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NOTA DE VREDONDOF :

ESTE ARTICULO A MI ME PARECIO MUY INTERESANTE , PERO ME HA COSTADO MUCHO "LLEGAR A LOS CONCEPTOS" , NO SE SI POR QUE A MIS 63 AÑOS YA PATINA UN POCO MI CABEZA , O BIEN PORQUE EL AUTOR TIENE UN NIVEL ... O QUE ESCRIBE PARA UN NIVEL DE PERSONAS CON UN INTELECTO MUY ELEVADO.

En cualquier caso merece la pena leerlo (con MUCHA ATENCION para enterarse ....)
La conclusion que saque en la 3ª leida que le di , fue que se puede DECIR LO MISMO con el 10 de palabras y utilizando un "estilo mas pegado a la tierra".

LOS ESPAÑOLES NO SON IDEALISTAS. EN LA MEDIOCRIDAD SE ENCUENTRAN A GUSTO

El perfeccionamiento humano se efectúa con ritmo diverso en las sociedades y en los individuos. Los más poseen una experiencia sumisa al pasado: rutinas, prejuicios, domesticidades. Pocos elegidos varían, avanzando sobre el porvenir; al revés de Anteo, que tocando el suelo cobraba alientos nuevos, los toman clavando sus pupilas en las constelaciones lejanas y de apariencia inaccesible. Esos hombres, predispuestos a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual, son los "idealistas". La unidad del género no depende del contenido intrínseco de sus ideales sino de su temperamento: se es idealista persiguiendo las quimeras más contradictorias, siempre que ellas impliquen un sincero afán de enaltecimiento. Cualquiera. Los espíritus afiebrados por algún ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos. Son alguien o algo contra los que no son nadie ni nada. Todo idealista es un hombre cualitativo: posee un sentido de las diferencias que le permite distinguir entre lo malo que observa, y lo mejor que imagina. Los hombres sin ideales son cuantitativos; pueden apreciar el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor. Sin ideales sería inconcebible el progreso. El culto del "hombre práctico", limitado a las contingencias del presente, importa un renunciar a toda imperfección. El hábito organiza la rutina y nada crea hacia el porvenir; sólo de los imaginativos espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos, la historia sus páginas luminosas.
Son la parte viva y dinámica de la humanidad; los prácticos no han hecho más que aprovecharse de su esfuerzo, vegetando en la sombra. Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales. Más ha hecho la imaginación construyendo sin tregua, que el cálculo destruyendo sin descanso. La excesiva prudencia de los mediocres ha paralizado siempre las iniciativas más fecundas. Y no quiere esto decir que la imaginación excluya la experiencia: ésta es útil, pero sin aquélla es estéril. Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la inspiración y la sabiduría; por eso, con frecuencia, viven trabados por su espíritu crítico cuando los caldea una emoción lírica y ésta les nubla la vista cuando observan la realidad. Del equilibrio entre la inspiración y la sabiduría nace el genio. En las grandes horas de una raza o de un hombre, la inspiración es indispensable para crear; esa chispa se enciende en la imaginación y la experiencia la convierte en hoguera. Todo idealismo es, por eso, un afán de cultura intensa: cuenta entre sus enemigos más audaces a la ignorancia, madrastra de obstinadas rutinas.
La humanidad no llega hasta donde quieren los idealistas en cada perfección particular; pero siempre llega más allá de donde habría ido sin su esfuerzo. Un objetivo que huye ante ellos se convierte en estímulo para perseguir nuevas quimeras. Lo poco que pueden todos, depende de lo mucho que algunos anhelan. La humanidad no poseería sus bienes presentes si algunos idealistas no los hubieran conquistado viviendo con la obsesiva aspiración de otros mejores.
En la evolución humana, los ideales se mantienen en equilibrio inestable. Todo mejoramiento real es precedido por conatos y tanteos de pensadores audaces, puestos en tensión hacia él, rebeldes al pasado, aunque sin la intensidad necesaria para violentarlo; esa lucha es un reflujo perpetuo entre lo más concebido y lo menos realizado. Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya estabilidad parece inercia de muerte. Esa inquietud se exacerba en los grandes hombres, en los genios mismos si el medio es hostil a sus quimeras, como es frecuente sobre todo en España. No agita a los hombres sin ideales, informe argamasa de humanidad.
Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la sana e iluminada, la que mira al frente y no a la espalda; nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado: lo que en ellos parece primavera es tibieza otoñal, ilusión de aurora que es ya un apagamiento de crepúsculo.
Sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir; por eso en los caracteres excelentes puede persistir sobre el apeñuscarse de los años. Nada cabe esperar de los hombres que entran a la vida sin afiebrarse por algún ideal; a los que nunca fueron jóvenes, paréceles descarriado todo ensueño. Y no se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.
