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NOTA DE VREDONDOF :

ESTE ARTICULO A MI ME PARECIO MUY INTERESANTE , PERO ME HA COSTADO MUCHO "LLEGAR A LOS CONCEPTOS" , NO SE SI POR QUE A MIS 63 AÑOS YA PATINA UN POCO MI CABEZA , O BIEN PORQUE EL AUTOR TIENE UN NIVEL ... O QUE ESCRIBE PARA UN NIVEL DE PERSONAS CON UN INTELECTO MUY ELEVADO.

En cualquier caso merece la pena leerlo (con MUCHA ATENCION para enterarse ....)
La conclusion que saque en la 3ª leida que le di , fue que se puede DECIR LO MISMO con el 10 de palabras y utilizando un "estilo mas pegado a la tierra".

LOS ESPAÑOLES NO SON IDEALISTAS. EN LA MEDIOCRIDAD SE ENCUENTRAN A GUSTO

El perfeccionamiento humano se efectúa con ritmo diverso en las sociedades y en los individuos. Los más poseen una experiencia sumisa al pasado: rutinas, prejuicios, domesticidades. Pocos elegidos varían, avanzando sobre el porvenir; al revés de Anteo, que tocando el suelo cobraba alientos nuevos, los toman clavando sus pupilas en las constelaciones lejanas y de apariencia inaccesible. Esos hombres, predispuestos a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual, son los "idealistas". La unidad del género no depende del contenido intrínseco de sus ideales sino de su temperamento: se es idealista persiguiendo las quimeras más contradictorias, siempre que ellas impliquen un sincero afán de enaltecimiento. Cualquiera. Los espíritus afiebrados por algún ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos. Son alguien o algo contra los que no son nadie ni nada. Todo idealista es un hombre cualitativo: posee un sentido de las diferencias que le permite distinguir entre lo malo que observa, y lo mejor que imagina. Los hombres sin ideales son cuantitativos; pueden apreciar el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor. Sin ideales sería inconcebible el progreso. El culto del "hombre práctico", limitado a las contingencias del presente, importa un renunciar a toda imperfección. El hábito organiza la rutina y nada crea hacia el porvenir; sólo de los imaginativos espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos, la historia sus páginas luminosas.
Son la parte viva y dinámica de la humanidad; los prácticos no han hecho más que aprovecharse de su esfuerzo, vegetando en la sombra. Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales. Más ha hecho la imaginación construyendo sin tregua, que el cálculo destruyendo sin descanso. La excesiva prudencia de los mediocres ha paralizado siempre las iniciativas más fecundas. Y no quiere esto decir que la imaginación excluya la experiencia: ésta es útil, pero sin aquélla es estéril. Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la inspiración y la sabiduría; por eso, con frecuencia, viven trabados por su espíritu crítico cuando los caldea una emoción lírica y ésta les nubla la vista cuando observan la realidad. Del equilibrio entre la inspiración y la sabiduría nace el genio. En las grandes horas de una raza o de un hombre, la inspiración es indispensable para crear; esa chispa se enciende en la imaginación y la experiencia la convierte en hoguera. Todo idealismo es, por eso, un afán de cultura intensa: cuenta entre sus enemigos más audaces a la ignorancia, madrastra de obstinadas rutinas.
La humanidad no llega hasta donde quieren los idealistas en cada perfección particular; pero siempre llega más allá de donde habría ido sin su esfuerzo. Un objetivo que huye ante ellos se convierte en estímulo para perseguir nuevas quimeras. Lo poco que pueden todos, depende de lo mucho que algunos anhelan. La humanidad no poseería sus bienes presentes si algunos idealistas no los hubieran conquistado viviendo con la obsesiva aspiración de otros mejores.
En la evolución humana, los ideales se mantienen en equilibrio inestable. Todo mejoramiento real es precedido por conatos y tanteos de pensadores audaces, puestos en tensión hacia él, rebeldes al pasado, aunque sin la intensidad necesaria para violentarlo; esa lucha es un reflujo perpetuo entre lo más concebido y lo menos realizado. Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya estabilidad parece inercia de muerte. Esa inquietud se exacerba en los grandes hombres, en los genios mismos si el medio es hostil a sus quimeras, como es frecuente sobre todo en España. No agita a los hombres sin ideales, informe argamasa de humanidad.
Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la sana e iluminada, la que mira al frente y no a la espalda; nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado: lo que en ellos parece primavera es tibieza otoñal, ilusión de aurora que es ya un apagamiento de crepúsculo.
Sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir; por eso en los caracteres excelentes puede persistir sobre el apeñuscarse de los años. Nada cabe esperar de los hombres que entran a la vida sin afiebrarse por algún ideal; a los que nunca fueron jóvenes, paréceles descarriado todo ensueño. Y no se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.
