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NOTA DE VREDONDOF :

ESTE ARTICULO A MI ME PARECIO MUY INTERESANTE , PERO ME HA COSTADO MUCHO "LLEGAR A LOS CONCEPTOS" , NO SE SI POR QUE A MIS 63 AÑOS YA PATINA UN POCO MI CABEZA , O BIEN PORQUE EL AUTOR TIENE UN NIVEL ... O QUE ESCRIBE PARA UN NIVEL DE PERSONAS CON UN INTELECTO MUY ELEVADO.

En cualquier caso merece la pena leerlo (con MUCHA ATENCION para enterarse ....)
La conclusion que saque en la 3ª leida que le di , fue que se puede DECIR LO MISMO con el 10 de palabras y utilizando un "estilo mas pegado a la tierra".

LOS ESPAÑOLES NO SON IDEALISTAS. EN LA MEDIOCRIDAD SE ENCUENTRAN A GUSTO

El perfeccionamiento humano se efectúa con ritmo diverso en las sociedades y en los individuos. Los más poseen una experiencia sumisa al pasado: rutinas, prejuicios, domesticidades. Pocos elegidos varían, avanzando sobre el porvenir; al revés de Anteo, que tocando el suelo cobraba alientos nuevos, los toman clavando sus pupilas en las constelaciones lejanas y de apariencia inaccesible. Esos hombres, predispuestos a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual, son los "idealistas". La unidad del género no depende del contenido intrínseco de sus ideales sino de su temperamento: se es idealista persiguiendo las quimeras más contradictorias, siempre que ellas impliquen un sincero afán de enaltecimiento. Cualquiera. Los espíritus afiebrados por algún ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos. Son alguien o algo contra los que no son nadie ni nada. Todo idealista es un hombre cualitativo: posee un sentido de las diferencias que le permite distinguir entre lo malo que observa, y lo mejor que imagina. Los hombres sin ideales son cuantitativos; pueden apreciar el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor. Sin ideales sería inconcebible el progreso. El culto del "hombre práctico", limitado a las contingencias del presente, importa un renunciar a toda imperfección. El hábito organiza la rutina y nada crea hacia el porvenir; sólo de los imaginativos espera la ciencia sus hipótesis, el arte su vuelo, la moral sus ejemplos, la historia sus páginas luminosas.
Son la parte viva y dinámica de la humanidad; los prácticos no han hecho más que aprovecharse de su esfuerzo, vegetando en la sombra. Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales. Más ha hecho la imaginación construyendo sin tregua, que el cálculo destruyendo sin descanso. La excesiva prudencia de los mediocres ha paralizado siempre las iniciativas más fecundas. Y no quiere esto decir que la imaginación excluya la experiencia: ésta es útil, pero sin aquélla es estéril. Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la inspiración y la sabiduría; por eso, con frecuencia, viven trabados por su espíritu crítico cuando los caldea una emoción lírica y ésta les nubla la vista cuando observan la realidad. Del equilibrio entre la inspiración y la sabiduría nace el genio. En las grandes horas de una raza o de un hombre, la inspiración es indispensable para crear; esa chispa se enciende en la imaginación y la experiencia la convierte en hoguera. Todo idealismo es, por eso, un afán de cultura intensa: cuenta entre sus enemigos más audaces a la ignorancia, madrastra de obstinadas rutinas.
La humanidad no llega hasta donde quieren los idealistas en cada perfección particular; pero siempre llega más allá de donde habría ido sin su esfuerzo. Un objetivo que huye ante ellos se convierte en estímulo para perseguir nuevas quimeras. Lo poco que pueden todos, depende de lo mucho que algunos anhelan. La humanidad no poseería sus bienes presentes si algunos idealistas no los hubieran conquistado viviendo con la obsesiva aspiración de otros mejores.
En la evolución humana, los ideales se mantienen en equilibrio inestable. Todo mejoramiento real es precedido por conatos y tanteos de pensadores audaces, puestos en tensión hacia él, rebeldes al pasado, aunque sin la intensidad necesaria para violentarlo; esa lucha es un reflujo perpetuo entre lo más concebido y lo menos realizado. Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya estabilidad parece inercia de muerte. Esa inquietud se exacerba en los grandes hombres, en los genios mismos si el medio es hostil a sus quimeras, como es frecuente sobre todo en España. No agita a los hombres sin ideales, informe argamasa de humanidad.
Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la sana e iluminada, la que mira al frente y no a la espalda; nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado: lo que en ellos parece primavera es tibieza otoñal, ilusión de aurora que es ya un apagamiento de crepúsculo.
Sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir; por eso en los caracteres excelentes puede persistir sobre el apeñuscarse de los años. Nada cabe esperar de los hombres que entran a la vida sin afiebrarse por algún ideal; a los que nunca fueron jóvenes, paréceles descarriado todo ensueño. Y no se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.
