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NOTA DE VREDONDOF :

ESTE ARTICULO A MI ME PARECIO MUY INTERESANTE , PERO ME HA COSTADO MUCHO "LLEGAR A LOS CONCEPTOS" , NO SE SI POR QUE A MIS 63 AÑOS YA PATINA UN POCO MI CABEZA , O BIEN PORQUE EL AUTOR TIENE UN NIVEL ... O QUE ESCRIBE PARA UN NIVEL DE PERSONAS CON UN INTELECTO MUY ELEVADO.

En cualquier caso merece la pena leerlo (con MUCHA ATENCION para enterarse ....)
La conclusion que saque en la 3ª leida que le di , fue que se puede DECIR LO MISMO con el 10 de palabras y utilizando un "estilo mas pegado a la tierra".

LOS ESPAÑOLES NO SON IDEALISTAS. EN LA MEDIOCRIDAD SE ENCUENTRAN A GUSTO

El perfeccionamiento humano se efectúa con ritmo diverso en las sociedades y en los individuos. Los más poseen una experiencia sumisa al pasado: rutinas, prejuicios, domesticidades. Pocos elegidos varían, avanzando sobre el porvenir; al revés de Anteo, que tocando el suelo cobraba alientos nuevos, los toman clavando sus pupilas en las constelaciones lejanas y de apariencia inaccesible. Esos hombres, predispuestos a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual, son los "idealistas". La unidad del género no depende del contenido intrínseco de sus ideales sino de su temperamento: se es idealista persiguiendo las quimeras más contradictorias, siempre que ellas impliquen un sincero afán de enaltecimiento. Cualquiera. Los espíritus afiebrados por algún ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos. Son alguien o algo contra los que no son nadie ni nada. Todo idealista es un hombre cualitativo: posee un sentido de las diferencias que le permite distinguir entre lo malo que observa, y lo mejor que imagina. Los hombres sin ideales son cuantitativos; pueden apreciar el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor. Sin ideales sería inconcebible el progreso. El culto del "hombre práctico", limitado a las contingencias del presente, importa un renunciar a toda imperfección. El hábito organiza la rutina y nada crea hacia el porvenir; sólo de los imaginativos espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos, la historia sus páginas luminosas.
Son la parte viva y dinámica de la humanidad; los prácticos no han hecho más que aprovecharse de su esfuerzo, vegetando en la sombra. Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales. Más ha hecho la imaginación construyendo sin tregua, que el cálculo destruyendo sin descanso. La excesiva prudencia de los mediocres ha paralizado siempre las iniciativas más fecundas. Y no quiere esto decir que la imaginación excluya la experiencia: ésta es útil, pero sin aquélla es estéril. Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la inspiración y la sabiduría; por eso, con frecuencia, viven trabados por su espíritu crítico cuando los caldea una emoción lírica y ésta les nubla la vista cuando observan la realidad. Del equilibrio entre la inspiración y la sabiduría nace el genio. En las grandes horas de una raza o de un hombre, la inspiración es indispensable para crear; esa chispa se enciende en la imaginación y la experiencia la convierte en hoguera. Todo idealismo es, por eso, un afán de cultura intensa: cuenta entre sus enemigos más audaces a la ignorancia, madrastra de obstinadas rutinas.
La humanidad no llega hasta donde quieren los idealistas en cada perfección particular; pero siempre llega más allá de donde habría ido sin su esfuerzo. Un objetivo que huye ante ellos se convierte en estímulo para perseguir nuevas quimeras. Lo poco que pueden todos, depende de lo mucho que algunos anhelan. La humanidad no poseería sus bienes presentes si algunos idealistas no los hubieran conquistado viviendo con la obsesiva aspiración de otros mejores.
En la evolución humana, los ideales se mantienen en equilibrio inestable. Todo mejoramiento real es precedido por conatos y tanteos de pensadores audaces, puestos en tensión hacia él, rebeldes al pasado, aunque sin la intensidad necesaria para violentarlo; esa lucha es un reflujo perpetuo entre lo más concebido y lo menos realizado. Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya estabilidad parece inercia de muerte. Esa inquietud se exacerba en los grandes hombres, en los genios mismos si el medio es hostil a sus quimeras, como es frecuente sobre todo en España. No agita a los hombres sin ideales, informe argamasa de humanidad.
Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la sana e iluminada, la que mira al frente y no a la espalda; nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado: lo que en ellos parece primavera es tibieza otoñal, ilusión de aurora que es ya un apagamiento de crepúsculo.
Sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir; por eso en los caracteres excelentes puede persistir sobre el apeñuscarse de los años. Nada cabe esperar de los hombres que entran a la vida sin afiebrarse por algún ideal; a los que nunca fueron jóvenes, paréceles descarriado todo ensueño. Y no se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.
Los idealistas suelen ser esquivos o rebeldes a los dogmatismos sociales que los oprimen. Resisten la tiranía del engranaje político nivelador, aborrecen toda coacción del sistema, sienten el peso de los honores con que se intenta domesticarlos y hacerlos cómplices de los intereses creados, dóciles maleables, solidarios, uniformes en la común mediocridad.
Las fuerzas conservadoras que componen el subsuelo social pretenden amalgamar a los individuos, decapitándolos; detestan las diferencias, aborrecen las excepciones, anatematizan al que se aparta en busca de su propia personalidad. El original, el imaginativo, el creador no teme sus odios: los desafía, aun sabiéndolos terribles porque son irresponsables y asesinos como ultima solución. Por eso todo idealista es una viviente afirmación del individualismo, aunque persiga una quimera social; puede vivir para los demás, nunca de los demás. Su independencia es una reacción hostil a todos los dogmáticos. Concibiéndose incesantemente perfectibles, los temperamentos idealistas quieren decir en todos los momentos de su vida, como Don Quijote: "yo sé quién soy". Viven animados de ese afán afirmativo. En sus ideales cifran su ventura suprema y su perpetua desdicha. En ellos caldean la pasión, que anima su fe; esta, al estrellarse contra la realidad social, puede parecer desprecio, aislamiento, misantropía: la clásica "torre de marfil" reprochada a cuantos se erizan al contacto de los obtusos. Diríase que de ellos dejó escrita una eterna imagen Teresa de Ávila: "Gusanos de seda somos, gusanillos que hilamos la seda de nuestras vidas y en el capullito de la seda nos encerramos para que el gusano muera y del capullo salga volando la mariposa". Todo idealismo es exagerado, necesita serlo. Y debe ser cálido su idioma, como si desbordara la personalidad sobre lo impersonal; el pensamiento sin calor es muerte, frío, carece de estilo, no tiene firma.
Jamás fueron tibios los genios y los héroes. Para crear una partícula de Verdad, de Virtud o de Belleza, se requiere un esfuerzo original y violento contra alguna rutina o prejuicio; como para dar una lección de dignidad hay que desgoznar algún servilismo. Todo ideal es, instintivamente, extremo; debe serlo a sabiendas, si es menester, pues pronto se rebaja al refractarse en la mediocridad de los más. Frente a los hipócritas que usurpan poderes civiles y mienten con viles objetivos, la exageración de los idealistas es, apenas, una verdad apasionada. La pasión es su atributo necesario, aun cuando parezca desviar de la verdad; lleva a la hipérbole, al error mismo; a la mentira nunca. Ningún ideal es falso para quien lo profesa: lo cree verdadero y coopera a su advenimiento, con fe, con desinterés. El sabio busca la Verdad por buscarla y goza arrancando a la naturaleza secretos para él inútiles o peligrosos. Y el artista busca también la suya, porque la Belleza es una verdad animada por la imaginación, más que por la experiencia. Y el moralista la persigue en el Bien, que es una recta lealtad de la conducta para consigo mismo y para con los demás. Tener un ideal es servir a su propia Verdad Siempre. Algunos ideales se revelan como pasión combativa y otros como pertinaz obsesión; de igual manera distínguense dos tipos de idealistas, según predomine en ellos el corazón o el cerebro. El idealismo sentimental es romántico: la imaginación no es inhibida por la crítica y los ideales viven de sentimiento. En el idealismo experimental los ritmos afectivos son encarrilados por la experiencia y la crítica coordina la imaginación: los ideales tórnanse reflexivos y serenos. Corresponde el uno a la juventud y el otro a la madurez. El primero es adolescente, crece, puja y lucha; el segundo es adulto, se fija, resiste, vence.
El idealista perfecto sería romántico a los veinte años y estoico a los cincuenta; es tan anormal el estoicismo en la juventud como el romanticismo en la edad madura. Lo que al principio enciende su pasión, debe cristalizarse después en suprema dignidad: ésa es la lógica de su temperamento. Sin embargo lo que si hay es mucha mediocridad. La mediocridad puede definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. Ésta ofrece a todos un mismo fardo de rutinas, prejuicios y domesticidades; basta reunir cien hombres para que ellos coincidan en lo impersonal: "Juntad mil genios en un Concilio y tendréis el alma de un mediocre". Esas palabras denuncian lo que en cada hombre no pertenece a él mismo y que, al sumarse muchos, se revela por el bajo nivel de las opiniones colectivas.El régimén actual, la monarquía cainista, ha conseguido una vez más, a través de sus ladrones politicos, que los españoles sean mediocres y que todo destello de genialidad sea enterrado en el desprecio. El régimen es miedoso,cobarde y hurtador, teme por su continuidad, pues sabe que se ha llevado mucho y no ha ofrecido nada. Qué se puede esperar de un monarca que dice:"El recuerdo de Franco constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad ...". Seguid votando, idealistas.
J.I.
"El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo
porque todo el mundo cree poseerlo en cantidad suficiente." René Descartes.