Los idealistas suelen ser esquivos o rebeldes a los dogmatismos sociales que los oprimen. Resisten la tiranía del engranaje político nivelador, aborrecen toda coacción del sistema, sienten el peso de los honores con que se intenta domesticarlos y hacerlos cómplices de los intereses creados, dóciles maleables, solidarios, uniformes en la común mediocridad.
Las fuerzas conservadoras que componen el subsuelo social pretenden amalgamar a los individuos, decapitándolos; detestan las diferencias, aborrecen las excepciones, anatematizan al que se aparta en busca de su propia personalidad. El original, el imaginativo, el creador no teme sus odios: los desafía, aun sabiéndolos terribles porque son irresponsables y asesinos como ultima solución. Por eso todo idealista es una viviente afirmación del individualismo, aunque persiga una quimera social; puede vivir para los demás, nunca de los demás. Su independencia es una reacción hostil a todos los dogmáticos. Concibiéndose incesantemente perfectibles, los temperamentos idealistas quieren decir en todos los momentos de su vida, como Don Quijote: "yo sé quién soy". Viven animados de ese afán afirmativo. En sus ideales cifran su ventura suprema y su perpetua desdicha. En ellos caldean la pasión, que anima su fe; esta, al estrellarse contra la realidad social, puede parecer desprecio, aislamiento, misantropía: la clásica "torre de marfil" reprochada a cuantos se erizan al contacto de los obtusos. Diríase que de ellos dejó escrita una eterna imagen Teresa de Ávila: "Gusanos de seda somos, gusanillos que hilamos la seda de nuestras vidas y en el capullito de la seda nos encerramos para que el gusano muera y del capullo salga volando la mariposa". Todo idealismo es exagerado, necesita serlo. Y debe ser cálido su idioma, como si desbordara la personalidad sobre lo impersonal; el pensamiento sin calor es muerte, frío, carece de estilo, no tiene firma.
Jamás fueron tibios los genios y los héroes. Para crear una partícula de Verdad, de Virtud o de Belleza, se requiere un esfuerzo original y violento contra alguna rutina o prejuicio; como para dar una lección de dignidad hay que desgoznar algún servilismo. Todo ideal es, instintivamente, extremo; debe serlo a sabiendas, si es menester, pues pronto se rebaja al refractarse en la mediocridad de los más. Frente a los hipócritas que usurpan poderes civiles y mienten con viles objetivos, la exageración de los idealistas es, apenas, una verdad apasionada. La pasión es su atributo necesario, aun cuando parezca desviar de la verdad; lleva a la hipérbole, al error mismo; a la mentira nunca. Ningún ideal es falso para quien lo profesa: lo cree verdadero y coopera a su advenimiento, con fe, con desinterés. El sabio busca la Verdad por buscarla y goza arrancando a la naturaleza secretos para él inútiles o peligrosos. Y el artista busca también la suya, porque la Belleza es una verdad animada por la imaginación, más que por la experiencia. Y el moralista la persigue en el Bien, que es una recta lealtad de la conducta para consigo mismo y para con los demás. Tener un ideal es servir a su propia Verdad Siempre. Algunos ideales se revelan como pasión combativa y otros como pertinaz obsesión; de igual manera distínguense dos tipos de idealistas, según predomine en ellos el corazón o el cerebro. El idealismo sentimental es romántico: la imaginación no es inhibida por la crítica y los ideales viven de sentimiento. En el idealismo experimental los ritmos afectivos son encarrilados por la experiencia y la crítica coordina la imaginación: los ideales tórnanse reflexivos y serenos. Corresponde el uno a la juventud y el otro a la madurez. El primero es adolescente, crece, puja y lucha; el segundo es adulto, se fija, resiste, vence.
El idealista perfecto sería romántico a los veinte años y estoico a los cincuenta; es tan anormal el estoicismo en la juventud como el romanticismo en la edad madura. Lo que al principio enciende su pasión, debe cristalizarse después en suprema dignidad: ésa es la lógica de su temperamento. Sin embargo lo que si hay es mucha mediocridad. La mediocridad puede definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. Ésta ofrece a todos un mismo fardo de rutinas, prejuicios y domesticidades; basta reunir cien hombres para que ellos coincidan en lo impersonal: "Juntad mil genios en un Concilio y tendréis el alma de un mediocre". Esas palabras denuncian lo que en cada hombre no pertenece a él mismo y que, al sumarse muchos, se revela por el bajo nivel de las opiniones colectivas.El régimén actual, la monarquía cainista, ha conseguido una vez más, a través de sus ladrones politicos, que los españoles sean mediocres y que todo destello de genialidad sea enterrado en el desprecio. El régimen es miedoso,cobarde y hurtador, teme por su continuidad, pues sabe que se ha llevado mucho y no ha ofrecido nada. Qué se puede esperar de un monarca que dice:"El recuerdo de Franco constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad ...". Seguid votando, idealistas.
J.I.
"El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo
porque todo el mundo cree poseerlo en cantidad suficiente." René Descartes.