Los idealistas suelen ser esquivos o rebeldes a los dogmatismos sociales que los oprimen. Resisten la tiranía del engranaje político nivelador, aborrecen toda coacción del sistema, sienten el peso de los honores con que se intenta domesticarlos y hacerlos cómplices de los intereses creados, dóciles maleables, solidarios, uniformes en la común mediocridad.
Las fuerzas conservadoras que componen el subsuelo social pretenden amalgamar a los individuos, decapitándolos; detestan las diferencias, aborrecen las excepciones, anatematizan al que se aparta en busca de su propia personalidad. El original, el imaginativo, el creador no teme sus odios: los desafía, aun sabiéndolos terribles porque son irresponsables y asesinos como ultima solución. Por eso todo idealista es una viviente afirmación del individualismo, aunque persiga una quimera social; puede vivir para los demás, nunca de los demás. Su independencia es una reacción hostil a todos los dogmáticos. Concibiéndose incesantemente perfectibles, los temperamentos idealistas quieren decir en todos los momentos de su vida, como Don Quijote: "yo sé quién soy". Viven animados de ese afán afirmativo. En sus ideales cifran su ventura suprema y su perpetua desdicha. En ellos caldean la pasión, que anima su fe; esta, al estrellarse contra la realidad social, puede parecer desprecio, aislamiento, misantropía: la clásica "torre de marfil" reprochada a cuantos se erizan al contacto de los obtusos. Diríase que de ellos dejó escrita una eterna imagen Teresa de Ávila: "Gusanos de seda somos, gusanillos que hilamos la seda de nuestras vidas y en el capullito de la seda nos encerramos para que el gusano muera y del capullo salga volando la mariposa". Todo idealismo es exagerado, necesita serlo. Y debe ser cálido su idioma, como si desbordara la personalidad sobre lo impersonal; el pensamiento sin calor es muerte, frío, carece de estilo, no tiene firma.
Jamás fueron tibios los genios y los héroes. Para crear una partícula de Verdad, de Virtud o de Belleza, se requiere un esfuerzo original y violento contra alguna rutina o prejuicio; como para dar una lección de dignidad hay que desgoznar algún servilismo. Todo ideal es, instintivamente, extremo; debe serlo a sabiendas, si es menester, pues pronto se rebaja al refractarse en la mediocridad de los más. Frente a los hipócritas que usurpan poderes civiles y mienten con viles objetivos, la exageración de los idealistas es, apenas, una verdad apasionada. La pasión es su atributo necesario, aun cuando parezca desviar de la verdad; lleva a la hipérbole, al error mismo; a la mentira nunca. Ningún ideal es falso para quien lo profesa: lo cree verdadero y coopera a su advenimiento, con fe, con desinterés. El sabio busca la Verdad por buscarla y goza arrancando a la naturaleza secretos para él inútiles o peligrosos. Y el artista busca también la suya, porque la Belleza es una verdad animada por la imaginación, más que por la experiencia. Y el moralista la persigue en el Bien, que es una recta lealtad de la conducta para consigo mismo y para con los demás. Tener un ideal es servir a su propia Verdad Siempre. Algunos ideales se revelan como pasión combativa y otros como pertinaz obsesión; de igual manera distínguense dos tipos de idealistas, según predomine en ellos el corazón o el cerebro. El idealismo sentimental es romántico: la imaginación no es inhibida por la crítica y los ideales viven de sentimiento. En el idealismo experimental los ritmos afectivos son encarrilados por la experiencia y la crítica coordina la imaginación: los ideales tórnanse reflexivos y serenos. Corresponde el uno a la juventud y el otro a la madurez. El primero es adolescente, crece, puja y lucha; el segundo es adulto, se fija, resiste, vence.
El idealista perfecto sería romántico a los veinte años y estoico a los cincuenta; es tan anormal el estoicismo en la juventud como el romanticismo en la edad madura. Lo que al principio enciende su pasión, debe cristalizarse después en suprema dignidad: ésa es la lógica de su temperamento. Sin embargo lo que si hay es mucha mediocridad. La mediocridad puede definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. Ésta ofrece a todos un mismo fardo de rutinas, prejuicios y domesticidades; basta reunir cien hombres para que ellos coincidan en lo impersonal: "Juntad mil genios en un Concilio y tendréis el alma de un mediocre". Esas palabras denuncian lo que en cada hombre no pertenece a él mismo y que, al sumarse muchos, se revela por el bajo nivel de las opiniones colectivas.El régimén actual, la monarquía cainista, ha conseguido una vez más, a través de sus ladrones politicos, que los españoles sean mediocres y que todo destello de genialidad sea enterrado en el desprecio. El régimen es miedoso,cobarde y hurtador, teme por su continuidad, pues sabe que se ha llevado mucho y no ha ofrecido nada. Qué se puede esperar de un monarca que dice:"El recuerdo de Franco constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad ...". Seguid votando, idealistas.
J.I.
"El sentido común es la cosa mejor repartida del mundo
porque todo el mundo cree poseerlo en cantidad suficiente." René Descartes.