LIBERTAD

-La filosofia de la libertad esta basada en la propiedad de uno mismo, esta simple pero elegante y contundente animacion la explicara exactamente. Esta es una gran herramienta que cualquiera puede usar para educar niños y adultos acerca del derecho a la vida, libertad y la capacidad de crear - y nuestra responsabilidad para pensar, hablar y actuar. La version en DVD de este video puede ser descargada gratis en: www.philosophyofliberty.blogspot.com CRÉDITOS AUTOR: Ken Schoolland schoolak001@hawaii.rr.com PRODUCTOR: Kerry Pearson (aka Lux Lucre) MÚSICA: Music2Hues www.music2hues.com WEBSITE: www.jonathangullible.com AYUDA: The Jonathan Gullible fund www.isil.org/tools/jonathan-gullible.html COPYRIGHT: www.creativecommons.org/licenses/by-nd-nc/1.0/ *

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Budismo

De Wikipedia, la enciclopedia libre


Wikipedia:Artículos buenos
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Silueta de Buddha en Ayutthaya, Thailandia.
Silueta de Buddha en Ayutthaya, Thailandia.

El Budismo es una religión[1] no-teísta[2] mística perteneciente a la familia dhármica nastika de religiones. Adicionalmente también es una filosofía, un método de entrenamiento práctico espiritual y un sistema psicológico.

Perspectiva General [editar]

Budismo es un término occidental, cuya traducción más cercana en oriente es buddha-dharma (Sánscrito: बुद्ध धर्म) o buddha-dhamma (pāḷi: धम्म) (enseñanzas del Despierto sobre la ley natural). Buddha (el que ha despertado) es un título en los antiguos idiomas pāḷi y sánscrito que se le da a cualquier ser que haya realizado la verdad de la naturaleza boddhi considerada como un descubrimiento personal y no una revelación divina. El Budismo se ha desarrollado a partir de las enseñanzas difundidas alrededor del siglo V ANE por el Buda Gautama en el noreste de la India. Buda no es ni un dios, ni un ser sobrenatural, ni un Mesías, ni un profeta. El budismo no postula sobre un creador y sus enseñanzas no son percibidas por los seguidores ni como creencias ni dogmas de fe, ya que estas mismas animan al practicante a que las compruebe por si mismo, investigando, experimentando, cuestionando y practicando estas enseñanzas para así poder comprenderlas e interiorizarlas.