Los idealistas suelen ser esquivos o rebeldes a los dogmatismos sociales que los oprimen. Resisten la tiranía del engranaje político nivelador, aborrecen toda coacción del sistema, sienten el peso de los honores con que se intenta domesticarlos y hacerlos cómplices de los intereses creados, dóciles maleables, solidarios, uniformes en la común mediocridad.
Las fuerzas conservadoras que componen el subsuelo social pretenden amalgamar a los individuos, decapitándolos; detestan las diferencias, aborrecen las excepciones, anatematizan al que se aparta en busca de su propia personalidad. El original, el imaginativo, el creador no teme sus odios: los desafía, aun sabiéndolos terribles porque son irresponsables y asesinos como ultima solución. Por eso todo idealista es una viviente afirmación del individualismo, aunque persiga una quimera social; puede vivir para los demás, nunca de los demás. Su independencia es una reacción hostil a todos los dogmáticos. Concibiéndose incesantemente perfectibles, los temperamentos idealistas quieren decir en todos los momentos de su vida, como Don Quijote: "yo sé quién soy". Viven animados de ese afán afirmativo. En sus ideales cifran su ventura suprema y su perpetua desdicha. En ellos caldean la pasión, que anima su fe; esta, al estrellarse contra la realidad social, puede parecer desprecio, aislamiento, misantropía: la clásica "torre de marfil" reprochada a cuantos se erizan al contacto de los obtusos. Diríase que de ellos dejó escrita una eterna imagen Teresa de Ávila: "Gusanos de seda somos, gusanillos que hilamos la seda de nuestras vidas y en el capullito de la seda nos encerramos para que el gusano muera y del capullo salga volando la mariposa". Todo idealismo es exagerado, necesita serlo. Y debe ser cálido su idioma, como si desbordara la personalidad sobre lo impersonal; el pensamiento sin calor es muerte, frío, carece de estilo, no tiene firma.
Jamás fueron tibios los genios y los héroes. Para crear una partícula de Verdad, de Virtud o de Belleza, se requiere un esfuerzo original y violento contra alguna rutina o prejuicio; como para dar una lección de dignidad hay que desgoznar algún servilismo. Todo ideal es, instintivamente, extremo; debe serlo a sabiendas, si es menester, pues pronto se rebaja al refractarse en la mediocridad de los más. Frente a los hipócritas que usurpan poderes civiles y mienten con viles objetivos, la exageración de los idealistas es, apenas, una verdad apasionada. La pasión es su atributo necesario, aun cuando parezca desviar de la verdad; lleva a la hipérbole, al error mismo; a la mentira nunca. Ningún ideal es falso para quien lo profesa: lo cree verdadero y coopera a su advenimiento, con fe, con desinterés. El sabio busca la Verdad por buscarla y goza arrancando a la naturaleza secretos para él inútiles o peligrosos. Y el artista busca también la suya, porque la Belleza es una verdad animada por la imaginación, más que por la experiencia. Y el moralista la persigue en el Bien, que es una recta lealtad de la conducta para consigo mismo y para con los demás. Tener un ideal es servir a su propia Verdad Siempre. Algunos ideales se revelan como pasión combativa y otros como pertinaz obsesión; de igual manera distínguense dos tipos de idealistas, según predomine en ellos el corazón o el cerebro. El idealismo sentimental es romántico: la imaginación no es inhibida por la crítica y los ideales viven de sentimiento. En el idealismo experimental los ritmos afectivos son encarrilados por la experiencia y la crítica coordina la imaginación: los ideales tórnanse reflexivos y serenos. Corresponde el uno a la juventud y el otro a la madurez. El primero es adolescente, crece, puja y lucha; el segundo es adulto, se fija, resiste, vence.
El idealista perfecto sería romántico a los veinte años y estoico a los cincuenta; es tan anormal el estoicismo en la juventud como el romanticismo en la edad madura. Lo que al principio enciende su pasión, debe cristalizarse después en suprema dignidad: ésa es la lógica de su temperamento. Sin embargo lo que si hay es mucha mediocridad. La mediocridad puede definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. Ésta ofrece a todos un mismo fardo de rutinas, prejuicios y domesticidades; basta reunir cien hombres para que ellos coincidan en lo impersonal: "Juntad mil genios en un Concilio y tendréis el alma de un mediocre". Esas palabras denuncian lo que en cada hombre no pertenece a él mismo y que, al sumarse muchos, se revela por el bajo nivel de las opiniones colectivas.El régimén actual, la monarquía cainista, ha conseguido una vez más, a través de sus ladrones politicos, que los españoles sean mediocres y que todo destello de genialidad sea enterrado en el desprecio. El régimen es miedoso,cobarde y hurtador, teme por su continuidad, pues sabe que se ha llevado mucho y no ha ofrecido nada. Qué se puede esperar de un monarca que dice:"El recuerdo de Franco constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad ...". Seguid votando, idealistas.
J.I.
"El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo
porque todo el mundo cree poseerlo en cantidad suficiente." René Descartes.