LIBERTAD

-La filosofia de la libertad esta basada en la propiedad de uno mismo, esta simple pero elegante y contundente animacion la explicara exactamente. Esta es una gran herramienta que cualquiera puede usar para educar niños y adultos acerca del derecho a la vida, libertad y la capacidad de crear - y nuestra responsabilidad para pensar, hablar y actuar. La version en DVD de este video puede ser descargada gratis en: www.philosophyofliberty.blogspot.com CRÉDITOS AUTOR: Ken Schoolland schoolak001@hawaii.rr.com PRODUCTOR: Kerry Pearson (aka Lux Lucre) MÚSICA: Music2Hues www.music2hues.com WEBSITE: www.jonathangullible.com AYUDA: The Jonathan Gullible fund www.isil.org/tools/jonathan-gullible.html COPYRIGHT: www.creativecommons.org/licenses/by-nd-nc/1.0/ *

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Las leyes fundamentales de la estupidez humana



Las leyes fundamentales de la estupidez humana
(basado en Cipolla (1988), Allegro ma non troppo )

Primera Ley Fundamental: Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación
A primera vista esta afirmación puede parecer trivial, o más bien obvia, o poco generosa, o quizá las tres cosas a la vez. Sin embargo, un examen más atento revela de lleno la rotunda veracidad de esta afirmación. Cipolla considera que por muy alta que sea la estimación cuantitativa que se haga de la estupidez humana, siempre quedaremos sorprendidos de forma repetida y recurrente por el hecho de que:
  1. personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado resultan ser inequívocamente estúpidas;
  2. día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos.
La Primera Ley Fundamental impide la atribución de un valor numérico a la fracción de personas estúpidas respecto del total de la población. Cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación. Por ello en las líneas que siguen se designará la proporción de personas estúpidas en el seno de una población con el símbolo σ.
Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona.
No todos los humanos son iguales ya que unos son más estúpidos que otros. Según Cipolla, el grado de estupidez viene determinado genéticamente por la naturaleza pero no está asociado a ninguna otra característica de raza, sexo, nacionalidad o profesión.
El profesor Cipolla realizó amplios estudios demográficos con muy diversos sectores de la población. Inicialmente afirma haber comprobado que entre los trabajadores "de cuello azul" existía una fracción  σ de estúpidos y que esa fracción era mayor de lo que esperaba, con lo que se confirmaba la primera Ley. Sospechando que podía deberse a falta de cultura o a marginalidad social estudió muestras de trabajadores "de cuello blanco" y a estudiantes, comprobando que entre ellos se mantenía la misma proporción. Más sorprendido aún quedó al medir el mismo parámetro entre los profesores de universidad.  Decidió por tanto expandir sus estudios hasta la élite de la sociedad, los laureados con el Premio Nobel. El resultado confirmó el poder supremo de la naturaleza: una proporción σ de laureados con el Nobel son estúpidos.