LIBERTAD

-La filosofia de la libertad esta basada en la propiedad de uno mismo, esta simple pero elegante y contundente animacion la explicara exactamente. Esta es una gran herramienta que cualquiera puede usar para educar niños y adultos acerca del derecho a la vida, libertad y la capacidad de crear - y nuestra responsabilidad para pensar, hablar y actuar. La version en DVD de este video puede ser descargada gratis en: www.philosophyofliberty.blogspot.com CRÉDITOS AUTOR: Ken Schoolland schoolak001@hawaii.rr.com PRODUCTOR: Kerry Pearson (aka Lux Lucre) MÚSICA: Music2Hues www.music2hues.com WEBSITE: www.jonathangullible.com AYUDA: The Jonathan Gullible fund www.isil.org/tools/jonathan-gullible.html COPYRIGHT: www.creativecommons.org/licenses/by-nd-nc/1.0/ *

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3/1/09

LAS CREENCIAS IRRACIONALES (A.Ellis 1913-2007)


CREENCIAS IRRACIONALES BÁSICAS 
1.- La idea de que es una necesidad extrema para el ser humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de su comunidad.

2.- La idea de que para considerarse a uno mismo valioso se debe ser competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles.

3.- La idea de que cierta clase de gente es vil, malvada e infame y que deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad.

4.- La idea de que es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen.

5.- La idea de que la desgracia humana se origina por causas externas y que la gente tiene poca capacidad, o ninguna, de controlar sus penas y perturbaciones.

6.- La idea de que si algo es o puede ser peligroso o temible se debería sentir terriblemente inquieto por ello, deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra.

7.- La idea de que es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida.

8.- La idea de que se debe depender de los demás y que se necesita a alguien más fuerte en quien confiar.

9.- La idea de que la historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente.

10.- La idea de que uno deberá sentirse muy preocupado por los problemas y las perturbaciones de los demás.

11.- La idea de que invariablemente existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y que si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la catástrofe.

12.- La idea de que la mayor felicidad humana es alcanzable mediante la inercia y la inacción.




Albert Ellis


Albert Ellis
Albert Ellis (n. en Pittsburgh el 27 de septiembre de 1913, m. en Manhattan el 24 de julio de 2007) fue unterapeuta cognitivo conductual estadounidense que en 1955 desarrolló la terapia racional emotiva conductual. Es considerado por muchos como el padre de las terapias cognitivas conductuales y basado en una encuesta de 1982 entre profesionales de la psicología de EE. UU. y Canadá, uno de los psicoterapeutas más influentes de la historia. (Carl Rogers fue primero; Sigmund Freud fue tercero).1
Ellis fundó y fue presidente emérito del Albert Ellis Institute en Nueva York ([1]). El instituto lo relevó de sus funciones en Septiembre de 2005. Desde entonces Ellis trabajaba independientemente de su instituto mientras se esforzaba por recuperar su posición que el afirmaba fue eliminada por los costes de sus remuneraciones y seguros médicos, habiendo demandado al Instituto en la Justicia.