El propósito último de estas enseñanzas es la erradicación definitiva de todo sentimiento de insatisfacción vital. Según el budismo, la causa real de la insatisfacción o frustración, es el anhelo ansioso (o sus concomitantes el aferramiento y la aversión) que a su vez es producto de ilusión e ignorancia, entendidas como la percepción errónea de la naturaleza de la vida, la existencia y el ser. El cese definitivo de esta situación se da a raíz de un Despertar, que se produce cuando el individuo llega a una nueva percepción dada por una comprensión profunda, emocional e intuitiva de la realidad y el ser. Para guiar el gran esfuerzo personal necesario para poder alcanzar este nuevo estado, el budismo desarrolla y prescribe una disciplina de entrenamiento y prácticas variadas para desarrollar la sabiduría, la ética y la meditación.

El Budismo fue una religión predominante en la India hasta el siglo VII NE. En el siglo XIII NE, el budismo llegó a su casi desaparición de la India, pero para aquel entonces se había propagado con éxito por la mayoría del continente asiático.[3] El Budismo es, junto con el Cristianismo, el Islam y el Hinduismo, una de las grandes religiones organizadas del planeta en número de seguidores, aunque la cifra en el presente resulta difícil de determinar, principalmente por las circunstancias socio-políticas y culturales en China. Entre las religiones mundiales, es una de las que presenta una mayor variedad de escuelas y tendencias diversas[4] que se pueden clasificar en dos grandes ramas: el Budismo del Sur (o Theravāda) y el Budismo del Este (o Mahāyāna). Una adopción de las prácticas del tantrismo hindú haría surgir lo que con frecuencia los académicos clasifican como una tercera rama, llamada Budismo del Norte o Tántrico (Vajrayāna), si bien filosóficamente ésta se incluye dentro del Mahāyāna.

Definiciones del Budismo en Occidente [editar]

Artículo principal: Budismo en Occidente
Jóvenes monjes budistas tibetanos de Drepung.
Jóvenes monjes budistas tibetanos de Drepung.

Una discusión muy común en Occidente es la de si el budismo puede o no ser considerado una religión. El budismo es reconocido de manera general como una de las grandes religiones del planeta, y afirma una vía de liberación espiritual al sufrimiento. No obstante, el budismo no es una religión teísta. Al "heredar" la cosmología del hinduismo, el budismo menciona devas (ángeles o deidades), pero aun así, niega que estas deidades tengan una esencia eterna, no se conciben como una realidad independiente del sujeto que las percibe y no pueden afectar o interceder en la liberación de la persona. Otra complicación aún mayor para la definición, lo constituye el hecho de que el budismo tampoco señala a un alma eterna (aun así, el Budismo no es Nihilista), cuando en Occidente se suele asociar la religión con el alma y la divinidad. Es este patrón cultural, influido por las religiones abrahámicas, el que hace que muchas personas vean el budismo como solo una filosofía, o solo un modo de vida y práctica, o una técnica de mejoramiento personal.

Historia del Budismo [editar]

Siddhārtha Gautama [editar]

(En pāḷi: Siddattha Gotama) También conocido como: Śākyamuni o Tathāgata

Artículo principal: Siddhartha Gautama

Hay certeza histórica y científica sobre la existencia del Buda Siddharta Gautama (Gotama en pāḷi). Se sabe que efectivamente provenía de la tercera de las cuatro castas hindúes, la kṣatriya, compuesta de los guerreros y nobles. No obstante, algunos estudiosos como Andreu Bareau afirman que no es posible saber con exactitud si era un príncipe o un noble.

En un principio la vida de el Buda Gotama se transmitió sólo de manera oral. En la primera compilación escrita del budismo, llamada el Canon Pāḷi, los hechos de la vida de Buda aparecen de manera dispersa. No existirá un intento de compilación biográfica hasta bastantes siglos después, siendo el más reconocido el del maestro y erudito indio Aśvaghoṣa, pasando ya del siglo I EC (Era Común).

Los relatos sobre la vida de Siddharta están mezclados con mito, leyenda y simbolismo; porque más allá de su simple interés biográfico, estas historias son vistas como una guía para la vida de sus seguidores en la que los diferentes episodios clave constituyen metáforas de los procesos de crisis y búsqueda espiritual del ser humano. Además de la recopilación sobre su vida, existe también otra de relatos sobre las vidas previas del buda, llamadas jatakas. Los jatakas tiene una base folclórica y tradicional, y se suelen usar de manera complementaria para ejemplificar la atemporalidad de la búsqueda de la iluminación que protagoniza no sólo el Buda si no el resto de seres. En ellos, Buda fue un bodhisattva, alguien que estuvo en el camino de la iluminación hasta su vida como el Buda Gotama. Los relatos de los jatakas influyeron a la hora de transmitir la vida de Siddharta Gautama.

Los Cuatro Encuentros fueron, según la tradición, una de las primeras contemplaciones de Sidarta. A pesar de las precauciones de su padre, él alcanzó a salir del palacio en cuatro ocasiones en las que vio por primera vez en su vida a un anciano, a un enfermo, a un cadáver y por último a un asceta, realidades todas éstas que desconocía a nivel personal.

A los 29 años, debido a la enorme crisis que le detonaron los cuatro encuentros, decidió iniciar una gran búsqueda personal para investigar el problema del sufrimiento, a esta decisión se le llama La Gran Renuncia. Se unió al entonces ya numeroso y heterogéneo movimiento hindú de los sramanas, o "vagabundos religiosos mendicantes", renunciando a todos sus bienes, herencia y a su posición social, para seguir distintas prácticas religiosas y ascéticas.

