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NOTA DE VREDONDOF :

ESTE ARTICULO A MI ME PARECIO MUY INTERESANTE , PERO ME HA COSTADO MUCHO "LLEGAR A LOS CONCEPTOS" , NO SE SI POR QUE A MIS 63 AÑOS YA PATINA UN POCO MI CABEZA , O BIEN PORQUE EL AUTOR TIENE UN NIVEL ... O QUE ESCRIBE PARA UN NIVEL DE PERSONAS CON UN INTELECTO MUY ELEVADO.

En cualquier caso merece la pena leerlo (con MUCHA ATENCION para enterarse ....)
La conclusion que saque en la 3ª leida que le di , fue que se puede DECIR LO MISMO con el 10 de palabras y utilizando un "estilo mas pegado a la tierra".

LOS ESPAÑOLES NO SON IDEALISTAS. EN LA MEDIOCRIDAD SE ENCUENTRAN A GUSTO

El perfeccionamiento humano se efectúa con ritmo diverso en las sociedades y en los individuos. Los más poseen una experiencia sumisa al pasado: rutinas, prejuicios, domesticidades. Pocos elegidos varían, avanzando sobre el porvenir; al revés de Anteo, que tocando el suelo cobraba alientos nuevos, los toman clavando sus pupilas en las constelaciones lejanas y de apariencia inaccesible. Esos hombres, predispuestos a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual, son los "idealistas". La unidad del género no depende del contenido intrínseco de sus ideales sino de su temperamento: se es idealista persiguiendo las quimeras más contradictorias, siempre que ellas impliquen un sincero afán de enaltecimiento. Cualquiera. Los espíritus afiebrados por algún ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos. Son alguien o algo contra los que no son nadie ni nada. Todo idealista es un hombre cualitativo: posee un sentido de las diferencias que le permite distinguir entre lo malo que observa, y lo mejor que imagina. Los hombres sin ideales son cuantitativos; pueden apreciar el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor. Sin ideales sería inconcebible el progreso. El culto del "hombre práctico", limitado a las contingencias del presente, importa un renunciar a toda imperfección. El hábito organiza la rutina y nada crea hacia el porvenir; sólo de los imaginativos espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos, la historia sus páginas luminosas.
Son la parte viva y dinámica de la humanidad; los prácticos no han hecho más que aprovecharse de su esfuerzo, vegetando en la sombra. Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales. Más ha hecho la imaginación construyendo sin tregua, que el cálculo destruyendo sin descanso. La excesiva prudencia de los mediocres ha paralizado siempre las iniciativas más fecundas. Y no quiere esto decir que la imaginación excluya la experiencia: ésta es útil, pero sin aquélla es estéril. Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la inspiración y la sabiduría; por eso, con frecuencia, viven trabados por su espíritu crítico cuando los caldea una emoción lírica y ésta les nubla la vista cuando observan la realidad. Del equilibrio entre la inspiración y la sabiduría nace el genio. En las grandes horas de una raza o de un hombre, la inspiración es indispensable para crear; esa chispa se enciende en la imaginación y la experiencia la convierte en hoguera. Todo idealismo es, por eso, un afán de cultura intensa: cuenta entre sus enemigos más audaces a la ignorancia, madrastra de obstinadas rutinas.
La humanidad no llega hasta donde quieren los idealistas en cada perfección particular; pero siempre llega más allá de donde habría ido sin su esfuerzo. Un objetivo que huye ante ellos se convierte en estímulo para perseguir nuevas quimeras. Lo poco que pueden todos, depende de lo mucho que algunos anhelan. La humanidad no poseería sus bienes presentes si algunos idealistas no los hubieran conquistado viviendo con la obsesiva aspiración de otros mejores.
En la evolución humana, los ideales se mantienen en equilibrio inestable. Todo mejoramiento real es precedido por conatos y tanteos de pensadores audaces, puestos en tensión hacia él, rebeldes al pasado, aunque sin la intensidad necesaria para violentarlo; esa lucha es un reflujo perpetuo entre lo más concebido y lo menos realizado. Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya estabilidad parece inercia de muerte. Esa inquietud se exacerba en los grandes hombres, en los genios mismos si el medio es hostil a sus quimeras, como es frecuente sobre todo en España. No agita a los hombres sin ideales, informe argamasa de humanidad.
Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la sana e iluminada, la que mira al frente y no a la espalda; nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado: lo que en ellos parece primavera es tibieza otoñal, ilusión de aurora que es ya un apagamiento de crepúsculo.
Sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir; por eso en los caracteres excelentes puede persistir sobre el apeñuscarse de los años. Nada cabe esperar de los hombres que entran a la vida sin afiebrarse por algún ideal; a los que nunca fueron jóvenes, paréceles descarriado todo ensueño. Y no se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.
Los idealistas suelen ser esquivos o rebeldes a los dogmatismos sociales que los oprimen. Resisten la tiranía del engranaje político nivelador, aborrecen toda coacción del sistema, sienten el peso de los honores con que se intenta domesticarlos y hacerlos cómplices de los intereses creados, dóciles maleables, solidarios, uniformes en la común mediocridad.
Las fuerzas conservadoras que componen el subsuelo social pretenden amalgamar a los individuos, decapitándolos; detestan las diferencias, aborrecen las excepciones, anatematizan al que se aparta en busca de su propia personalidad. El original, el imaginativo, el creador no teme sus odios: los desafía, aun sabiéndolos terribles porque son irresponsables y asesinos como ultima solución. Por eso todo idealista es una viviente afirmación del individualismo, aunque persiga una quimera social; puede vivir para los demás, nunca de los demás. Su independencia es una reacción hostil a todos los dogmáticos. Concibiéndose incesantemente perfectibles, los temperamentos idealistas quieren decir en todos los momentos de su vida, como Don Quijote: "yo sé quién soy". Viven animados de ese afán afirmativo. En sus ideales cifran su ventura suprema y su perpetua desdicha. En ellos caldean la pasión, que anima su fe; esta, al estrellarse contra la realidad social, puede parecer desprecio, aislamiento, misantropía: la clásica "torre de marfil" reprochada a cuantos se erizan al contacto de los obtusos. Diríase que de ellos dejó escrita una eterna imagen Teresa de Ávila: "Gusanos de seda somos, gusanillos que hilamos la seda de nuestras vidas y en el capullito de la seda nos encerramos para que el gusano muera y del capullo salga volando la mariposa". Todo idealismo es exagerado, necesita serlo. Y debe ser cálido su idioma, como si desbordara la personalidad sobre lo impersonal; el pensamiento sin calor es muerte, frío, carece de estilo, no tiene firma.
Jamás fueron tibios los genios y los héroes. Para crear una partícula de Verdad, de Virtud o de Belleza, se requiere un esfuerzo original y violento contra alguna rutina o prejuicio; como para dar una lección de dignidad hay que desgoznar algún servilismo. Todo ideal es, instintivamente, extremo; debe serlo a sabiendas, si es menester, pues pronto se rebaja al refractarse en la mediocridad de los más. Frente a los hipócritas que usurpan poderes civiles y mienten con viles objetivos, la exageración de los idealistas es, apenas, una verdad apasionada. La pasión es su atributo necesario, aun cuando parezca desviar de la verdad; lleva a la hipérbole, al error mismo; a la mentira nunca. Ningún ideal es falso para quien lo profesa: lo cree verdadero y coopera a su advenimiento, con fe, con desinterés. El sabio busca la Verdad por buscarla y goza arrancando a la naturaleza secretos para él inútiles o peligrosos. Y el artista busca también la suya, porque la Belleza es una verdad animada por la imaginación, más que por la experiencia. Y el moralista la persigue en el Bien, que es una recta lealtad de la conducta para consigo mismo y para con los demás. Tener un ideal es servir a su propia Verdad Siempre. Algunos ideales se revelan como pasión combativa y otros como pertinaz obsesión; de igual manera distínguense dos tipos de idealistas, según predomine en ellos el corazón o el cerebro. El idealismo sentimental es romántico: la imaginación no es inhibida por la crítica y los ideales viven de sentimiento. En el idealismo experimental los ritmos afectivos son encarrilados por la experiencia y la crítica coordina la imaginación: los ideales tórnanse reflexivos y serenos. Corresponde el uno a la juventud y el otro a la madurez. El primero es adolescente, crece, puja y lucha; el segundo es adulto, se fija, resiste, vence.
El idealista perfecto sería romántico a los veinte años y estoico a los cincuenta; es tan anormal el estoicismo en la juventud como el romanticismo en la edad madura. Lo que al principio enciende su pasión, debe cristalizarse después en suprema dignidad: ésa es la lógica de su temperamento. Sin embargo lo que si hay es mucha mediocridad. La mediocridad puede definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. Ésta ofrece a todos un mismo fardo de rutinas, prejuicios y domesticidades; basta reunir cien hombres para que ellos coincidan en lo impersonal: "Juntad mil genios en un Concilio y tendréis el alma de un mediocre". Esas palabras denuncian lo que en cada hombre no pertenece a él mismo y que, al sumarse muchos, se revela por el bajo nivel de las opiniones colectivas.El régimén actual, la monarquía cainista, ha conseguido una vez más, a través de sus ladrones politicos, que los españoles sean mediocres y que todo destello de genialidad sea enterrado en el desprecio. El régimen es miedoso,cobarde y hurtador, teme por su continuidad, pues sabe que se ha llevado mucho y no ha ofrecido nada. Qué se puede esperar de un monarca que dice:"El recuerdo de Franco constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad ...". Seguid votando, idealistas.
J.I.
"El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo
porque todo el mundo cree poseerlo en cantidad suficiente." René Descartes.