Contenido

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Infancia [editar]

Ellis nació en una familia judía de PittsburghPensilvania el 27 de septiembre de 1913. Es el mayor de 3 hermanos, con un hermano dos años más joven y una hermana cuatro años menor. El padre de Ellis era un hombre de negocios que tuvo muy poco éxito en varios negocios; era poco cariñoso con sus hijos y a menudo estaba fuera de casa por sus negocios mientras los niños eran pequeños.
En su autobiografía, Ellis retrató a su madre como una mujer ensimismada con desorden bipolar. A veces, de acuerdo con Ellis, era una "cotorra bulliciosa que nunca escuchaba". Ella exponía sus opiniones sobre muchos temas fuertemente pero raramente proveía bases fácticas para estos puntos de vista. Como su padre, la madre de Ellis era emocionalmente distante con sus hijos. Ellis contaba que ella estaba durmiendo cuando él se iba a la escuela y no solía estar en casa cuando volvía. En vez de quejarse de sus amargos sentimientos, tomó la responsabilidad de cuidar a sus hermanos. Compró un reloj con alarma con su propio dinero y despertaba y vestía a sus hermanos pequeños. Cuando sobrevino la Gran depresión, los tres hijos tuvieron que empezar a trabajar para ayudar a su familia.
Ellis era un niño enfermizo y sufrió numerosos problemas de salud en su juventud. A la edad de cinco años fue hospitalizado con una enfermedad renal. También fue hospitalizado con amigdalitis, que le llevó a una grave escarlatina requiriendo cirugía de emergencia. Ellis contó que tuvo ocho hospitalizaciones entre los cinco y los siete. Uno de estos duró cerca de un año. Sus padres le proporcionaron poco o ningún soporte emocional durante estos años, raramente le visitaron ni consolaron. Ellis declaraba que aprendió a confrontar sus adversidades tal que había "desarrollado una indiferencia creciente a esta negligencia".

Educación y principios de su carrera [editar]

Ellis entró en el campo de la psicología clínica después de que primero hiciera una licenciatura de letras de economía por la City University of New York. Empezó una breve carrera como economista, seguido de una como escritor. Estos intentos tuvieron lugar durante la gran Depresión que empezó en 1929 y Ellis encontró que los negocios eran pobres y no tenía éxito publicando ficción. Se dio cuenta que escribía bien relatos de no-ficción, Ellis investigó y escribió sobre sexualidad. Su consejo profano en esta materia le convenció de emprender una nueva carrera de psicología clínica.
En 1942, Ellis empezó sus estudios de PhD en psicología clínica en la Universidad de Columbia que formaba a los psicólogos fundamentalmente en psicoanálisis.
Terminó su grado de Master en psicología clínica en el Teachers College de la Universidad de Columbia en junio de 1943 y empezó una prácticas privadas a tiempo parcial mientras seguía trabajando en su tesis, posíblemente porque no tenía licencia de psicólogo en Nueva York en ese momento. Ellis empezó a publicar artículos incluso antes de recibir su Ph.D, en 1946 escribió una crítica sobre muchos test de personalidad ampliamente utilizado de lápiz y papel. Concluyó que sólo el Minnesota Multiphasic Personality Inventory cumplía todos los standards como instrumento válido para una investigación.

Desarrollo de la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) [editar]