Nirvana de Siddhārtha [editar]

Siddharta se dio cuenta, después de casi morir de hambre a causa de un estricto ascetismo, que la moderación entre los extremos de la mortificación y la indulgencia lograba incrementar sus energías, su lucidez, y su meditación. Con este hallazgo, que llamó Camino Medio, comió algo y se sentó bajo una higuera de una especie sagrada en la India con la promesa de no levantarse hasta hallar la solución al sufrimiento, hasta que fuera un Buda. Esto ocurría en la localidad de Bodhgaya, cerca de Benarés. Actualmente sigue siendo el sitio más sagrado de peregrinación para todos los budistas.

El Loto es el símbolo Budista del Despertar, porque las raíces están arraigadas en el lodo (de las pasiones humanas) mientras que la hoja y la flor se abren hacia el sol (Pureza).
El Loto es el símbolo Budista del Despertar, porque las raíces están arraigadas en el lodo (de las pasiones humanas) mientras que la hoja y la flor se abren hacia el sol (Pureza).

Siddharta atravesó distintas etapas de meditación. En la primera parte de la noche logró el conocimiento de sus existencias anteriores (pubbe nivasanussati ñana), durante la segunda parte de la noche alcanzó el conocimiento de ver seres morir y renacer de acuerdo con la naturaleza de sus acciones (cutupapata ñana) y durante la última parte de la noche purificó su mente (asavakkhaya ñana) y tuvo una penetración directa de las Cuatro Nobles Verdades (cattari ariya-saccani)". Como última prueba se presentó Mara (la parte mala de cualquier ser samsárico, a veces interpretado como demonio), quien hizo una serie de tentaciones. Sin embargo, Sidarta no cayó en estas tentaciones, con lo que logró ser libre del aferramiento a las pasiones pero sin represión de estas (destruyendo la cuarta y quinta cadena del samsara).

Al final, conoció que había logrado un estado definitivo de "no-retorno" al que se llama Nirvāņa, que significa "cese", pero que según los practicantes budistas no es posible describir. En ese momento dijo "hecho está lo que debía hacerse", convirtiéndose en un Buda, "alguien que ha despertado". Tras alcanzar el estado de iluminación, dedicó su vida a propagar sus enseñanzas por todo el norte de la India.

La iluminación de Gotama es el hecho central del budismo, y parte de la enseñanza central de que todos los seres humanos tienen el potencial de poder lograr un cese del sufrimiento y poder comprender la verdadera naturaleza búdica.

Tradiciones y escuelas [editar]

Artículo principal: Escuelas del Budismo

El budismo no está organizado con una jerarquía vertical. No existe una iglesia o alguna especie de Papa como por ejemplo ocurre en el catolicismo. La autoridad religiosa descansa primeramente en los textos sagrados, especialmente en los Sutras o sermones del Buda. En su interpretación se otorga cierta autoridad a maestros y personajes importantes que los comentan y analizan a lo largo de la historia.

La comunidad monástica se organiza históricamente por líneas de transmisión en el tiempo, en donde las cadenas de relaciones entre maestros y discípulos son centrales, especialmente en el budismo theravada. Los laicos tienen distinto papel dependiendo de los dos grandes movimientos, Theravada y Mahayana. En el budismo mahayana, los laicos han ocupado a menudo un lugar tan importante como los monjes en esa autoridad religiosa, mientras que en el Theravada tradicionalmente han quedado relegados a un segundo plano. Recientemente se está reformando este papel en numerosos países con este tipo de budismo.

Esta organización religiosa totalmente descentralizada ha permitido por tanto una enorme flexibilidad de puntos de vista, variaciones y enfoques. A menudo incluso se habla de "tipos de budismo". No obstante, todas la variantes de budismo se unen en el tiempo en puntos de partida comunes doctrinales e históricos.

Aparte de tener presente los dos grandes movimientos del budismo, no existe una manera consensuada de agrupar los enfoques teóricos y prácticos. Se puede hacer geográficamente, culturalmente, doctrinalmente, etc. En Occidente se hace según lo que aparece como distintivo. La clasificación que sigue es la típica que se hace en cualquier país del hemisferio occidental:

Además de Escuelas Budistas que son parte de las familias mayores:

El Budismo en cifras [editar]

Las estimaciones sobre el número de budistas en el mundo varían muy significativamente, según diferentes fuentes disponibles [5] [6] [7] [8] , entre los 1.691 millones[9] y los 230 millones.[10] . Esto significa que el budismo podría ser tanto la segunda religión de la humanidad en número de seguidores como la sexta, pero no existe todavía una certeza suficiente para tener una idea más aproximada.

La mayoría de los budistas están en Asia, y la provisionalidad de las cifras en gobiernos que evolucionan desde el comunismo obliga a una constante revisión, si bien cada nueva revisión anual muestra un incremento al alza muy significativo del budismo. El principal motivo para esta enorme discrepancia en las cifras actuales es la combinación de tres tipos distintos de dificultades para dar una cifra sobre China, el país de mayor población en el mundo. El budismo posee un muy importante arraigo histórico en ese país, sin embargo es oficialmente un país ateo, en el que además se practica una religión popular tradicional muy heterogénea y sincretista que, entre otros, incluye elementos budistas, y que con frecuencia se lista por separado.

Un reciente estudio del Global Center for the Study of the Contemporary China realizado en el 2005[11] revela la poca fiabilidad de los datos anteriores, a la vez que enseña como el 52% de los chinos todavía rehusa contestar a preguntas directas sobre su afiliación religiosa. Teniendo esto en cuenta, mientras que en 1995 sólo un 2% admitía abiertamente pertenecer a alguna religión, en el 2005 lo hizo el 5%. Aunque por otro lado, existe un 23% que admiten haberse confiado a Buda como figura religiosa durante el pasado año. Todos estos datos contradictorios dan una idea de que será la propia evolución en la apertura en la sociedad china la que irá puliendo estas cifras.

En Occidente el budismo tiene buena implantación en Estados Unidos con unos 6 millones de seguidores, y en Europa con 2 millones. Se estudia además como especialidad en los principales centros universitarios, y en la mayoría de países laicos está reconocida como religión por el estado. Excepciones ocurren en países como España en donde no hay estudios universitarios ni cifras oficiales, ni tampoco apenas conocimiento ni cultura sobre otras religiones diferentes de las judeocristianas. En este tipo de países existe una situación de confesionalidad encubierta, en donde no se atiende a la existencia de otras religiones aunque se las respeta[12] . Este fenómeno existe también otros países en donde tradicionalmente la religión mayoritaria parece tener capacidad para influir en la aplicación de la Constitución en esos propios países.