LIBERTAD

-La filosofia de la libertad esta basada en la propiedad de uno mismo, esta simple pero elegante y contundente animacion la explicara exactamente. Esta es una gran herramienta que cualquiera puede usar para educar niños y adultos acerca del derecho a la vida, libertad y la capacidad de crear - y nuestra responsabilidad para pensar, hablar y actuar. La version en DVD de este video puede ser descargada gratis en: www.philosophyofliberty.blogspot.com CRÉDITOS AUTOR: Ken Schoolland schoolak001@hawaii.rr.com PRODUCTOR: Kerry Pearson (aka Lux Lucre) MÚSICA: Music2Hues www.music2hues.com WEBSITE: www.jonathangullible.com AYUDA: The Jonathan Gullible fund www.isil.org/tools/jonathan-gullible.html COPYRIGHT: www.creativecommons.org/licenses/by-nd-nc/1.0/ *

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Zen

De Wikipedia, la enciclopedia libre


Para otros usos de este término véase Zen (desambiguación).

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publicación acreditada, como libros de texto u otras publicaciones especializadas en el tema.

Zen

Bodhidharma meditando. Xilografía impresa por Yoshitoshi, 1887.
Nombre japonés
Romaji Zen
Hiragana ぜん
Kanji
Nombre chino
Mandarín Hanyu Pinyin Chán
Mandarín según Wade-Giles Ch'an
Cantonés Sim3
Wu Zeu [zø]
Chino tradicional
Chino simplificado
Nombre coreano
McCune-Reischauer Sŏn
Hangul
Hanja
Nombre sánscrito
Romanización Dhyāna
Devanāgarī ध्यान
Nombre pāli
Romanización Jhāna
Devanāgarī झान
Nombre vietnamita
Quốc ngữ Thiền
Hán tự

Zen (禅) es el nombre en japonés de una tradición del budismo Mahāyāna, cuya práctica se inicia en China bajo el nombre de Chán (禪). Se centra en la práctica de algunos ejercicios como el zazen, y en la sabiduría experiencial. Es una de las escuelas del budismo más conocidas y apreciadas en Occidente.

Origen del budismo Zen [editar]

Como toda escuela budista, el Zen tiene sus orígenes en India. La palabra Zen es la lectura en japonés del carácter chino chán (禪), que a su vez es una transcripción del término sánscrito ध्यान dhyāna, traducido normalmente como "meditación". La influencia de esta escuela llegó hasta Corea, en donde se llama son, y también hasta Vietnam, en donde se conoce como thiền. Nótese que los nombres antes mencionados (a excepción del sánscrito) son distintas pronunciaciones del mismo ideograma chino. Cada una de las culturas de acogida aportó matices nuevos al dhyāna original.

