone de Campos y Misiones dentro de un territorio mayor (frecuentemente un grupo de regiones o un país entero).
  • La División se compone de las Uniones, abarca un determinado número de países.
  • La Asociación General, es la unidad más extensa de la organización, se compone de todas las Divisiones de todas partes del mundo. Estas Uniones están agrupadas en Divisiones de la Asociación General, con responsabilidad administrativa para áreas geográficas particulares, que abarcan normalmente continentes enteros o gran parte de ellos. [1]

Membresía [editar]

El requisito primario para ser miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día es, cumplir con el mandato de Cristo, cuando dijo: "Por tanto id y adoctrinad a todas las naciones y bautícenlos...". De acuerdo con este principio, la Iglesia Adventista es reconocida por la instrucción que previamente al bautismo presenta.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, que bautiza habiendo educado previamente a sus catecúmenos, es una de las organizaciones mundiales de mayor crecimiento, debido primariamente al incremento de membresía en los países del tercer mundo. Dependiendo de la manera en que se midieron los datos, se dice que la membresía de la iglesia alcanzó el millón entre 1955 y 1961, y llegó a 5 millones en 1986. Para el año 2000 la iglesia tenía 10.782.042 miembros, cifra que creció a 15.435.470 miembros para fines de 2007[1]. Se cree que alrededor de 25 millones de personas adoran en las iglesias cada Sábado, y la iglesia opera en 204 de los 228 países reconocidos por las Naciones Unidas.

Vástagos y divisiones [editar]

A lo largo de la historia de la denominación, ha habido muchos grupos de personas que han dejado la iglesia y formado sus propios movimientos,lamentablemente como sucede con muchas denominaciones. Uno de estos grupos es "Rama de los Davidianos" (Branch Davidians), que se formó en 1929; entre otros.

Luego de la Primera Guerra Mundial, un grupo conocido como los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma se formó en rechazo a las acciones de los líderes de iglesia tanto europeos como estadounidenses durante la guerra, quienes decidieron que era aceptable que los Adventistas tomaran parte en la guerra. Cuando los intentos de reconciliación fallaron luego de la guerra, el grupo se organizó en forma separada de la iglesia en una conferencia entre el 14 y el 20 de Julio de 1925 en Alemania. Este fue registrado oficialmente por primera vez en Isernhagen, Alemania, el 30. de junio de 1928 bajo el nombre "Sociedad Misionera Internacional de los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma, Conferencia General". Este movimiento se fraccionó luego en 1951. Los separados formaron su sede en Sacramento, donde los reformistas desde el año 1949 habían registrado provisionalmente su Conferencia General.

La Iglesia Adventista Séptimo Día de la Creación es un movimiento cristiano fundamentalista que fue formado por un pequeño grupo de creyentes que salió de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1988, y oficialmente se volvió una Iglesia en 1991. La Iglesia tiene una fuerte presencia por la Internet.

Referencias [editar]

  1. Iglesia Adventista del Séptimo Día, Quienes Somos, Con acceso el 31 de diciembre de 2007.
  • Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. "Creencias de los Adventistas del Séptimo Día". Florida, EE. UU: Asociación Publicadora Interamericana, 1988.
  • Enoch de Oliveira, "La mano de Dios al timón". Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, Argentina, 1986.

Enlaces externos [editar]