Después de acabar su doctorado, Ellis obtuvo formación adicional en el psicoanalisis. Como la mayoría de los psicólogos de su tiempo, él estaba interesado en las teorías de Sigmund Freud.
Poco después de recibir su doctorado en 1947, Ellis comenzó un análisis personal y un programa de supervisión con Richard Hulbeck.Karen Horney sería la mayor influencia en el pensamiento de Ellis, aunque las escrituras de Alfred AdlerErich Fromm y Harry Stack Sullivan también jugaron un rol importante en sus modelos psicológicos. Ellis señala a Alfred Korzybski y su libro, Science and Sanity(Ciencia y Cordura), como el comienzo de su camino para la creación de la teoría racional-emotiva.
En Enero de 1953 rompió por completo con el psicoanálisis, y empezó a referirse a sí mismo como terapeuta racional. Ellis estaba ahora recomendando un nuevo tipo de psicoterapia más activa y directiva. La terapia racional requería que el terapeuta ayudase al cliente a entender que su filosofía personal contenía creencias que crean dolores emocionales. Su nueva aproximación enfatiza el trabajo de cambiar activamente creencias y comportamientos contraproducentes del cliente demostrando su irracionalidad y rigidez. Ellis relaciona todo a estas creencias irracionales tales como que yo crea que debo ser perfecto y amado por todo el mundo. Ellis creía que a través del análisis racional, la gente entendiendo sus creencias irracionales podría cambiarlas por una posición más racional.
En 1954 Ellis empezó a enseñar su nueva técnica a otros terapeutas, y en 1957 expuso la primera terapia cognitiva conductualproponiendo que los terapeutas ayudasen a la gente ajustando su pensamiento como tratamiento para la neurosis. Dos años más tarde Ellis publicó el libro "Como vivir con un neurótico" que elaboró con su nuevo método. En 1960 Ellis hizo una presentación de su nueva teoría en la Asociación americana de psicología en una convención en Chicago pero recibió un interés tibio.
En esa época el interés de la psicología experimental estaba enfocado en la psicología conductista, mientras en psicología clínica se enfocaba en las escuelas de psicoanálisis de los notables FreudJungAdler y Perls. A pesar del hecho de que el enfoque de Ellis se dirigía al estudio del conocimiento, la emotividad y los métodos de conducta, su fuerte énfasis en el conocimiento resultó llamativo y, a menudo, fue recibido con hostilidad en conferencias profesionales y revistas ([2]).
A pesar de la lenta adopción de su enfoque, Ellis fundó su propio instituto, el Instituto para la Vida Racional fundado como unaorganización sin ánimo de lucro en 1959. En 1968 fue declarada por la mesa de gobernadores del Estado de Nueva York como un instituto de aprendizaje y de psicología clínica. No fue una proeza trivial, ya que el Estado de Nueva York tenía una ley de higiene mental que obligaba al tratamiento psiquiátrico en las clínicas de salud mental. [3] Ellis había comenzado fundando un instituto puramente basado en el control psicológico y sus principios.
En 2003 Albert Ellis recibió un premio de la Asociación para la Terapia Racional-Emotiva Conductual (Reino Unido) por la formulación y el desarrollo de la TREC. Él es un miembro honorífico de la asociación. A la fiesta de su 90 cumpleaños, un evento al que asistieron autoridades como Bill Clinton y el Dalai Lama.
En 2004 cayó enfermo con un problema intestinal grave que le llevó a ser hospitalizado y a la extirpación de su intestino grueso. Volvió al trabajo después de unos meses de tener ser cuidado por Debbie Joffe, su ayudante, que más tarde se convirtió en su esposa. En 2005fue sometido a dejar todas sus actividades profesionales desde el consejo de su propio instituto después de una disputa por la política de dirección del instituto.
Falleció en julio de 2007 a la edad de 93 años, en esos momentos se encontraba realizando un libro sobre su teoría de la personalidad junto con el Dr. Mike Abrams y la Dra. [[Lidia Abrams].

Publicaciones [editar]