En América Latina, los países con mayor implantación son Argentina en donde está reconocida por el Estado, México y Brasil.

Fundamentos budistas [editar]

Huella de Buddha
Huella de Buddha
Artículo principal: Fundamentos budistas

También llamado el Dharma (en pāḷi: Dhamma. significa: soporte, apoyo, lo que mantiene, la ley, la verdad, la auténtica naturaleza de la realidad, el camino), los Fundamentos budistas son la base de las enseñanzas del Budismo.

A pesar de una enorme variedad en las prácticas y manifestaciones, la mayoría de las muy numerosas escuelas budistas tradicionales comparten principios filosóficos básicos comunes. El estudio más profundo y la práctica más intensa, solía limitarse en oriente a las órdenes monásticas. En la actualidad solo el Budismo Theravada tiene un énfasis en la vida monástica a detrimento de la vida laica. Las otras corrientes desarrollan y elaboran sobre determinados aspectos del Budismo original de la India.[13]

Todos los elementos de las enseñanzas filosóficas fundamentales se caracterizan por estar estrechamente interrelacionados y contenidos en otros, por lo que para alcanzar su entendimiento se necesita una visión holística de su conjunto. Además, al practicante se le suele subrayar el hecho de que todas las enseñanzas no constituyen más que una serie de formulaciones y conceptualismos verbales que solo permiten apuntar, guiar o señalar hacia el Dharma, pero que en realidad este no puede ser expresado. El Dharma solo puede ser experimentado o descubierto de manera directa por el propio individuo a través de su investigación práctica personal.

Tres Características de la Existencia (Tri-Laksana) [editar]

Artículo principal: Tri-Laksana
(En pāḷi: Ti-Lakkhana) Las Tres Marcas, Los Tres sellos, Las Tres Realidades

Una de las enseñanzas fundamentales del Budismo es conocida como las Tres Características de la Existencia. Explica cómo es la naturaleza del mundo percibido y de todos los fenómenos del mismo. Éstos están sujetos a tres características:

  1. La Impermanencia
  2. El Inexistencia del Yo
  3. La Insatisfactoriedad o Sufrimiento

La práctica budista considera que el factor último de liberación del individuo no consiste únicamente en un conocimiento lógico, teórico o intelectual de estas tres realidades, sino en su comprensión y aceptación interna auténtica y plena, consecuente con la actitud y el comportamiento en la vida.

Las Cuatro Nobles Verdades del budismo se expresan de acuerdo a este último término:

  • el dukkha existe,
  • el dukkha tiene una causa,
  • el dukkha se puede eliminar
  • el dukkha tiene un camino para su eliminación: el Noble Camino Polifacético.

Causa y Efecto (Karma) [editar]

Artículo principal: Karma
(En pāḷi: Kamma) Causalidad. Acción intencional o volición. Semilla. Ley de Causa y Efecto. Condicionamiento. Elección moral. Obras de motu proprio.

Según el budismo, toda acción intencionada o elegida (karman) crea una variedad de resultados y nuevas condiciones, llamadas maduración (vipaka) o fruto (phala), que son del mismo tipo de calidad moral que la acción (buena o mala). La acción puede ser mental, verbal o física; un simple recuerdo podría ser un fruto kármico. Un acto auténticamente reflejo no tiene valor kármico alguno. Sin embargo un impulso sí constituye karman, porque se da en la ignorancia de su auténtica naturaleza de elección. Desde una perspectiva budista, cada elección (cetanā) condiciona o refuerza algún hábito, conducta o estado que va creando, de manera acumulativa, nuestra propia personalidad, disposición y las formaciones mentales (samskāra) que afectarán las tendencias de nuestra vida.

La palabra española karma es usada de una manera distorsionada en relación al sentido de la palabra original en sánscrito y en pāḷi. El kamma no es ni destino, ni predeterminación, ni castigo, ni retribución. En la visión budista, Kamma es una más de las cinco leyes naturales o procesos lógicos del Universo (niyamas) que son impersonales y en los que no hay intervención divina, como puede ser también el caso de la gravedad. Esto conlleva que los proceso kármicos son inmutables: ni siquiera un buda puede escapar de ser afectado una vez que ya produjo la semilla kármica en su pasado. Eso hace del kamma una forma de condicionamiento, pero nunca una forma de determinismo, porque la manera en la que afecte el fruto kármico dependerá de la reacción ante él.

En el budismo, las diferencias entre las acciones volitivas se expresan solo en términos de habilidad o destreza. Si sus motivaciones o raíces (mula/hete) corresponden con alguno de los Tres Fuegos (Véase Duhkha más arriba) son torpes por ser malsanas y perniciosas (akuśala), y si corresponden a sus opuestos son hábiles por ser saludables (kuśala). Sin embargo, el objetivo de la práctica del renunciante budista no es la de producir más de un tipo de kamma y menos de otro, ni la de acumular mérito, sino el de dejar totalmente de producir kamma alguno para acabar con el ciclo de renacimiento. Esto se consigue eliminando toda intención o voluntad del "yo" en las acciones o respuestas. Por eso el Buda habló de cuatro tipos de kamma: Oscuro, Luminoso, Mixto y un cuarto que no es Ninguno.[cita necesaria] A esta cuarta situación se llegaría siguiendo el Noble Sendero.

Buda Gautama sugirió que, en la práctica, el funcionamiento del karman en el mundo es extremadamente complejo. Su resultado exacto y preciso es imposible de predecir y no se manifiesta de manera siempre rápida, ya que su maduración depende de otras circunstancias. El karman tampoco es una explicación a la mala fortuna, debido al gigantesco número de variables y fuerzas involucradas en todo lo que sucede. Por todo esto el karman no debe ser usado como pretexto para ser severo y sentencioso con las personas.

Surgimiento condicionado (pratītya-samutpāda) [editar]

(En pāḷi: Paticca-samuppāda) Originación Dependiente. Co-surgimiento Interser. La Cadena de los Doce Eslabones. Las Doce Causas Concatenadas. Co-producción Condicionada. Génesis Condicionada. Surgimiento Interdependiente.
Artículo principal: Originación Interdependiente

El surgimiento condicionado es expuesto en el Maha-nidana Sutta o "Discurso de las causas". Constituye una formulación elaborada del proceso del karman, que es la fuerza que une cada uno de los eslabones, y es el equivalente dinámico a la enseñanza de la Insustancialidad y de Los Cinco Agregados. Explica cómo los seres están atrapados por la ignorancia en un ciclo sin fin de sufrimiento que hace que constantemente perciban la realidad de manera incorrecta. Este proceso se refiere a la duración de todas las vidas pasadas y la vida actual; el común funcionamiento de la mente instante tras instante.

  1. Ignorancia Avidyā
  2. Impresiones o Samskāra
  3. Consciencia o Vijñāna
  4. Organismo (cuerpo-mente) o Nāma Rūpa
  5. Seis sentidos o ŞaDāyatana
  6. Contacto sensorial o Sparsha
  7. Experiencia sensorial o Vedanā
  8. Deseo, querer, anhelo, antojo o Tŗşņa
  9. Aferramiento mental o ‘‘Upādāna’’
  10. Voluntad de manifestación (nacer, ser) o Bhava
  11. Renacimiento o Jāti
  12. Sufrimiento o Jarā-maraņa.

Así, Buda Gautama explica el común funcionamiento de esta cadena de la siguiente manera:

  • Del nombre y la forma como condición requerida surge la consciencia.
  • De la consciencia como condición requerida surge el contacto.
  • Del contacto como condición requerida surge la sensación.
  • De la sensación como condición requerida surge el deseo o ansia.
  • Del anhelo como condición requerida surge el aferramiento.
  • Del aferramiento como condición requerida surge el devenir.
  • Del devenir como condición requerida surge el nacimiento.
  • Del nacimiento como condición requerida surge la vejez, la muerte, el llanto, el lamento, el dolor y la desesperación.
Tal es el origen de esta entera masa de angustia y sufrimiento.
Digha Nikaya 15

Todo ‘’Yo’’ es el fruto (vipaka) de una acción voluntaria. Cuando este ‘’Yo’’ muere, se crean las causas para el renacimiento de un nuevo ‘’yo’’ condicionado por los anteriores. La ruptura de este proceso se da solamente al comprender el Nirvana.

Renacimiento [editar]

Artículo principal: Renacimiento (budismo)

En la India, la idea de reencarnación o transmigración tras la muerte era ya parte del contexto hinduista en el que nació el budismo. No obstante, en el budismo este fenómeno se tratará de un modo totalmente novedoso. El Budismo más ortodoxo prefiere el término "renacimiento" en vez del más popular y conocido de "reencarnación", debido a que no se cree que exista un alma perdurable o un yo que pueda transmigrar. Así, el renacimiento en el budismo no es igual que, por ejemplo, la reencarnación en el hinduismo, ya que Buda Gautama negó explícitamente que hubiera algo permanente en la persona que fuera ocupando o usando distintos cuerpos. El renacimiento en el budismo es más cercano a la lógica del ADN o a una palingenesia próxima a como la entendía el filósofo alemán Schopenhauer. En el renacimiento budista, una relación de causas y efectos hará manifestar la existencia de otros individuos, pero no un alma o espíritu.

En el budismo se afirma que todos los seres con consciencia aparecen y desaparecen en virtud del karma, el mecanismo de causa y efecto. Así, las acciones de cuerpo, habla y pensamiento conllevan unos efectos pendientes que harán que se objetiven y experimenten con el tiempo, ya sea mientras el individuo está todavía vivo o después. La continuidad entre individuos la constituye ese hilo causal, que son manifestados como tendencias y circunstancias apareciendo en todos y cada uno de los seres.

El renacimiento no es visto nunca como algo deseable, ni significa un determinismo radical en nuestras acciones; puesto que precisamente el camino Budista sirve para que la persona pueda liberarse de esa cadena perpetua de causas y efectos. Si bien el individuo debe experimentar las circunstancias en las que le toca vivir, a la vez es el único responsable de lo que decida hacer frente de ellas.

La meditación, práctica fundamental en el budismo, supone también aquí la herramienta más poderosa para el budista. Con la práctica aprende a observar cómo no existe un dueño de los pensamientos que afloran en su propia mente, pero que a la vez es su único responsable de lo que decida hacer con estos. El apego o no apego son por tanto la clave para lograr conseguir mayor ecuanimidad respecto a si mismo y al mundo, como actitud fundamental para su vida.

El tema del renacimiento tiene dos posibles interpretaciones o aspectos:

  • El renacimiento de una vida a otra.
  • El renacimiento de un momento a otro durante esta vida.

De hecho, muchos budistas occidentales no se plantean el tema de la reencarnación e incluso no creen en él.[cita necesaria] Ambos puntos de vista pueden ser también complementarios para aquellas personas que consideren la reencarnación en un sentido literal. Mientras que para el resto el renacimiento supone una explicación de la continua generación de la ilusión de un "Yo", o en palabras de Buda Gautama, de lo "compuesto". Mientras no exista un cese de este ciclo, nuestra experiencia común del mundo es parte del Samsara.

El Despertar (Nirvāņa) [editar]

(En pāḷi: Nibbāna) La Iluminación
Artículo principal: Nirvana (budismo)

Buda afirmó que es posible el cese definitivo del círculo de la originación dependiente y el renacimiento. La meta de la práctica budista es por tanto el de despertar de esta ilusión de Samsāra, y se afirma que en todo ser vivo existe el potencial de alcanzar el Nirvāņa, después de que se vea, con claridad y convicción plena como lo hizo el Buda, la verdadera naturaleza de la existencia y de la vida. Esta naturaleza se expresa en las enseñanzas de Las Tres Marcas de la Existencia, la Originación Dependiente y el Renacimiento. Alcanzar este estado implica el vivir una nueva experiencia de la vida, de la muerte y del mundo, por lo que se adoptaría una nueva actitud ante éstos.