Tercera Ley Fundamental (o de Oro): una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.
El análisis de costes y beneficios de Carlo M. Cipolla permite clasificar a los seres humanos en cuatro tipos de personas, cada uno de los cuales ocupa un cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de abcisas el beneficio, positivo o negativo, que obtiene el individuo y en el eje de ordenadas el beneficio (+) o coste (-) que causa a los demás, podemos definir y estimar las coordenadas de los siguientes tipos:
  • Desgraciado (D): aquel que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás.
  • Inteligente (I): aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás.
  • Bandido (B): aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás.
  • Estúpido (E): aquel que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la vez a sí mismo.

Distribución de Frecuencia
La mayoría de los individuos no actúa consistentemente. Bajo ciertas circunstancias una persona puede actuar inteligentemente y en otras actuar como desgraciado. La única importante excepción a esta regla es la de las personas estúpidas que normalmente muestran una fuerte tendencia hacia un comportamiento estúpido en cualquier actividad o empresa. Para los demás, podremos calcular su posición en el eje de coordenadas del gráfico 1 como una media de los resultados de sus acciones en términos de costes y beneficios causados sobre sí mismos y sobre los demás. Esta posibilidad nos permite hacer la siguiente digresión:
Consideraremos un "bandido perfecto" aquel que mediante sus acciones obtiene para sí mismo un beneficio igual al coste que origina en los demás. Es el caso del ladrón que roba a otro cien euros sin causarle ningún coste adicional. Esta situación puede ser definida como un "juego de suma cero" en el que el conjunto de la sociedad ni gana ni pierde. El "bandido perfecto" quedaría representado en el eje de coordenadas del gráfico 2 sobre la línea OM que bisecta el cuadrante B.
Sin embargo los "bandidos perfectos" son relativamente escasos. Es más frecuente que haya "bandidos inteligentes" (Bi) que obtienen más beneficios que los costes que causan, o "bandidos estúpidos" (Be), que para obtener algún beneficio causan un coste alto a los demás. Desgraciadamente los bandidos que permanecen por encima de la línea OM son relativamente poco numerosos. Es mucho más frecuente el individuo Be. Ejemplo de este último puede ser el ladrón que destroza los cristales de un coche para robar su radio o el que asesina a alguien para irse con su mujer a pasar un fin de semana en Montecarlo.

El poder de la estupidez
Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica de un bandido. Las acciones de un bandido siguen un modelo de racionalidad. El bandido quiere obtener beneficios. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener beneficios para sí procurando también beneficios a los demás, deberá obtener su beneficio causando pérdidas a su prójimo. Ciertamente, esto no es justo, pero es racional, y siendo racional, puede preverse. En definitiva, las relaciones con un bandido son posibles puesto que sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones pueden preverse y, en la mayoría de los casos, se puede preparar la oportuna defensa.

Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Tal como está implícito en la Tercera Ley Fundamental, una criatura estúpida nos perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo racional de prever si, cuando, cómo y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.

Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, es lógico pensar que tienen todas las de ganar porque:
  1. generalmente el ataque nos coge por sorpresa.
  2. incluso cuando se tiene conocimiento del ataque, no es posible organizar una defensa racional porque el ataque, en sí mismo, carece de cualquier tipo de estructura racional.
El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales, no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Y hay que tener en cuenta también otra circunstancia: la persona inteligente sabe que es inteligente; el bandido es consciente de que es un bandido y el desgraciado incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Pero al contrario que todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido y esto contribuye en gran medida a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su poder devastador.

Cuarta Ley Fundamental: Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.
No hay que asombrarse de que las personas desgraciadas e incautas, es decir, las que en los gráficos 1 y 2 se sitúan en el cuadrante D, no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni los bandidos consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez. Es extremadamente difícil explicar por qué sucede esto. Se puede tan sólo formular la hipótesis de que, a menudo, tanto los inteligentes como los bandidos, cuando son abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a sentimientos de autocomplacencia y desprecio en lugar de preparar la defensa y segregar inmediatamente cantidades ingentes de adrenalina ante tamaña situación de peligro.

Uno de los errores más comunes es llegar a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto no es más que confundir la estupidez por la candidez de los desgraciados.

A veces hasta se puede caer en la tentación de asociarse con un individuo estúpido con el objeto de utilizarlo en provecho propio. Tal maniobra no puede tener más que efectos desastrosos porque:

a) está basada en la total incomprensión de la naturaleza esencial de la estupidez y
b) da a la persona estúpida la oportunidad de desarrollar sus capacidades aún más allá de lo originalmente supuesto. Uno puede hacerse la ilusión de que está manipulando a una persona estúpida y, hasta cierto punto, puede que incluso lo consiga, pero debido al comportamiento errático del estúpido, no se pueden prever todas sus acciones y reacciones y muy pronto uno se verá arruinado y destruido sin remedio.

A lo largo de los siglos, en la vida pública y privada, innumerables personas no han tenido en cuenta la Cuarta Ley Fundamental y esto ha ocasionado pérdidas incalculables.


Macroanálisis y Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.
Las consideraciones finales de la Ley cuarta nos conducen a un análisis de tipo "macro", según el cual, en lugar del bienestar individual, se toma en consideración el bienestar de la sociedad, definido, en este contexto, como la suma algebraica de las condiciones del bienestar individual. Es esencial para efectuar este análisis una completa comprensión de la Quinta Ley Fundamental. No obstante, es preciso añadir que de las cinco leyes fundamentales, la Quinta es, de largo, las más conocida. 

El corolario de la ley dice así:

El estúpido es más peligroso que el bandido.

La formulación de la ley y el corolario son aún del tipo "micro". Sin embargo, tal como hemos anunciado anteriormente, la ley y su corolario tienen profundas implicaciones de naturaleza "macro". 
Si todos los miembros de una sociedad fuesen bandidos perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero no se producirían grandes desastres. Todo quedaría reducido a transferencias masivas de riqueza y bienestar. Pero cuando los estúpidos entran en acción las cosas cambian completamente. La personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la sociedad entera se empobrece.
El gráfico 3 muestra un sistema de clasificación simple entre las acciones que causan beneficio o perjuicio a la sociedad como un todo. Toda actividad representable a la derecha de la línea NOM implica una redistribución con beneficio social neto, mientras que las actividades que caen a la izquierda o debajo de dicha línea implican pérdidas sociales netas.
El profesor Carlo M. Cipolla, erudito historiador que ha investigado intensamente la sociedad clásica romana, la sociedad medieval y muchas otras de la antigüedad, está perfectamente cualificado para afirmar, como hace, que el coeficiente σ es una constante histórica. ¿Por qué entonces unas sociedades prosperan y otras entran en decadencia? Depende exclusivamente de la capacidad de los individuos inteligentes para mantener a raya a los estúpidos.
Más aún: en las sociedades en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual a  σ; sin embargo, en el resto de la población Cipolla observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de bandidos con un elevado porcentaje de estupidez. Y entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los desgraciados incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos es el que refuerza inevitablemente el poder destructivo de la fracción σ y conduce al país a la ruina.
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Carlo M. Cipolla (1922-2000)