(lista incompleta)
  • The Homosexual in America: A Subjective Approach, bajo el pseudonimo Donald Webster Cory. NY: Greenberg, 1951.
  • La Tragedia Sexual Norteamericana. NY: Twayne, 1954.
  • The Psychology of Sex Offenders. Springfield, IL: Thomas, 1956.
  • Sexo sin Culpa. NY: Hillman, 1958. Reedición Sexo sin culpa en el siglo XXI, Libros Comienzo,
  • El Arte y la Técnica del Amor. NY: Lyle Stuart, 1960. Reedición, Grijalbo (septiembre de 1996).
  • A Guide to Successful Marriage, with Robert A. Harper. North Hollywood, CA: Wilshire Book, 1961.
  • Creative Marriage, with Robert A. Harper. NY: Lyle Stuart, 1961.
  • La enciclopedia de la conducta sexual, editado con Albert Abarbanel. NY: Hawthorn, 1961.
  • 'La Tragedia Sexual Norteamericana, 2º Ed. rev. NY: Lyle Stuart, 1962.
  • Razón y Emoción en Psicoterapia. NY: Lyle Stuart, 1962.
  • Sexo y el Hombre Soltero. NY: Lyle Stuart, 1963.
  • Nymphomania: A Study of the Oversexed Woman, con Edward Sagarin. NY: Gilbert Press, 1964.
  • Homosexuality: Its causes and Cures. NY: Lyle Stuart, 1965.
  • Is Objectivism a Religion. NY: Lyle Stuart, 1968.
  • Murder and Assassination, with John M. Gullo. NY: Lyle Stuart, 1971.
  • Guía para una vida racional. Wilshire Book Company, 1975. ISBN 0-87980-042-9. Reeditada por Obelisco.
  • Anger: How to Live With and Without It. Secaucus, NJ: Citadel Press, 1977. ISBN 0-8065-0937-6.
  • Manual de Terapia Racional Emotiva, con Russell Greiger y otros. NY: Springer Publishing, 1977.
  • Overcoming Procrastination: Or How to Think and Act Rationally in Spite of Life's Inevitable Hassles, con William J. Knaus. Instituto para la Vida Racional, 1977. ISBN 0-917476-04-2.
  • Como vivir con un neurótico. Wilshire Book Company, 1979. ISBN 0-87980-404-1.
  • Overcoming Resistance: Rational-Emotive Therapy With Difficult Clients. NY: Springer Publishing, 1985. ISBN 0-8261-4910-3.
  • When AA Doesn't Work For You: Rational Steps to Quitting Alcohol. Barricade Books, 1992. ISBN 0-942637-53-4.
  • The Art and Science of Rational Eating, con Mike Abrams y Lidia Abrams. Barricade Books, 1992. ISBN 0-942637-60-7.
  • Cómo hacer frente a una enfermedad fatal, con Mike Abrams. Barricade Books, 1994. ISBN 1-56980-005-7.
  • Razón y Emoción en Psicoterapia, Ravisado y Actualizado. Secaucus, NJ: Carol Publishing Group, 1994. ISBN 1-55972-248-7.
  • How to Keep People from Pushing Your Buttons, con Arthur Lange. Citadel Press, 1995. ISBN 0-8065-1670-4.
  • Alcohol: How to Give It Up and Be Glad You Did, con Philip Tate Ph.D. See Sharp Press, 1996. ISBN 1-884365-10-8.
  • Como controlar la ansiedad antes de que le controle a Ud, con Raymond Chip Tafrate. Citadel Press, 1998. ISBN 0-8065-2010-8.
  • Optimal Aging: Get Over Getting Older, con Emmett Velten. Chicago, Open Court Press, 1998. ISBN 0-8126-9383-3.
  • El Secreto para Superar el Abuso Verbal, con Marcia Grad Powers. Wilshire Book Company, 2000. ISBN 0-87980-445-9.
  • Counseling and Psychotherapy With Religious Persons: A Rational Emotive Behavior Therapy Approach, con Stevan Lars Nielsen y W. Brad Johnson. Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates, 2001. ISBN 0-8058-2878-8.
  • Overcoming Destructive Beliefs, Feelings, and Behaviors: New Directions for Rational Emotive Behavior Therapy. Prometheus Books, 2001. ISBN 1-57392-879-8.
  • Feeling Better, Getting Better, Staying Better: Profound Self-Help Therapy For Your Emotions. Impact Publishers, 2001. ISBN 1-886230-35-8.
  • Case Studies In Rational Emotive Behavior Therapy With Children and Adolescents, con Jerry Wilde. Upper Saddle River, NJ: Merrill/Prentice Hall, 2002. ISBN 0-13-087281-4.
  • Overcoming Resistance: A Rational Emotive Behavior Therapy Integrated Approach, 2nd ed. NY: Springer Publishing, 2002. ISBN 0-8261-4912-X.
  • El Camino de la Tolerancia: La Filosofía dela Terapia de la Emotividad Racional Conductual. Prometheus Books, 2004. ISBN 1-59102-237-1.
  • The Myth of Self-Esteem. Prometheus Books, 2005. ISBN 1-59102-354-8.
  • Teorías de la personalidad, con Mike Abrams and Lidia Abrams. New York: Sage Press, 2007 (in proceso).

Véase también [editar]

Referencias [editar]

Enlaces externos [editar]

En inglés:
En español: