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NOTA DE VREDONDOF :

ESTE ARTICULO A MI ME PARECIO MUY INTERESANTE , PERO ME HA COSTADO MUCHO "LLEGAR A LOS CONCEPTOS" , NO SE SI POR QUE A MIS 63 AÑOS YA PATINA UN POCO MI CABEZA , O BIEN PORQUE EL AUTOR TIENE UN NIVEL ... O QUE ESCRIBE PARA UN NIVEL DE PERSONAS CON UN INTELECTO MUY ELEVADO.

En cualquier caso merece la pena leerlo (con MUCHA ATENCION para enterarse ....)
La conclusion que saque en la 3ª leida que le di , fue que se puede DECIR LO MISMO con el 10 de palabras y utilizando un "estilo mas pegado a la tierra".

LOS ESPAÑOLES NO SON IDEALISTAS. EN LA MEDIOCRIDAD SE ENCUENTRAN A GUSTO

El perfeccionamiento humano se efectúa con ritmo diverso en las sociedades y en los individuos. Los más poseen una experiencia sumisa al pasado: rutinas, prejuicios, domesticidades. Pocos elegidos varían, avanzando sobre el porvenir; al revés de Anteo, que tocando el suelo cobraba alientos nuevos, los toman clavando sus pupilas en las constelaciones lejanas y de apariencia inaccesible. Esos hombres, predispuestos a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual, son los "idealistas". La unidad del género no depende del contenido intrínseco de sus ideales sino de su temperamento: se es idealista persiguiendo las quimeras más contradictorias, siempre que ellas impliquen un sincero afán de enaltecimiento. Cualquiera. Los espíritus afiebrados por algún ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos. Son alguien o algo contra los que no son nadie ni nada. Todo idealista es un hombre cualitativo: posee un sentido de las diferencias que le permite distinguir entre lo malo que observa, y lo mejor que imagina. Los hombres sin ideales son cuantitativos; pueden apreciar el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor. Sin ideales sería inconcebible el progreso. El culto del "hombre práctico", limitado a las contingencias del presente, importa un renunciar a toda imperfección. El hábito organiza la rutina y nada crea hacia el porvenir; sólo de los imaginativos espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos, la historia sus páginas luminosas.
Son la parte viva y dinámica de la humanidad; los prácticos no han hecho más que aprovecharse de su esfuerzo, vegetando en la sombra. Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales. Más ha hecho la imaginación construyendo sin tregua, que el cálculo destruyendo sin descanso. La excesiva prudencia de los mediocres ha paralizado siempre las iniciativas más fecundas. Y no quiere esto decir que la imaginación excluya la experiencia: ésta es útil, pero sin aquélla es estéril. Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la inspiración y la sabiduría; por eso, con frecuencia, viven trabados por su espíritu crítico cuando los caldea una emoción lírica y ésta les nubla la vista cuando observan la realidad. Del equilibrio entre la inspiración y la sabiduría nace el genio. En las grandes horas de una raza o de un hombre, la inspiración es indispensable para crear; esa chispa se enciende en la imaginación y la experiencia la convierte en hoguera. Todo idealismo es, por eso, un afán de cultura intensa: cuenta entre sus enemigos más audaces a la ignorancia, madrastra de obstinadas rutinas.