A las personas que no hayan alcanzado este estado aún solo se les pueden proporcionar incontables definiciones, analogías y comparaciones siempre muy imperfectas y burdas sobre este estado. Seguramente por ello Buda solía optar por describir este estado con términos negativos como lo no-nacido, no-originado, no-creado, no-compuesto. Sin embargo también afirmó que no se debe confundir nunca ni con la aniquilación del individuo ni con un nihilismo. El significado último de "no-nacido" así como el de resto de analogías siempre son algo a clarificar para el propio seguidor budista.

Debido a esa inexpresabilidad, a menudo el Nirvāņa ha sido interpretado como un estado de quietismo o aislamiento, pero según los practicantes budistas, durante la meditación experimentan en ocasiones una total identificación con el resto del mundo que usan positivamente en la manera de relacionarse con este. Como la experiencia del Nirvāņa no es descriptible con palabras, ya que está más allá de los conceptos, y por lo tanto no puede ser comunicada, lo único que se puede transmitir es una indicación del camino a seguir para obtenerla. Éste es el propósito de las Cuatro Nobles Verdades.

Las Cuatro Nobles Verdades [editar]

(En pāḷi: Cattari Ariya Saccani)
Artículo principal: Cuatro Nobles Verdades

Tras su despertar, Buda Gautama conoció que la verdad de su experiencia era inexpresable y muy difícil de transmitir a los demás, y durante unas semanas estuvo en tranquila seclusión. Según las escrituras budistas, finalmente pudo ver que existían personas que podrían también alcanzar el Nirvāņa. Y así empezó su actividad como guía para otros.

El primer discurso (Sutta) que dio fue a sus antiguos compañeros de meditación, en lo que se conoce como "La puesta en marcha de la rueda del Dharma" (Dhammacakkappavattana). En este primer discurso, Buda establece las bases para la comprensión de la realidad del sufrimiento y su cese.

Estas bases se conocen como "Las Cuatro Nobles Verdades" de la existencia. Las Cuatro Nobles Verdades constatan la existencia de lo que el budismo llama duhkha y que implica una angustia de naturaleza existencial. Las Cuatro Nobles Verdades son:

  • Duhkha (el sufrimiento) existe.

Esta verdad contiene las enseñanzas sobre Las Tres Marcas de la Existencia.

La vida es imperfecta, la insatisfacción y el sufrimiento existen y son universales. Esto es lo primero que se debe aceptar en el camino budista. Esta Primera Noble Verdad representa el sine qua non de toda la práctica del budismo.

  • la causa de Duhkha es el deseo, el querer, el anhelo, la sed (en sánscrito: tŗşņā, en pāḷi: taņhā).

Esta verdad contiene la enseñanza del Surgimiento Condicionado.

El principal problema para el Buda es que basamos nuestras acciones (causa) en premisas erróneas, con lo que el resultado (efecto) será diferente al esperado o deseado inicialmente. En el pensamiento budista el origen de duhkha es el anhelo, el ansia o la sed (tŗşņā) de todo tipo de situaciones o condiciones. Creemos que algún acto, logro, objeto, persona o entorno propicio nos llevarán a la satisfacción permanente del “yo”, cuando el "yo" en sí no es más que una fabricación de la mente. Y de ahí que el origen del anhelo sea la ilusión o la ignorancia (avidyā). En la visión budista la ilusión o ignorancia impregna toda la vida en cada momento.

Con la Segunda Noble Verdad, el Buda expresó lo que veía como la auténtica causa raíz última de la insatisfacción o del sufrimiento en la vida. Normalmente buscamos, vemos y entendemos la existencia de la causa y el efecto en todo lo que sucede, pero, según las enseñanzas budistas, no siempre llegamos a comprender la manera y forma en la que realmente funcionan, por ejemplo cuando responsabilizamos a toda una variedad de factores por nuestro malestar en la vida, en vez de a nuestras propias acciones o, sobre todo, actitudes. Otras veces, por estar lamentándonos por nuestras acciones poco hábiles o torpes en el pasado, nos causamos aún más Duhkha en el presente. El sentimiento de culpa es uno de los que más causa sufrimiento, cuando lo que deberíamos hacer es cortar la raíz de esa culpa en nuestra conciencia ética, y cortar la raíz de sentimientos negativos como la culpa.

  • existe un cese de Duhkha.

Esta verdad contiene la enseñanza sobre nuestra capacidad de llegar al Nibbana.

En el transcurso del entrenamiento budista, los estudiantes afirman con frecuencia que van adquiriendo la confianza y seguridad de que es posible eliminar Dukkha porque empiezan a ver como el "yo" es creado. Según el budismo, a través del aprendizaje de la observación de los procesos considerados como poco hábiles o torpes, por estar alimentados por Los Tres Fuegos, se empieza a crear una base para lograr un cese de los mismos. En el pensamiento del Buda, la forma de escapar de la insatisfactoriedad de la vida es, paradójicamente, precisamente la de enfrentarnos de manera directa a esta condición insatisfactoria. Al enfrentarnos a la realidad, la entendemos como realmente es, sabemos las causas del sufrimiento y como no hacer que surjan.

Buda expresó que el método y la disciplina para eliminar la ignorancia, el anhelo y dukkha es el camino de la Sabiduría, la ética y la meditación, expuesto de manera detallada en el Noble Camino Polifacético

La Práctica Budista [editar]

Noble Camino Polifacético [editar]

Artículo principal: Noble Camino Polifacético

(En Sánscrito "Aryashtanga Marga"): Arya significa santo, noble, puro. Ashtanga significa "ocho partes" u ocho miembros. Marga significa sendero, camino. Así la traducción más apropiada sería "Noble Camino de Ocho Facetas".

  • (paññā) Sabiduría
  1. (dṛṣṭi) Entendimiento Correcto
  2. (saṃkalpa) Pensamiento Correcto
  • (sīla) Conducta Ética
  1. (vāc') Hablar Correcto
  2. (karmānta') Actuar Correcto
  3. (ājīva') Vivir Correcto
  1. (vyāyāma') Intencionalidad Correcta
  2. (smṛti') Contemplación Correcta
  3. (samādhi') Meditación Correcta

La ética budista [editar]

Artículo principal: Ética budista

La moralidad y ética budista se apoya en los principios de no ocasionar daño (ahimsa) y la moderación o Camino Medio; que es no reprimir ni tampoco aferrarse a básicamente cualquier actitud, estilo de vida, filosofía, sentimiento, pensamiento, entre otros. Según las enseñanzas budistas, los principios éticos están determinados por el hecho de si una acción cualquiera podría tener una consecuencia dañina o perjudicial para uno mismo o para otros. Es este tipo de acción el que se intenta evitar. En el budismo se utiliza la expresión de mente hábil, que es aquella que evita todas las acciones propensas a causar sufrimiento o remordimiento. El esfuerzo y la intención empleados determinará la carga kármica o moral de la acción.

La ética budista se basa en Los Cinco Preceptos. A diferencia de una regla impuesta por una autoridad, un precepto se usa como base para la ética personal. Todo budista adopta, como guía ética, los siguientes cinco preceptos:

  • Tomo el precepto de respetar la vida.
  • Tomo el precepto de no tomar lo que no me es dado.
  • Tomo el precepto de tener una conducta sexual correcta (que no sea dañina con otros o conmigo mismo).
  • Tomo el precepto de no hablar de manera dañina (mentir, rudeza, ostentación, cotilleo, charla vana).
  • Tomo el precepto de no tomar intoxicantes (que alteren la mente y me pongan en riesgo de romper los otros preceptos).

Los monjes budistas sin embargo siguen una guía especial llamada Vinaya y que conforma una de las tres partes del compendio de escrituras con la que deben respetar entre 227 y 334 reglas de disciplina dependiendo de las tradiciones a las que pertenezcan.

El primer precepto hace que el vegetarianismo sea muy común en la práctica budista, si bien no es universal entre todos los budistas, ya que no es una regla estricta de hábitos alimenticios.

Meditación [editar]

Artículo principal: Meditación budista

La meditación (bhavana) es la práctica budista por excelencia. El significado del término es "cultivo de la mente". Es por tanto una actividad que supone determinada disposición para que el practicante se sitúe en la realidad y así aumentar su comprensión y sabiduría, que son esenciales para la erradicación de dukkha. Hay muchas y variadas técnicas de meditación budista dependiendo de cada tradición y escuela, si bien todas se basan en dos componentes llamados samatha (calma mental, tranquilidad) y vipassana (conocimiento directo, intuición). En el núcleo central de toda meditación budista hay una observación tranquila y atenta tanto de los propios procesos mentales como de los fenómenos de la vida.

En la meditación budista se intenta predisponer determinada condición mental que favorezca el samadhi a través de la atención y la tranquilidad. El samadhi se considera algo previo a la realización de una alta comprensión del Nirvana. En el budismo se explican las diferentes etapas de meditación o jhanas que se experimentan en el progreso hacia el Nirvana, para poder identificarlos y saber los métodos a seguir.

A partir de una base común, a lo largo de la historia las diferentes tradiciones budistas elaboraron sus propias técnicas de meditación dependiendo de su propia evolución histórica y sus influencias culturales. En todas las tradiciones hay infinidad de técnicas y variantes meditativas, de manera que es difícil que en una tradición budista no se encuentre por lo menos señalado aquello que ocupa la atención de las otras. No obstante, de manera resumida se puede citar como característico de los sistemas de meditación en las diferentes tradiciones budistas el objetivo final de alcanzar el Nirvana.

Las tres joyas (Triratna) [editar]

(En pāḷi: Tiratana) Los tres refugios. Los tres tesoros.

Todo budista puede tomar refugio en las Tres Joyas, siendo este acto lo que define a alguien como tal. Esta toma de refugio viene a significar que una vez la persona ha comprendido el sentido de liberación que subyace en el camino del Dharma, tomará refugio mientras dure su vida en las Tres Joyas, que consisten en:

  1. Budas: naturaleza bodhi, nirvana o despertar.
  2. Dharma: el budismo, la enseñanza de Budas.
  3. Sangha. la comunidad de budistas.

En muchas escuelas budistas existe algún tipo de ceremonia oficiada por un monje o maestro que ofrece la toma de refugio en las Tres Joyas. Esto es una manifestación pública del compromiso pero no es algo indispensable. La persona puede por ella misma tomar refugio con sinceridad y es del todo suficiente.

Bibliografía [editar]

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Notas
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  3. Peter Harvey, El budismo, 1998, ISBN 8483230143 p. 198
  4. http://adherents.com/Religions_By_Adherents.html
  5. US State Department's International Religious Freedom Report 2004,
  6. Adherents.com
  7. Garfinkel, Perry. "Buddha Rising." National Geographic Dec. 2005: 88-109.
  8. https://www.cia.gov/cia/publications/factbook/geos/xx.html#People
  9. Gach, Gary. The Complete Idiot's Guide to Understanding Buddhism. Alpha, 2004. ISBN 1592572774. http://vipassanafoundation.com/Buddhists. html.
  10. http://www.adherents.com/Religions_By_Adherents.html#Buddhism
  11. Changing Beliefs in Urban China 1995-2005 http://www.wun.ac.uk/chinacenter/index.html
  12. Atlas de las Religiones del Mundo. Akal ed.
  13. Gombrich, Theravada Buddhism, 2º edición, Routledge, London,2006, página 2

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]

Wikiquote

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Directorios de centros y grupos budistas [editar]

Enlaces didácticos [editar]