LIBERTAD

-La filosofia de la libertad esta basada en la propiedad de uno mismo, esta simple pero elegante y contundente animacion la explicara exactamente. Esta es una gran herramienta que cualquiera puede usar para educar niños y adultos acerca del derecho a la vida, libertad y la capacidad de crear - y nuestra responsabilidad para pensar, hablar y actuar. La version en DVD de este video puede ser descargada gratis en: www.philosophyofliberty.blogspot.com CRÉDITOS AUTOR: Ken Schoolland schoolak001@hawaii.rr.com PRODUCTOR: Kerry Pearson (aka Lux Lucre) MÚSICA: Music2Hues www.music2hues.com WEBSITE: www.jonathangullible.com AYUDA: The Jonathan Gullible fund www.isil.org/tools/jonathan-gullible.html COPYRIGHT: www.creativecommons.org/licenses/by-nd-nc/1.0/ *

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6 motivos para reducir tus posesiones



Habitación Zen
Foto por terriem (via Flickr)
Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.


Los que me leéis desde hace tiempo recordaréis unos de mis objetivos para este año 2010: reducir mis posesiones personales a sólo 100 objetos. En su día prometí manteneos al tanto de esta iniciativa, pero por distintos motivos a lo largo de los primeros meses del año, me había sido imposible centrarme en la tarea –hasta ahora ;-)
Quiero retomar este proyecto, y qué mejor forma de hacerlo que recapitulando los motivos que me llevaron a tomar esta decisión –por cierto que este será el primero de una serie de artículos dedicados al desarrollo de buenos hábitos de organización, así que estad pendientes.



1. Te sentirás más libre
Muchos seréis escépticos con respecto a este punto, pero aquellos que hayáis tenido la oportunidad de mudaos de casa –o como yo, de país–, sabréis a qué me refiero. Como escribí hace tiempo cuando hablaba del sentido del minimalismo, el exceso de posesiones nos esclaviza, física y psicológicamente. Y ello debido a que la mayoría de los objetos que atesoramos en realidad no sirven a ningún fin concreto. Los guardamos “por si acaso”, no porque tengan una función en este momento.
Se ha demostrado una y otra vez: todas las personas que han reducido el número de sus posesiones han manifestado esa liberación, y se sienten más felices –justo todo lo contrario de la creencia popular y de lo que nos quieren hacer creer los gurús de la sociedad de consumo.