La humanidad no llega hasta donde quieren los idealistas en cada perfección particular; pero siempre llega más allá de donde habría ido sin su esfuerzo. Un objetivo que huye ante ellos se convierte en estímulo para perseguir nuevas quimeras. Lo poco que pueden todos, depende de lo mucho que algunos anhelan. La humanidad no poseería sus bienes presentes si algunos idealistas no los hubieran conquistado viviendo con la obsesiva aspiración de otros mejores.
En la evolución humana, los ideales se mantienen en equilibrio inestable. Todo mejoramiento real es precedido por conatos y tanteos de pensadores audaces, puestos en tensión hacia él, rebeldes al pasado, aunque sin la intensidad necesaria para violentarlo; esa lucha es un reflujo perpetuo entre lo más concebido y lo menos realizado. Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya estabilidad parece inercia de muerte. Esa inquietud se exacerba en los grandes hombres, en los genios mismos si el medio es hostil a sus quimeras, como es frecuente sobre todo en España. No agita a los hombres sin ideales, informe argamasa de humanidad.
Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la sana e iluminada, la que mira al frente y no a la espalda; nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado: lo que en ellos parece primavera es tibieza otoñal, ilusión de aurora que es ya un apagamiento de crepúsculo.
Sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir; por eso en los caracteres excelentes puede persistir sobre el apeñuscarse de los años. Nada cabe esperar de los hombres que entran a la vida sin afiebrarse por algún ideal; a los que nunca fueron jóvenes, paréceles descarriado todo ensueño. Y no se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.
Los idealistas suelen ser esquivos o rebeldes a los dogmatismos sociales que los oprimen. Resisten la tiranía del engranaje político nivelador, aborrecen toda coacción del sistema, sienten el peso de los honores con que se intenta domesticarlos y hacerlos cómplices de los intereses creados, dóciles maleables, solidarios, uniformes en la común mediocridad.
Las fuerzas conservadoras que componen el subsuelo social pretenden amalgamar a los individuos, decapitándolos; detestan las diferencias, aborrecen las excepciones, anatematizan al que se aparta en busca de su propia personalidad. El original, el imaginativo, el creador no teme sus odios: los desafía, aun sabiéndolos terribles porque son irresponsables y asesinos como ultima solución. Por eso todo idealista es una viviente afirmación del individualismo, aunque persiga una quimera social; puede vivir para los demás, nunca de los demás. Su independencia es una reacción hostil a todos los dogmáticos. Concibiéndose incesantemente perfectibles, los temperamentos idealistas quieren decir en todos los momentos de su vida, como Don Quijote: "yo sé quién soy". Viven animados de ese afán afirmativo. En sus ideales cifran su ventura suprema y su perpetua desdicha. En ellos caldean la pasión, que anima su fe; esta, al estrellarse contra la realidad social, puede parecer desprecio, aislamiento, misantropía: la clásica "torre de marfil" reprochada a cuantos se erizan al contacto de los obtusos. Diríase que de ellos dejó escrita una eterna imagen Teresa de Ávila: "Gusanos de seda somos, gusanillos que hilamos la seda de nuestras vidas y en el capullito de la seda nos encerramos para que el gusano muera y del capullo salga volando la mariposa". Todo idealismo es exagerado, necesita serlo. Y debe ser cálido su idioma, como si desbordara la personalidad sobre lo impersonal; el pensamiento sin calor es muerte, frío, carece de estilo, no tiene firma.