El chán [editar]

Los orígenes del Zen se sitúan en China, donde el budismo se asentó desde el siglo I. Al principio estaba limitado a ser una transposición del budismo indio, de manera que entre las principales actividades estaba la traducción y el estudio de textos. Progresivamente empieza un proceso de significación del budismo en el cual se verán surgir diversas escuelas, siendo la escuela Chán una de ellas. Se considera que las formas tempranas del budismo Chán empiezan a ser visibles alrededor del siglo VI y a partir de la influencia de diversos sūtras o textos sagrados del budismo mahāyāna, todos ellos de procedencia india y a los que más tarde se les añadirán una serie de apócrifos. Entre estos textos principales está el Prajñā pāramitā (sección del canon del mahāyāna que contiene distintos sūtras famosos como el "del Corazón" y el "del Diamante"), el Despertar de la Fe atribuido a Aśvaghoṣa, el Sūtra de Vimalakīrti o el Sūtra del Lankavatara. Un apócrifo fundamental en la tradición Zen es "El Sūtra de la Perfecta Iluminación".[1]

Estatua a la entrada del monasterio Shaolin de Henan, donde se inició el Budismo Chán
Estatua a la entrada del monasterio Shaolin de Henan, donde se inició el Budismo Chán

Aunque en el Zen se incluye el estudio de sūtras y textos, el carácter directo e intuitivo de este tipo de tradición budista los pone en un segundo plano, ya que no los atiende como una vía para el despertar por sí mismo. En cambio, se anima a una disposición directa en el seguidor para que se establezca en el momento presente confiando en la sabiduría innata de todo ser humano para realizar todo su potencial. Esta noción es influencia directa del budismo mahāyāna, planteada desde un cúmulo de textos alrededor de la idea del Tathāgatagarbha, o "matriz de la iluminación". Esta idea original del mahāyāna ya está implícita en la difusión de la prajñā pāramitā y se ampliará poco tiempo después con la aparición de diversos sūtras. Se subraya el carácter innato de la budeidad en todo ser vivo y esto será una influencia crucial en todo el budismo chino, japonés y de todo el sudeste asiático. La importancia radical en esta idea es que dotará a los laicos de la potencialidad de tener un nivel espiritual tan alto como el de un monje y esto será fundamental en la expansión del mahāyāna y, consecuentemente, también del Zen.

La efervescencia de estas ideas en el budismo temprano de China acontece como reacción a una excesiva erudición e intelectualismo presente en el budismo chino de entonces, aunque recibirá a su vez la influencia directa de varias de esas escuelas centradas en el estudio, como la Tiāntái o la Huáyán. Estas distintas escuelas harán surgir un nuevo estilo de práctica y de entender la enseñanza, centrado en una vía intuitiva y directa para así conseguir determinado estado mental (samādhi) que es previo al completo despertar espiritual o nirvāṇa.

Por lo tanto, este nuevo tipo de budismo estará centrado en el cultivo de la mente o meditación, cuya traducción china es la palabra chán. En los textos chinos, a esta escuela se le llama directamente "Escuela de meditación". El resto de escuelas dedicaban buena parte de su tiempo a ese estudio de textos ya que consideraban que su lectura era acumulatoria de méritos para ese despertar.[sin referencias] La escuela Zen por tanto establecerá un nuevo enfoque en el cual el cultivo de la propia mente será el centro de la práctica budista.[sin referencias]

Expansión [editar]

Maestros de budismo Chán
• Sēngcàn (僧璨) (conocido como Kanchi Sosan en Japón)
• Huìnéng (慧能) (Daikan Enō en Japón)
• Mǎzǔ (馬祖) (Baso Do-itsu en Japón)
• Huángbò (黄檗) (Ōbaku en Japón)
• Línjì (臨済) (Rinzai Gigen en Japón)
• Wúmén (無門) (Mumon Ekai en Japón)
• Shítou (石頭) (Sekitō en Japón)
• Yúnmén (雲門) (Ummon Bun'en en Japón)
• Dānxiá (丹霞) (Tanka Shijun en Japón)
• Dòngshān (洞山) (Tōzan Ryōkai en Japón)
• Bǎizhàng (百丈) (Hyakujo Ekai en Japón)
Bùdài (布袋, Hotei en Japón)
Xuánzàng (玄奘)
Xūyún (虛雲) (contemporáneo)
Kōdō Sawaki (japonés: 沢木興道, Sawaki Kōdō)
Taisen Deshimaru (弟子丸泰仙) (contemporáneo)

Todos los linajes del Zen en todos los países unen sus orígenes a los patriarcas Chán (que a su vez unen sus orígenes a la influencia de las enseñanzas de los antiguos maestros budistas de India como Gautama, Kasyapa, Ananda y Nagarjuna. Los relatos de estos patriarcas son un referente constantemente utilizado en el estudio y la práctica en todas las escuelas.