2. Podrás centrarte en lo verdaderamente importante
Es imposible tener el control sobre cientos o miles de cosas al mismo tiempo. Cuantas menos cosas poseas, menos recursos mentales te robará tu pequeño universo personal, y por ende, más energía tendrás a tu disposición para centrarte en las cosas realmente importantes.
En lugar de estresarte por buscar un lugar para almacenar los 15 trajes que tienes, llevarlos a la tintorería, o arreglarlos porque has engordado, deshazte de 10 de ellos. Lo mismo puede decirse de los apuntes de la universidad –que no has vuelto a tocar desde que te licenciaste–, o de los 3 ordenadores viejos que acumulan polvo en ese rincón. Cuando dejes de pensar en todas esas cosas, seguro que liberarás la creatividad que necesitas para acometer esos proyectos personales que llevas posponiendo desde hace tiempo.


3. Aprovecharás mejor tu dinero
Las cosas se adquieren generalmente a costa de dinero. Y lo más curioso es que la mayoría de los objetos que acumulamos son fruto de compras impulsivas –si no me crees, repasa mentalmente las últimas 10 compras personales que has hecho. Deja de comprar cosas por impulso, y ahorra para hacer de una vez por todas ese viaje a Thailandia que llevas soñando desde que conociste a tu pareja.
Reducir el número de posesiones no siempre significa gastar menos, sino gastar en las cosas que realmente son importantes. ¿Qué crees que será más valioso, comprar tu vigésimo octavo par de zapatos, o arreglar el grifo del baño que siempre está goteando y te saca de quicio cada vez que entras?


4. Tendrás que limpiar menos. Este punto no requiere mucha explicación. Es una simple regla de tres: a menor número de objetos, menos polvo que sacudir ;-)
Procura que tu casa esté compuesta de grandes superficies libres de objetos, y te aseguro que tardarás bastante menos en completar las tareas de limpieza doméstica. Es más, podrán pasar varios días sin que hagas limpieza, y seguirá pareciendo que está todo limpio –es el efecto psicológico del orden ;-)


5. Ganarás espacio vital
De igual modo, a menor número de objetos, más espacio para habitar. La paz y tranquilidad que transmite una casa limpia y espaciosa es algo que no puedo explicar con palabras, así que lo dejo a tu imaginación –tan sólo piensa en cómo sería la casa de tus sueños amueblada, y sabrás a qué me refiero.


6. Serás mucho más organizado
Por último, y como corolario a todo lo dicho, tener pocas cosas implica tener que pensar menos dónde colocarlas. No sólo es más fácil decidir un lugar para guardar casa cosa: el mantener todas las superficies despejadas nos obliga inconscientemente a colocar cada cosa donde le corresponde, en lugar de dejarlo en cualquier sitio –lo que llamaría la atención inmediatamente y rompería la estética del lugar.
Se ha puesto muy de moda en Estados Unidos las tiendas que venden soluciones para organizar todo tipo de objetos. Sin embargo, los expertos en organización nunca te recomendarán comprar este o aquel sistema de organización, sino deshacerte de las cosas que no usas. Definitivamente, no hay mejor receta para ser organizado que mantener el menor número de cosas posible.




¿Tiendes a acumular muchas cosas que no utilizas? ¿Crees que reducir el número de tus posesiones simplificaría tu vida y te haría más feliz?
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Los escolares españoles, de los peores del mundo desarrollado.



http://blog.jaitek.net/wp-content/uploads/2009/03/vineta.jpg

Aquí traemos otra viñetita para nuestra sección [viñeta semana] , en este caso sobre los datos de los escolares españoles ...

Fuente: [blog.jaitek.net]
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"La teoría del diseño inteligente convierte a Dios en el mayor abortista del mundo"






"La teoría del diseño inteligente convierte a Dios en el mayor abortista del mundo"


El biólogo español Francisco J. Ayala lucha contra el creacionismo en EEUU  

PATRICIA FERNÁNDEZ DE LIS Madrid 18/07/2010 08:00El biólogo español recibió este año el 'Nobel de la espiritualidad' otrogado por la Fundación Templeton

El biólogo español recibió este año el 'Nobel de la espiritualidad' otrogado por la Fundación Templeton

NOTICIAS RELACIONADAS
¿Puede una mantis religiosa desmontar la teoría de que un dios omnipotente y bondadoso creó el mundo? Francisco Ayala (Madrid, 1934) cree que sí. El reconocido biólogo español explica que la hembra de este insecto devora la cabeza del macho durante la cópula, en un comportamiento aparentemente cruel pero que "tiene un perfecto sentido biológico, porque los genes del macho se propagan más si la hembra está bien alimentada".
Ayala explica, en una conversación telefónica, que hay más ejemplos de comportamientos crueles en el mundo animal, pero, para él, el más extremo es el sistema reproductor femenino. "El 20% de todos los embarazos acaba en abortos espontáneos durante los dos primeros meses, debido a que el sistema reproductor humano está muy mal diseñado. Si dios es el responsable de ese diseño, eso le convierte en el mayor abortista del mundo, que tiene que dar cuenta de 20 millones de abortos anuales. Si eso no es una blasfemia, no sé qué es", concluye.
Ayala fue presidente de la Sociedad para el Estudio de la Evolución y de la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia, y testificó en 1981 contra el Gobierno de Arkansas por intentar aprobar la enseñanza del diseño inteligente. Según explica, los partidarios de esta teoría se han metarfoseado a lo largo del tiempo para tratar de esquivar las leyes estadounidenses; primero, con el juicio de Scopes, intentaron prohibir la enseñanza de la evolución. Después, defendieron la creation science o "ciencia creación", como la llama Ayala, y después fue el "diseño inteligente". "Lo que subyace es que éste es un pueblo muy religioso; el 85% de los americanos se declara creyente, mientras en España o Francia son el 60%. Y en EEUU, el 67% de la población acude a misa de manera regular; en España o Italia, la cifra está en torno al 25%".
Ayala, que fue ordenado sacerdote dominico en 1960, también observa diferencias entre los países protestantes y los católicos. "San Agustín, en el año 400, decía ya que el Génesis no se escribió para decirnos cómo se hicieron los cielos, sino cómo ir al cielo", dice. "Estas teorías fueron rechazadas hace mucho por el clero católico".
El biólogo es optimista. "La situación está mejorando, gracias a la educación científica y la religiosa. Se puede aceptar la presencia de dios en el mundo sin aceptar la teoría del diseño inteligente", explica el científico, que cree que, en todo caso, hay que seguir luchando. "No se trata de la evolución", explica, "sino de la supervivencia de la racionalidad en este país".
Darwin y el 'diseño inteligente'





Francisco José Ayala - Wikipedia, la enciclopedia libre


Francisco José Ayala Carcedo (Madrid, España, 1934) es un biólogo español, nacionalizado estadounidense, especialista en evolución. ...
es.wikipedia.org/wiki/Francisco_José_Ayala - En caché - Similares
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El elefante encadenado......(Jorge Bucay)

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Los profesores ante el fracaso educativo



http://yoaprendo.files.wordpress.com/2008/02/profesores_educacion.jpg

Aquí traemos otra viñetita para nuestra sección [viñeta semana] , sobre los profesores ante el fracaso educativo en este caso defaro y C. Da Col ...aunque sería mas que aplicable a un pais como España en líneas generales... frente a una crisis ... :-(( (leer más...)

Fuente: [faro y cdacol]
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Todos los caminos conducen a ninguna parte



Es quizás la frase más repetida del libro «El Principito»: «Lo esencial es invisible a los ojos, sólo se ve bien con el corazón» (ver post Un principito en la empresa). Tras una frase en apariencia normal, se esconde una gran sabiduría; porque como hemos dicho en otras cosas ocasiones, la autenticidad es el primer requisito de la felicidad. Es imposible ser feliz siendo otro, y para ello, como decía Herman Hesse, «la verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia sí mismo», algo que sólo es posible atendiendo a los latidos del corazón, de los sentimientos, de nuestro yo más profundo.

A pesar de ello, prejuicios, convencionalismos, necesidad de aprobación de los demás, nos alejan de nuestro anhelado sueño. Sólo hay una forma de reconducir la vida, escucharnos más a nosotros mismos. Y para ello, hay que hacer más caso al «corazón» y menos a la «cabeza». El problema es que los sentimientos son el lenguaje del alma y los sentimientos no son algo tangible, cuantificable, medible. Es un tema de fe, de confianza. 
Alejandro Jodorowsky dice: «La filosofía busca la verdad pero nunca la encuentra, porque la verdad se siente». Excelente reflexión. De idéntico calado es el pensamiento del recién fallecido José Saramago: «Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada».

En el post 
«La lógica del corazón», que hacía referencia al libro del mismo título de Santiago Álvarez de Mon, recogíamos varios pensamientos que van por el mismo camino. Paulo Coelho, en su obra «El Alquimista», escribe:

– 
¿Por qué hemos de escuchar al corazón?, preguntó el muchacho.

La respuesta es concluyente:

– 
Porque donde él esté, estará tu tesoro.

También El viejo Morrie Schwartz, en la obra «Martes con mi viejo profesor» de 
Mitch Albom, lo expresa magistralmente: «Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas no estarás insatisfecho, no tendrás envidia y no desearás cosas de otra persona. Por lo contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará».

Existen otros autores que también apuestan por mirar más hacia «dentro» y menos hacia «fuera». 
Susana Tamaro en «Donde el corazón te lleve», escribe: «Cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde el te lleve».

También 
Carlos Castaneda, al que citamos el otro día (ver post La ciencia sólo habla de lo que sabe), en su libro «Las enseñanzas de Don Juan» recoge las palabras del indio yaqui Juan Matos: «Todas las sendas son iguales: no conducen a ninguna parte (...). ¿Tiene corazón este sendero? Si lo tiene, el sendero será bueno. Si no, no sirve (...). Ambos senderos conducen a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno significará un viaje alegre; mientras lo recorras, serás parte de él. El otro puede arruinar tu vida: uno te hará fuerte; el otro te debilitará».

Magníficas las palabras de Juan Matos. Hay que evitar dejarse asfixiar por la masa y por la presión exterior. Tener el coraje para viajar hacia dentro es la única manera de ofrecer un servicio auténtico a la sociedad y ser feliz.
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¿Tiene o no tiene sentido la vida?



¿Tiene o no tiene sentido la vida? ¿O el sentido se lo das tú? ¿O algunas vidas tienen sentido y otras no? ¿O da igual si tiene sentido y lo importante no es sino vivirla? ¿O mejor si nos hubiesen preguntado antes de nacer: quieres o no quieres venir a este mundo?... Yoriento(@yoriento) decía hace unos días en referencia al post Los fines y el sentido, de Alfonso Longo: "Hay vidas sin fines y llenas de sentido, y vidas llenas de fines que nunca encontrarán el sentido".

Aquí en el 
Homenaje a los blogueros hay una pregunta que hago siempre: ¿Tiene o no tiene sentido la vida? Éstas han sido hasta ahora algunas de las respuestas:

Alejando González Pozo (@agonzalezpozo): Tiene, siempre tiene. El que tú le quieras dar.

Alberto Blanco (@Alberto_Blanco): Absolutamente. Es nuestro bien más preciado.

Josep Julián (@josepjulian): La vida no tiene sentido, tiene sentidos, tantos como uno sea capaz de descubrir. No creo tanto en el destino como en que somos la consecuencia lógica de una serie de carambolas al azar que van conformando lo que somos y lo que no somos ni seremos nunca.

Alberto Barbero (@albarte): Sí. La realización de cada individualidad y la evolución.

Pedro Rojas (@SeniorManager): Tiene, pero doble sentido.

Gisela Altagracia De la Cruz: Claro que la tiene. El sentido lo damos nosotros, positivo o negativo. La naturaleza misma lo demuestra. Todo lo creado tiene una razón-sentido.

Oliver Serrano (@oliverserrano): lo tiene pero tenemos que dárselo nosotros.

José Ignacio Santaolalla: el sentido de la vida está en tener personas o ideales por los que luchar. Que se lo pregunten a un padre o una madre que contempla por primera vez a su hijo recién nacido.

Juan Martínez de Salinas (@JuanMartinez): la vida tiene mucho sentido siempre y cuando disfrutemos de los pequeños logros diarios que vivimos. El problema es que el sentido no es una variable que se pueda cuantificar y eso hace pensar lo contrario a muchas personas.

Nacho Muñoz (@ignacionacho): No tiene sentido, pero creer que sí tiene sentido ayuda.

Eugenio de Andrés (@rrhhypersonas): La vida es una pasada, y puede ser todo lo maravillosa o todo lo terrible que uno se empeñe. Yo coincido más con el añorado Andrés Montes “¡La vida puede ser maravillosa!”.

Paz Garde (@pazgarde): Mi vida tiene sentido.

Javier Rodríguez Albuquerque: Yo, como muchos en la blogosfera, me pregunto: ¿Hay vida antes de la muerte?

Germán Gijón: Ha tenido, tiene y tendrá. En este tránsito individual nuestro conferimos día a día el sentido a la vida, incluso sin darnos cuenta. ¿Verdad que muchas veces no somos conscientes de nuestra influencia, por pequeña que sea, en los demás? Pues toda esa interconexión es el sentido que dotamos en conjunto.

Fernando Rodríguez de Rivera: Quiero creer que sí, que estamos aquí para ser felices y disfrutar al máximo de la vida. El reto es dejar este mundo un poquito mejor de lo que nos lo hemos encontrado.

Katy Sánchez: Toda persona necesita “algo” por qué vivir, y la vida tiene el sentido que cada uno quiera encontrarle. Para mí sí que lo tiene. El mero hecho de respirar ya es un milagro.

Begoña Gozalbes (@bego_zalbes): La vida tiene el sentido que uno mismo quiere darle. Ante una misma experiencia nuestro pensamiento tiene una fuerza mayor, y es precisamente este pensamiento el que nos hace sentir; cada uno de nosotros tenemos la opción de elegir que sentir, en base a nuestro pensamiento. Complejo, lo sé.

MaS: La vida tiene sentido si uno le da sentido a su vida.

Carlos Vegas: No sé, a veces parece que la vida es una locura, otras que todo encaja y todo tiene sentido. Como dice Steve Jobs en su discurso, y tú has comentado varias veces, al final vemos cómo se conectan los puntos. Pero en cualquier caso, creo que todos somos responsables de que lo que nos ocurre, así que tendrá el sentido que le vayamos dando cada día.

José Miguel Bolívar (@jmbolivar): La vida tiene el sentido que cada uno quiere darle.

Fernando López Fernández (@ferlopfer): La vida tiene el sentido que le quiera dar cada uno. Pero sí, es el mayor regalo que nos ha sido dado. Y, momentos malos aparte, la vida, como decía Andrés Montes, puede ser maravillosa.

Pedro Medina Asensio: Ufff Paco, escuchándote una tarde en Madrid llegué a la conclusión de que no tenía sentido, lo que no implica que no haya que disfrutarla y exprimirla al máximo.
* La viñeta es de TiraEcol:
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