Jamás fueron tibios los genios y los héroes. Para crear una partícula de Verdad, de Virtud o de Belleza, se requiere un esfuerzo original y violento contra alguna rutina o prejuicio; como para dar una lección de dignidad hay que desgoznar algún servilismo. Todo ideal es, instintivamente, extremo; debe serlo a sabiendas, si es menester, pues pronto se rebaja al refractarse en la mediocridad de los más. Frente a los hipócritas que usurpan poderes civiles y mienten con viles objetivos, la exageración de los idealistas es, apenas, una verdad apasionada. La pasión es su atributo necesario, aun cuando parezca desviar de la verdad; lleva a la hipérbole, al error mismo; a la mentira nunca. Ningún ideal es falso para quien lo profesa: lo cree verdadero y coopera a su advenimiento, con fe, con desinterés. El sabio busca la Verdad por buscarla y goza arrancando a la naturaleza secretos para él inútiles o peligrosos. Y el artista busca también la suya, porque la Belleza es una verdad animada por la imaginación, más que por la experiencia. Y el moralista la persigue en el Bien, que es una recta lealtad de la conducta para consigo mismo y para con los demás. Tener un ideal es servir a su propia Verdad Siempre. Algunos ideales se revelan como pasión combativa y otros como pertinaz obsesión; de igual manera distínguense dos tipos de idealistas, según predomine en ellos el corazón o el cerebro. El idealismo sentimental es romántico: la imaginación no es inhibida por la crítica y los ideales viven de sentimiento. En el idealismo experimental los ritmos afectivos son encarrilados por la experiencia y la crítica coordina la imaginación: los ideales tórnanse reflexivos y serenos. Corresponde el uno a la juventud y el otro a la madurez. El primero es adolescente, crece, puja y lucha; el segundo es adulto, se fija, resiste, vence.
El idealista perfecto sería romántico a los veinte años y estoico a los cincuenta; es tan anormal el estoicismo en la juventud como el romanticismo en la edad madura. Lo que al principio enciende su pasión, debe cristalizarse después en suprema dignidad: ésa es la lógica de su temperamento. Sin embargo lo que si hay es mucha mediocridad. La mediocridad puede definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. Ésta ofrece a todos un mismo fardo de rutinas, prejuicios y domesticidades; basta reunir cien hombres para que ellos coincidan en lo impersonal: "Juntad mil genios en un Concilio y tendréis el alma de un mediocre". Esas palabras denuncian lo que en cada hombre no pertenece a él mismo y que, al sumarse muchos, se revela por el bajo nivel de las opiniones colectivas.El régimén actual, la monarquía cainista, ha conseguido una vez más, a través de sus ladrones politicos, que los españoles sean mediocres y que todo destello de genialidad sea enterrado en el desprecio. El régimen es miedoso,cobarde y hurtador, teme por su continuidad, pues sabe que se ha llevado mucho y no ha ofrecido nada. Qué se puede esperar de un monarca que dice:"El recuerdo de Franco constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad ...". Seguid votando, idealistas.
J.I.
"El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo
porque todo el mundo cree poseerlo en cantidad suficiente." René Descartes.