Desde China, el budismo Chán se extendió con éxito a los actuales Corea, Japón y Vietnam. En otro sitios como el Tíbet, se dice estuvo implantada durante cierto tiempo, pero acabaría desapareciendo. No obstante, parece ser que la influencia budista en la parte norte del continente dejaría su huella en los Himalayas, y hay algunos estudiosos que subrayan conexiones tanto históricas como de transmisión de textos desde el Chán hacia prácticas tibetanas como el dzyan.

Escuelas [editar]

Escultura china de Buda sentado en posición de meditación, de la época de la Dinastía Tang.
Escultura china de Buda sentado en posición de meditación, de la época de la Dinastía Tang.

Durante los primeros tiempos del budismo Chán coexistieron varios métodos de meditación, en donde prevalecía un tipo de contemplación directa del mundo y de la propia mente que la persona realizaba en cualquier situación. Estos métodos del budismo Chán se ven pronto influenciados de distinta manera por las ideas filosóficas del taoísmo. A su vez, el taoísmo también se verá influenciado por la nueva religión budista. Esa fusión fue posible heredando aspectos principales de otras escuelas, como la importante escuela Tiān tái del maestro Zhìyì (Chi-I). Con el maestro Zhìyì encontramos ya una perspectiva inmediata de la liberación. Sus tratados sobre "La Gran Calma y Contemplación" influirán durante siglos al resto de escuelas y sus ideas serán centrales a la hora de entender el proceso de significación del budismo que posibilitará el nacimiento del Chán.

Otra escuela influyente en la génesis del Chán fue la escuela huáyán, hoy desaparecida. Reconocida por algunos historiadores como la escuela mahāyāna más sofisticada que ha existido, su compleja cosmovisión y su manejo de las ideas de naturaleza búdica o interdependencia no desaparecerán con ella, sino que se verán recogidas de distintas formas por otras escuelas, entre ellas la Chán. El trabajo principal alrededor de esta escuela es sin duda el "Sūtra del Avataṃsaka", un complejo texto definido por Daisetz T. Suzuki como la cumbre literaria del budismo mahāyāna.

Por último, la Escuela de la Tierra Pura influirá enormemente en el Zen, aunque de manera un poco más tardía. La Escuela de la Tierra Pura es de hecho la escuela propiamente china más antigua del mahāyāna, aunque en sus inicios emergió de textos del budismo indio. Con el transcurrir de los siglos, el Chán y la Tierra Pura se convertirán en las dos escuelas budistas más importantes del budismo chino. Finalmente incluso aparecerán fusiones en la práctica de ambos tipos de budismo. Un fenómeno similar, aunque en menor medida, ocurrirá en Japón con influencia de nombres importantes como Genshin.

El maestro Chinul.
El maestro Chinul.

El caldo de cultivo del budismo presente en la formación del Chán fructifica de manera espectacular durante la dinastía Táng, llamada a menudo "La Edad de Oro" del budismo chino. Hasta entonces podemos hablar de la existencia de enseñanzas Chán, pero no propiamente de una escuela Chán. Pero dentro de la dinastía Táng ya se desarrollan completamente los métodos peculiares y especiales del budismo Chán-Zen. Entre estos métodos se incluían diálogos entre maestro y discípulo, la investigación de preguntas, o la contemplación silenciosa. Un ambiente de protección imperial, especialmente bajo la emperatriz , estará mezclado con cierta bohemia de las clases acomodadas y con vaivenes en la estabilidad social. Todo ello generará un ambiente de gran creatividad en el cual el budismo tendrán un papel fundamental.

Evolución [editar]

Finalizanda la dinastía Tang se produce cierta decadencia de la práctica Chán. Durante la dinastía Sòng aparece una reacción contemplativa que apuesta casi únicamente por el silencio y por una de esas técnicas en particular, la "contemplación silenciosa" (en chino: mòcháo). Con ella, el seguidor medita sentado para descubrir su propia naturaleza. Más tarde, en Japón, a esta contemplación silenciosa china se le llamará zazen, que es hoy la práctica Zen más conocida en Occidente y muchas veces casi la única práctica Zen que se conoce popularmente.

Por el siglo XI el budismo Chán ya estaba completamente asentado en China, donde poseía una vasta red de templos y monasterios y se había convertido, junto a la Escuela de la Tierra Pura, en la enseñanza principal. En el constante flujo histórico de intercambios culturales con Japón y otros países se crearon nuevas escuelas como derivación de las chinas. Por otro lado, hay que señalar que aunque en cada país el Zen creaba sus peculiaridades, la comunicación entre las escuelas Zen en los distintos países ha sido frecuente y continua en el tiempo, ayudada por ese fuerte vínculo histórico común.

Bodhidharma [editar]

Artículo principal: Bodhidharma
Bodhidharma, primer patriarca del budismo Chán.
Bodhidharma, primer patriarca del budismo Chán.

De acuerdo a los relatos tradicionales, el Zen llegó a China de manos de un monje indio llamado Bodhidharma (Daruma en japonés) alrededor del siglo VI. Era el 28º sucesor en una línea de transmisión de enseñanza que la tradición remonta hasta Kaśyapa, discípulo de Buda. De acuerdo al Registro Jǐngdé de transmisión de la lámpara se embarcó alrededor del año 520 dC. en un viaje que le llevó al reino de Liáng, ubicado al sur de China. En ese reino, durante un famoso intercambio con el emperador Wǔ, declaró que las buenas acciones hechas con intenciones egoístas eran inútiles para lograr la iluminación. Más tarde se dirigió a un monasterio cerca de Luòyáng, en el este de China y, de acuerdo a la leyenda, estuvo meditando frente a la pared de un acantilado antes de aceptar discípulo alguno. Finalmente, falleció en el templo Shàolín de la montaña Sōng (嵩山少林寺), condado Dēngfēng, provincia de Hénán, China. La montaña Sōng es la cima más alta de las Cinco Montañas Sagradas, ubicadas en la provincia de Hénán.

Como héroe cultural legendario, a Bodhidharma también se le vincula al templo Shàolín y la consiguiente difusión de las artes marciales de Asia oriental, especialmente en la tradición oral de escuelas de Gōngfu y Tàijíquán, así como en los populares trabajos de ficción del género wǔxiá. No obstante, hoy se sabe con certeza que las artes marciales no estuvieron presentes en el budismo chino ni en el templo de Shàolín hasta bastantes siglos después. Del mismo modo, también hoy se sabe que Bodhidharma no estuvo literalmente "frente a un muro", sino que hablaba de un muro como un estado de la mente. Los descubrimientos y traducciones contemporáneas arrojan una mayor claridad sobre los orígenes de esta escuela budista.

La línea de sucesión Zen [editar]

Bodhidharma es, por tanto, el 28º patriarca del linaje del budismo Zen, al que seguirán seis patriarcas más, el último de los cuales será Huìnéng. Con Huìnéng se acaba la línea del patriarcado Zen, pero no la línea sucesoria del Zen. Desde Huìnéng se extiende una completa genealogía que liga maestros, enseñanzas y monasterios hasta llegar a los tiempos actuales. En los monasterios chinos o japoneses estos complicados árboles genealógicos suelen ser todavía algo común.

Zen: la tradición en Japón [editar]

Artículo principal: Budismo japonés
Típica ilustración japonesa sobre un maestro Zen
Típica ilustración japonesa sobre un maestro Zen

Históricamente los monjes japoneses viajaban con frecuencia a China para recibir la transmisión de nuevas enseñanzas de los maestros chinos. De vuelta a su tierra y con esa herencia de autoridad, extendían las prolongaciones de las escuelas y enseñanzas que habían conocido en el continente. Con el tiempo adquirían su propia personalidad japonesa. Esto, en realidad, es buena parte del patrón cultural del Japón, en donde la influencia China es totalmente central para entender su cultura y religión. Así las dos escuelas principales del budismo Chán chino llamadas línjì y cáodòng verán su paralelo japonés en sus respectivas dos escuelas principales del budismo Zen japonés: Rinzai y Sōtō.

Zazen [editar]

Artículo principal: Zazen

El zazen es un tipo de meditación budista desarrollada por la escuela Soto japonesa. Esta práctica no es sólo una técnica de meditación, es una de las prácticas más conocidas en Occidente del Zen. La difusión de esta forma de Zen en Europa suele atribuirse al japonés Taisen Deshimaru, aunque existen otros maestros y agrupaciones.

El Buda de Kamakura (1252).
El Buda de Kamakura (1252).

El Zazen es la práctica en la clásica postura del Buda sentado en posición del loto. A menudo se ve esta posición en estatuas de Buda a través de todo Oriente: un hombre tranquilo con los ojos semicerrados, la espalda erguida, las piernas cruzadas en posición de "loto". En el zazen esto se suele hacer sobre un pequeño cojín redondo llamado zafu en japonés, que ayuda a bascular la columna.

Hay diferentes aproximaciones al zazen. Algunas postulan el flujo natural de la respiración y una posición cómoda, mientras que otras ponen especial énfasis en asegurar físicamente una postura correcta. Las primeras son sin duda las más tradicionales y que más aparecen en los textos históricos. Entre aquellas que enfatizan el componente físico encontramos la del monje japonés Taisen Deshimaru, quien a partir de 1970 extenderá una red de centros por toda Europa y que aún hoy es la forma mayoritaria de conocer el Zen en Occidente. La regulación de la respiración y la postura de la columna, piernas y manos son esenciales.

No obstante, aunque en el tema físico hayan diferentes enfoques, en la aproximación doctrinal al zazen las diferencias casi no existen. Se requiere una atención constante pero tranquila por parte del practicante. El pensamiento se libera, ni piensa ni deja de pensar. Se deja pasar. No adhiere ni rechaza, como si las ráfagas mentales fueran nubes que atraviesan el cielo sin dejar rastro. Esta tranquila y atenta contemplación llevará al seguidor a descubrir su naturaleza búdica "tal como cuando dejamos de remover el agua de un estanque podemos al fin ver el fondo".

En japonés a esta acción de sentarse se le llama shikantaza, que junto al mushotoku o ausencia de intención, se conforma así una disposición en la práctica budista en donde se implica por sí misma la existencia de la "iluminación" ahora mismo; es decir en la comprensión de esa misma disposición. Es decir, es una enseñanza en donde el simple hecho de sentarse es ya un acto de armonía plena, de convertirse en Buda. Por tanto es práctica y enseñanza a la vez. Es también llamada la práctica de la no-práctica. El principal exponente de esta enseñanza en sin dudas el monje Dōgen, cuya obra principal "Shobogenzo" viene a ser la guía fundamental de práctica y enseñanza de la escuela Soto.

Koans [editar]

Carácter chino para "ninguna cosa", en   chino: wú (en coreano y japonés: mu). Representa el koan del Perro de Zhaozhou.
Carácter chino para "ninguna cosa", en chino: (en coreano y japonés: mu). Representa el koan del Perro de Zhaozhou.

En el budismo Zen japonés, la otra escuela principal, llamada Rinzai, está especializada en los llamados koan. Los koans son un derivación de los gōng'ān chinos (literalmente "caso público"). En origen hacían referencia a diálogos y sucesos entre maestro y discípulo que eran registrados de manera escrita. Ya en Japón, la escuela Rinzai los compilará y ampliará, y los usará como técnica de meditación y no sólo de mera reflexión y enseñanza. Un koan puede ser una pregunta sin aparente sentido. Uno famosa es "¿cuál es el sonido de una sola mano que aplaude?" o "¿cuál era tu rostro original antes de nacer?". El practicante investigará este tipo de pregunta con una concentración total hasta que su razonamiento conceptual quede erradicado, y así pueda surgir "prajna", la sabiduría intuitiva. Esto ocasionará un despertar (en japonés: satori, kensho) a su naturaleza búdica, la iluminación.

Thiền: la tradición en Vietnam [editar]

Artículo principal: Budismo en Vietnam

El Budismo Thiền (禪宗 Thiền Tông) es el nombre vietnamita para la escuela de Budismo Zen. Según cuenta la tradición de Vietnam, en 580, un monje de la India llamado Vinitaruci (en vietnamita: Tì-ni-đa-lưu-chi) viajó a Vietnam después de completar sus estudios con Sengcan, el tercer patriarca del Zen Chino.

La gran estatua de Buda en Nha Trang, Vietnam.
La gran estatua de Buda en Nha Trang, Vietnam.

Esta será la primera aparición del Zen Vietnamita, o Budismo Thiền. La secta que Vinitaruci y su único discípulo vietnamita fundaron será considerada como la rama más antigua del Thien.

Después de un periodo de oscuridad, la Escuela Vinitaruci se transformó en uno de los grupos budistas más influyentes en Vietnam alrededor del siglo X, particularmente con el patriarca Vạn-Hạnh, murió en 1018. Otras escuelas vietnamitas de Zen son la Vo Ngon Thong (Vô Ngôn Thông), asociada a las enseñanzas de Mazu, y la Thao Duong (Thảo Đường), que incorpora las técnicas de canto nianfo. Ambas fueron fundadas por monjes chinos. La escuela Truc Lam (Trúc Lâm) fue fundada por un rey vietnamita y evidencia una gran influencia del confucianismo y de la filosofía taoista. En el siglo XVII un grupo de monjes chinos liderados por Nguyen Thieu (Nguyên Thiều) esteblecieron una nueva y vigorosa escuela, la Lam Te (Lâm Tế), pronunciación vietnamita de Linji. Una rama de ésta es la escuela Lieu Quan (Liễu Quán), fundada en el siglo XVIII y predominante en el Zen vietnamita actual.

El más famoso practicante de Budismo Thiền sincronizado en Occidente es Thích Nhất Hạnh, autor numerosos libros sobre el Zen.

El Zen en occidente [editar]

Escultura de Taisen Deshimaru en un parque de Toulouse, Francia.
Escultura de Taisen Deshimaru en un parque de Toulouse, Francia.

Hasta el siglo XIX se sabía poco del budismo en Europa. A partir del comienzo de intercambios comerciales con Japón, algunos estudiosos cristianos se interesaron por la vida monacal Zen. También aparecieron los primeros difusores de la religión budista como el inglés Cristhmas Humphrey. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XX, en medio de la contracultura, cuando comenzó la aparición más o menos masiva de practicantes y confesos occidentales, en Europa y Norteamérica, junto a instructores orientales, o bien directamente viajando a aquellos países.

Arte Zen [editar]

Jardín Zen en el templo de Komyozenji, en Dazaifu, Japón.
Jardín Zen en el templo de Komyozenji, en Dazaifu, Japón.

El Zen en el cine [editar]

Artículo principal: Budismo en el cine
  • ¿Por qué marchó el Bodhi-Dharma al Oriente?, de Yong-Kyun Bae (1989), Corea del Sur.[2]
  • Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera, de Kim Ki-duk (2003) Alemania, Corea del Sur.[3]

Bibliografía [editar]

  • Bovay, Michel; Kaltenbach, Laurent y Smedt, Evelyn de. Zen. Práctica y enseñanza; historia y tradición; civilización y perspectivas. Editorial Kairós: Barcelona, 1999 [3ª edición]. ISBN 9788472453913
  • Brosse, Jacques. Los maestros Zen. Editor José J. de Olañeta: Palma de Mallorca, 1999. ISBN 8476517769
  • Castro Sánchez, Aigo. Las enseñanzas de Dôgen. Editorial Kairos: Barcelona, 2002. ISBN 8472455157
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  • Suzuki, Shunryu. Mente de Zen, Mente de Principiante. Troquel ediciones: Buenos Aires, 1994. ISBN 9501602125
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  • Watts, Alan. El camino del Zen. Editorial Edhasa: Barcelona, 2003 [2ª edición]. ISBN 8435027147

Notas [editar]

  1. En el budismo mahāyāna se considera que el origen indio de un texto es principal a la hora de acometer su consideración como sagrado, no obstante ha habido numerosas excepciones, y al hablar de apócrifos no hay que entender que sean textos exógenos a la tradición sino simplemente que su origen no es indio.
  2. Ficha en IMDB
  3. Ficha en IMDB y Ficha en Yahoo! España

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]

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