LIBERTAD

-La filosofia de la libertad esta basada en la propiedad de uno mismo, esta simple pero elegante y contundente animacion la explicara exactamente. Esta es una gran herramienta que cualquiera puede usar para educar niños y adultos acerca del derecho a la vida, libertad y la capacidad de crear - y nuestra responsabilidad para pensar, hablar y actuar. La version en DVD de este video puede ser descargada gratis en: www.philosophyofliberty.blogspot.com CRÉDITOS AUTOR: Ken Schoolland schoolak001@hawaii.rr.com PRODUCTOR: Kerry Pearson (aka Lux Lucre) MÚSICA: Music2Hues www.music2hues.com WEBSITE: www.jonathangullible.com AYUDA: The Jonathan Gullible fund www.isil.org/tools/jonathan-gullible.html COPYRIGHT: www.creativecommons.org/licenses/by-nd-nc/1.0/ *

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El dios de las pequeñas rendijas

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* NOTA DE VREDONDOF *- Articulo muy interesante sobre la religion que debe ser leido con mucho detenimiento.Par muchos , estos argumentos ya son sabidos y antiguos y para gente "ENTERADA" esto sule cansar por repetitivo,  no nos extraña el que el ISLAMISMO siga con una pujanza inusual, decimos que es debido al atraso de los paises musulmanes en los que sus propios dirigentes son partidarios de que los ciudadanos sigan en la INGORANCIA para su mejor y mayor CONTROL los mantienen en la EDAD MEDIA.Pero lo que si es una realidad es que las IGLESIAS siguen llenas de fieles CRISTIANOS y el mundo occidenta no esta en la edad media y tienen a su disposicion toda la informacion posible que desmonta tanto ENGAÑO.
Nos extrañamos de que las musulmanas lleven el BURKA y en cambio nos parece normal que las monjas vistan como visten ...No parecen aberraciones lo que hacen en sus ritos los musulmanes, entre otros, y vemos con total normalidad, por ejemplo, las procesiones de Semana Santa.Si la gente se parara a pensar MINIMAMENTE en lo que es la biblia ... en lo que es la iglesia .. en fin que lo que te enseñan de pequeño parece que tiene un ARRAIGO casi imposible de superar.Yo cada vez estoy mas convencido de que el retraso de los paises PIG (Portugal- España- Italia- Grecia) es muy mucho debido a la RELIGION CATOLICA, otras religiones luteranas .. "usease" protestantes ...pues pudieron "PENSAR MAS" ... Alguien duda de que las CONFESIONES A LOS SACERDOTES de la religion catolica, y esto por poner un ejemplo, no era un armas mas de las oligarquias para tener BAJO CONTROL AL PUEBLO ...???
En fin , si usted es Cristiano, o musulman o ...  y esta leyendo esto ...por favor intente enterarse ... intente pensar ...Se lo debe a USTED MISMO ...
SCL 
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Ninguna multinacional tiene tantas sucursales, ninguna empresa engloba tanto personal a su cargo y ningún holding ha podido sacar al mercado un producto más rentable. Jamás ha existido un negocio tan beneficioso y duradero a pesar de haber demostrado con el paso del tiempo estar tan radicalmente equivocado en sus afirmaciones. Es el sueño dorado de cualquier empresario: crecer sin límite sin que ninguno de tus errores detenga tu prosperidad.

El trascurrir de los siglos, el avance del conocimiento o el descubrimiento de toda una pléyade de evidencias en su contra apenas han servido para arañar levemente el descompensado poder que aún ostenta la religión si tenemos en cuenta el total de ocasiones que ha errado en sus convicciones. Al parecer somos tremendamente comprensivos con los errores divinos mientras que cargamos de inmediato la bayoneta con los deslices humanos.

Y el truco de esta asombrosa longevidad y rentabilidad es simple, laborioso sí, pero simple... convencer al personal de que existen dos realidades: la terrenal y la celestial. Lo físico y lo metafísico. El conocimiento humano, racional, deductivo, científico de todo lo que te rodea, y los misteriosos e insondables caminos del Señor. Mi reino no es de este mundo, decía la segunda de las tres partes unitarias del mayor pleonasmo inventado por el hombre.

Un ímprobo y continuado trabajo que, llevado a cabo durante algunos milenios, nos presenta un cosmos roto, quebrado, partido en dos, en el que una mitad es observable, tangible, medible y finalmente comprensible, mientras que la otra mitad, revelada desde un trono superior, tan solo existe mediante el esforzado empeño de creer en ella.

A esta tozudez en ignorar las evidencias, a ese costoso empecinamiento en olvidar la realidad, a esa tenaz obstinación en pasar por alto el conjunto de conocimientos, experiencias y datos del mundo real, es a lo que algunos ensalzan y llaman fe. Un empeño que en ocasiones roza la cabezonería y que, inexplicablemente, se ha conseguido vestir de virtud... cuanto más olvidas lo abrumadoramente improbable que es esa realidad divina, más virtuoso eres.

Una herramienta poderosa capaz de convencer a tíos grandes como camiones de que le esperan ríos de leche y miel a su llegada al paraíso. Una venda en los ojos que te invita a obviar esos pequeños inconvenientes que presenta lo que algunos llamamos realidad, con la promesa de grandes intereses en "preferentes" a cobrar cuando llegues al cielo.

No seré yo quien juzgue a cada cual su capacidad de endeudarse en esta vida para cobrar los réditos de su rendición terrenal en una más que improbable secuela rodeado de nubes blancas cual queso philadelphia y querubines de hermosos carrillos tocando arpas. Allá cada cual con sus creencias irracionales y su derecho a dirigir su vida personal de acuerdo con las rancias normas de unos pastores nómadas de hace tres milenios.

Sin embargo, el lio se monta cuando una religión no sólo se contenta con invitarte a ignorar el mundo real sino que, dando un paso al frente, se presenta voluntaria para explicártelo.

Es aquí cuando aparecen absurdos elefantes sosteniendo mundos planos sobre infinitas tortugas, jerarquías de ángeles y arcángeles luchando con espadas de fuego, hombres creados con barro y mujeres sacadas de costillas ajenas.

Una sabiduría divina que, revelada mediante ciencia infusa, desciende del Olimpo para explicar y ordenar el mundo humano pero que, a poco que se piense, descansa sobre unas bases realmente endebles. Tras adjetivos tan sonoros como ubicuo, omnisciente, omnipotente, se esconde un gigante con pies de barro. Un débil equilibrio de naipes que se viene abajo, no ya con un simple soplido, sino a veces con una sola mirada.

Castillos que se derrumban al mirarlos.

Una mirada curiosa, para muchos impertinentemente curiosa. Una mirada reflexiva y crítica hacia lo que nos rodea. Una mirada como la de James Hutton, el geólogo que derrumbó el milenario mito de la creación solamente observando unas piedras.

Dejar la mente despierta, paciencia y algunas llagas en el culo, producidas por la silla de montar tras muchos kilómetros a caballo desde su granja hasta Siccar Point, fue lo único que el escocés necesitó para desmontar las verdades reveladas del libro sagrado.

No es muy difícil derribar este castillo divino. No requiere tener una mente privilegiada, no hace falta ser experto en física cuántica, ni siquiera es obligatorio saber mucho sobre ciencia. Tan sólo es necesaria la voluntad de hacerse preguntas, algo intrínsecamente contrario a lo que significa la fe.

Algo tan sencillo y a la vez tan imposible para muchos que, a pesar de ver caer tanta arquitectura construida en el aire, se obstinan en seguir haciendo suyas las palabras que el Papa León XIII anunciaba a los cuatro vientos en 1893:
Todos estos libros que la Iglesia considera sagrados y canónicos fueron escritos con la inspiración del Espíritu Santo. Y no admitimos la existencia de errores en ellos porque la inspiración divina excluye por sí misma todo error, además de ser cuestión necesaria pues Dios es la Verdad Suprema y es incapaz de enseñar error alguno.
Esta aplastante seguridad con la que se mostraba la Iglesia a finales del siglo XIX no era más que la respuesta a un enemigo desconocido para ellos y que a estas alturas ya era casi imparable: los movimientos científicos, materialistas y racionalistas que habían surgido dos siglos antes con naturalistas como Lamarck, Darwin, Wallace o Linneo; una amenaza que posteriormente se vio aumentada con el nacimiento de figuras claramente enfrentadas a sus postulados más generales como Holbach, Diderot, de La Mettrie o Laplace, y finalmente empeorada con personajes directamente atacantes como Feuerbach, Engels, Nietzche o Marx.

El camino iniciado por los naturalistas se enfrentaba (muchas veces sin querer, como en el caso de Darwin) a los férreos dogmas de la religión, y en estos momentos las altas esferas eclesiales se encontraban con un adversario con el que no contaban: la realidad desvelada desde un incipiente método científico.

Hasta este momento la Iglesia había tenido numerosos enemigos. Herejías que no aceptaban su camino pero que no invalidaban la acción de dios en el mundo. Representaban solamente divergencias puntuales a las que en la mayoría de los casos se podía hacer frente con los métodos medievales que tan buenos resultados habían ofrecido desde 1184.

Pero esto era diferente. El nuevo enemigo no buscaba la escisión como lo hicieron antaño arrianos, albigenses, luteranos, jansenistas, pelagianistas y un largo y herético etcétera; ahora se enfrentaban al mundo real, un mundo nuevo y contrario a lo escrito en las ya desgastadas y milenarias hojas sagradas... un mundo heliocéntrico por obra y gracia de Copérnico, observable a través del telescopio por el que se atrevió a mirar por primera vez Galileo, antigüo mediante la formación geológica de Hutton, cambiante y en constante evolución por los viajes de Wallace y Darwin.

Las cómodas respuestas a las grandes incógnitas del hombre, que descansaban hasta entonces en la siempre socorrida palabra de dios, comenzaban a tambalearse por culpa de corrientes de pensamientto que se alejaban de los insondables caminos divinos y comenzaban a encontrar soluciones basadas en algo peligroso: las teorías, los datos, la desnuda evidencia en forma de fósiles, de piedras, de números, de fórmulas y ecuaciones que se adecuaban a la realidad... la puñetera realidad.

La postura de la Iglesia tuvo que ser modificada... los tiempos de la inquisición habían pasado y lo de quemar herejes ya no estaba de moda. Ante el ataque de la ciencia, la lógica y la evidencia, el paso que se eligió fue el de excomulgar y reafirmar. Excomunión para el modernismo teológico y contundente afirmación de los principios divinos revelados en los sagrados textos.
Son tan sólidos los principios de la fe católica y tan en armonía con las exigencias de la lógica, que son más que suficientes para convencer al entendimiento más exigente y a la voluntad más rebelde y obstinada.
(Encíclica Aeterni Patris)
Frente a la razón y el avance de las causas materiales del mundo, la Iglesia se mantuvo durante varios siglos en sus trece sin mover ni un ápice sus postulados a pesar de los nuevos descubrimientos y teorías científicas.

Una terquedad y estancamiento postular que se saldó con numerosos ridículos como el de aceptar que Galileo tenía razón en el sonrojante año 1982, y después de haber estado debatiéndolo desde 1979.
Para ir más allá de esta toma de posición del Concilio, deseo que teólogos, sabios e historiadores, animados de espíritu de colaboración sincera, examinar a fondo el caso de Galileo y, reconociendo lealmente los desaciertos vengan de 1a parte que vinieren, hagan desaparecer los recelos que aquel asunto todavía suscita en muchos espíritus contra la concordia provechosa entre ciencia y fe, entre Iglesia y mundo. Doy todo mi apoyo a esta tarea, que podrá hacer honor a la verdad de la fe y de la ciencia y abrir la puerta a futuras colaboraciones.
Sin embargo, estas tardías concesiones a la racionalidad y a la ciencia, no son más que parodias de sí mismas puesto que van seguidas de los mismos dogmas milenarios insertos en los escritos sagrados. No hay razonamiento posterior, se quedan en la superficie... decir (en 1982) que probablemente Galileo tenía razón, que se pasaron un pelín con el astrónomo de Pisa y que la Tierra parece que finalmente gira alrededor del Sol, nunca fue acompañado de una mirada crítica hacia otras posibles fallas en sus creencias.
Supongamos que pudiésemos revivir a un cristiano culto del siglo XIV. Demostraría ser un completo ignorante en todo lo que no fuesen asuntos de su fe. Todo lo que creyese saber de geografía, astronomía o medicina avergonzaría hasta a un niño, pero sabría a la perfección más o menos todo lo hoy se sigue afirmando de dios.
Sam Harris (El fin de la fe)
La moderación religiosa de las últimas décadas no es más que una nueva estrategia, un nuevo paso defensivo ante la apisonadora en la que se ha convertido el avance del conocimiento humano.
Moderación, adaptación, reducción.

Durante la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin en febrero de 2009 tuve la suerte de asistir a un ciclo de conferencias sobre el naturalista británico en la Biblioteca de la Junta en Granada. En una de estas charlas, perdón pero no recuerdo el su nombre, el conferenciante hizo una breve referencia a los creacionistas (en un sentido amplio de la palabra) diciendo que, irónicamente, es uno de los colectivos que más ha evolucionado en los últimos tiempos.

Siendo sinceros, mantener con la categórica firmeza de León XIII hace algo más de un siglo los postulados religiosos sobre el origen del universo, de la tierra o del hombre, se hace hoy más que imposible. La llegada del hombre a la Luna, los telescopios espaciales, las sondas orbitando Saturno, el diabólico invento de internet o la mecánica cuántica funcionando frente a tus narices en unos aparatitos mágicos propiedad de un nuevo aunque también santificado Job, convierten hoy en día en insostenibles las antiguas y trasnochadas afirmaciones mitológicas de las religiones.

Explicar el Universo con herramientas de la Edad de Piedra se ha convertido en un serio problema para los antaño sabios doctores de la Iglesia que se han visto vapuleados por esos incómodos señores de bata blanca que andan de aquí a allá colisionando partículas, desencriptando el código de nuestros genes, escrutando los primeros segundos del Universo... empeñados en la desagradable tarea de abrir la cripta misteriosa de las respuestas y fisgonear en las tripas del arbol del conocimiento... aquello que primero se nos prohibió.

Y ¿qué hacer ante esta avalancha? Cambiar de nuevo nuestras trincheras, hermano. La Iglesia vuelve a modificar sus planteamientos y la estrategia ahora es moderación, adaptación y reducción.

No se puede hacer mucho contra algo que funciona. Lo de curar enfermedades, desarrollar aparatos capaces de hacer volar a la gente, comunicarnos inalámbricamente desde los más recónditos lugares o construir cristales antibalas para proteger al Santo Padre, son cosas que, lo quieras o no, se han demostrado más efectivas que rezar seis padrenuestros... no hay otra solución que moderar las afirmaciones divinas, modular la palabra de dios, hacerla más suave y hacer hincapié en el lado espiritual... la batalla por el mundo real está perdida, aprovechemos los milenios de experiencia y buen trabajo realizado y vendamos la otra parte del cosmos que durante todo este tiempo hemos inventado.

Moderación. Ya casi nadie puede creer en un Cosmos creado en seis días, en un hombre modelado en barro, en ángeles llevándose en volandas hacia el cielo a ... La posición de "esto es la Verdad Absoluta" que rotundamente afirmaba el Papa de finales del siglo XIX se ha ido suavizando y lo que antes era literal e imposible de contener error, ahora son ejemplos aproximados y metáforas de las que aprender una idea.

Adaptación. La Iglesia se ha enfrentado a todas las ideas científicas que suponían una mínima duda a sus intereses pero ha saltado de alegría adoptando como propias las que le beneficiaban.
Si las hipótesis científicas se oponen directa o indirectamente a la doctrina revelada por Dios, entonces sus postulados no pueden admitirse en modo alguno.
El ejemplo más claro y reciente fue la invitación a Stephen Hawking por parte del Vaticano para que les explicara con más detenimiento el Big Bang... evidentemente, la existencia de una teoría así es vista con buenos ojos ya que pone un inicio al Universo que puede ser maleable e interpretable como un acto de creación... perdón, de Creación.

De esta curiosa evolución en los postulados religiosos han surgido numerosas ramificaciones entre las que destaca la del diseño inteligente.

La cuestión, como no podía ser de otra manera, es simple. Se evita un enfrentamiento con la ciencia y se afirma que tras los descubrimientos y avances se encuentra un creador divino. El ejemplo del relojero al que Dawkins hace referencia en su libro es el más común, pero existen otros similares como el arquitecto o el pintor.
A Dios no lo podemos ver, ciertamente, con los ojos del cuerpo, pero sí podemos contemplar sus obras. Así como por vista de un cuadro deducimos la existencia del pintor, cuya es la obra -puesto que la existencia del efecto supone la existencia de la causa que lo produjo-, así también podemos remontarnos de los seres creados al Creador, causa primera de todo cuanto existe.
Padre P.A.Hillarie (La Religión Demostrada, año 1900)
Un argumento largamente utilizado, el ejemplo de arriba corresponde a un texto de principios del siglo XX, y que se adapta a la perfección a los nuevos retos que la ciencia suponía para la religión.

Reducción. El saber que un conocimiento total, completo y absoluto de este Universo y las leyes que lo rigen es imposible por muy avanzada que sea nuestra ciencia, representa una gran oportunidad para insertar a dios en las lagunas que van quedando.

Es lo que se ha denominado "God of the gaps", el dios de las rendijas, la última y más peligrosa de las estrategias teológicas: Allí donde no llega la ciencia, allí se encuentra dios.
El dios de las pequeñas rendijas.

Entre ataques velados a la soberbia de la ciencia, despunta esta corriente de pensamiento religioso que aprovecha las rendijas y huecos del conocimiento humano para colar la existencia de su ser divino.

El ejemplo más claro de este dios tras las rendijas de la ciencia lo hemos visto hace apenas unas semanas cuando, tras el descubrimiento del bosón de Higgs, el canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano declaraba que "detrás de la partícula divina se encuentra dios".

Es una estrategia interesante puesto que siempre se podrá colocar una mano divina tras cualquier descubrimiento científico. Detrás de la evolución se puede insertar una presencia invisible que la guía de acuerdo con un diseño inteligente, detrás de cada minúscula partícula acelerada, colisionada y finalmente descubierta siempre se podrá situar un ente sagrado que la creó en un principio.

No obstante, y como adelanté hace unos párrafos, es una estrategia peligrosa pues hace cada vez más pequeño al dios que antes era omnipresente, eterno y todopoderoso.

Depender del avance de la ciencia y la razón para ir colando a dios en las rendijas del conocimiento que vayan quedando, no es buena idea. Como un pequeño duende que se esconde entre los huecos que permanecen a oscuras, apartado de la curiosa luz de esos incómodos hombres de bata blanca, como un ratón acorralado que, escurridizo, se va ocultando como puede en los agujeros que van quedando libres...

El "God of the gaps" es un dios oscuro y resbaladizo, que va saltando de hueco en hueco al ritmo impuesto por la inexorable marcha del conocimiento, un dios acorralado y huidizo al que solo le queda refugiarse en las lagunas de la ciencia, en la ignorancia presente pero condenado a volver a saltar cuando esa ignorancia se convierta en descubrimiento.
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Autor del articulo -

El dios de las pequeñas rendijas

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Si te ha gustado lo mejor que debes hacer es ir a su blog/pagina.*****En mi blog no puedes dejar comentarios , pero si en el del autor. ********HA ENTRADO EN el BLOG/ARCHIVO de VRedondoF. Soy un EMPRESARIO JUBILADO que me limito al ARCHIVO de lo que me voy encontrando "EN LA NUBE" y me parece interesante. Lo intento hacer de una forma ordenada/organizada mediante los blogs gratuitos de Blogger. Utilizo el sistema COPIAR/PEGAR, luego lo archivo. ( Solo lo  INTERESANTE según mi criterio). Tengo una serie de familiares/ amigos/ conocidos (yo le llamo "LA PEÑA") que me animan a que se los archive para leerlo ellos después. Los artículos que COPIO Y PEGO EN MI ARCHIVO o RECOPILACIÓN (cada uno que le llame como quiera) , contienen opiniones con las que yo puedo o no, estar de acuerdo. ******** Cuando incorporo MI OPINIÓN, la identifico CLARAMENTE,  con la única pretensión de DIFERENCIARLA del articulo original. ***** Mi correo electrónico es vredondof (arroba) gmail.com por si quieres que publique algo o hacer algún comentario.***** Por favor!  Si  te ha molestado el que yo haya publicado algún artículo o fotografía tuya,  ponte en contacto  conmigo (vredondof - arroba - gmail.com ) para solucionarlo o retirarlo