Historiador italiano especializado en la historia de la economía. Nacido en Pavía, estudió en la Sorbona y en la London School of Economics. Empezó a trabajar en la Universidad de Catania, en Sicilia, pasando después por las universidades de Venecia, Turín, Florencia, Pavía y Pisa. En 1959 se incorporó a la Universidad de California en Berkeley donde permaneció hasta su retiro en 1991.
Fue un autor prolífico, creativo y con diversidad de intereses. Su autoridad fue siempre reconocida en la historia económica, especialmente en la historia del dinero y de la población, pero trabajó también en la historia de la tecnología, la alfabetización y los sistemas sanitarios.
Obtuvo numerosos reconocimientos y honores, desde el doctorado honorífico en medicina por la universidad de su Pavía natal, hasta la membresía en la Royal Historical Society of Great Britain, la American Academy of Arts and Sciences, y la Accademia dei Lincei, a la que había pertenecido Galileo.
Uno de los trabajos más divulgados de Carlo M. Cipolla es su breve análisis económico, demográfico e histórico de la estupidez humana que publicó en su libro "Allegro ma non troppo" de 1988. No es su trabajo más formal, ni el mas serio, ni el que le dio más prestigio académico, pero vamos a hacer aquí una presentación somera de su contenido en la confianza de pueda servir de aviso al lector y contribuir así al progreso del conjunto de la sociedad
Obras destacadas:
  • Moneda, precios y civilización en el área mediterránea (1956)
  • Le Avventure della lira (1958)
  • Hombres, técnicas, economía (1962)
  • Historia económica de la población mundial (1962)
  • Educación y desarrollo en Occidente (1969)Historia económica de Europa (9 vols., 1972-1976)
  • Historia económica de la Europa preindustrial (1974)
  • Contra el enemigo invisible (1985)
  • Allegro ma non troppo (1988)
  • Miasmas y humores (1989)
  • La odisea de la plata española (1999)

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  1. Profilo di storia demografica della città di Pavia, en «Bollettino Storico Pavese», VI (1943), pp. 5-87.
  2. Condizioni economiche e gruppi sociali in Pavia secondo un estimo cinquecentesco, en «Rivista Internazionale di Scienze Sociali», 51 (1943), pp. 264-87.
  3. Il valore di alcune biblioteche nel Trecento, en «Bollettino Storico Pavese», VII (1944), pp. 5-20.
  4. In tema di trasporti medievali, en «Bollettino Storico Pavese», VII (1944), pp. 21-56.
  5. Per una storia del lavoro in Italia in «Bollettino Storico Pavese», VII (1944), pp. 65-80.
  6. Finanze di borghi e castelli sotto il dominio spagnolo, en «Bollettino Storico Pavese», VIII (1945), pp. 5-19.
  7. Architettura e storia sociale: il castello di Scaldasole, en «Bollettino Storico Pavese», VIII (1945), pp. 43-8.
  8. La via delle lane inglesi verso la Lombardia, en «Bollettino della Società Pavese di Storia Patria», XLVI (1946), pp. 95-7.
  9. Un'impresa mineraria del Quattrocento, en «Bollettino della Società Pavese di Storia Patria», XLVI (1946), pp. 69-78.
  10. Popolazione e proprietari delle campagne attraverso un ruolo di contribuentí del secolo XII, en «Bollettíno della Società Pavese di Storia Patria», XLVI (1946), pp. 85-93.
  11. Une crise ignorée. Comment s'est perdue la propriété ecclésiastique dans I'Italie du Nord entre le XI et le XVI siècle, en «Annales E.S.C.», 2 (1947), pp. 317-27.
  12. La svalutazione monetaria nel Ducato di Milano alla fine del Medio Evo, en «Giornale degli Economisti», n.s., 6 (1947), pp. 540-50.
  13. Studi di storia della moneta. I movimenti dei cambi in Italia dal sec. XIII al sec. XV, Pavia, 1948.
  14. La storia rurale del Medioevo nella Cambridge Economic History, en «Rivista Storica Italiana», 61 (1949), pp. 111-6.
  15. Encore Mahomet et Charlemagne: l'économie polítique au secours de l'histoire, en «Annales E.S.C.», 4 (1949), pp. 4-9.
  16. Per la storia della popolazione lombarda nel sec. XVI, in Studi in onore di G. Luzzatto, Milano, 1949, pp. 144- 55
  17. The Trends in Italian Economic History in the later Middle Ages, en «The Economic History Review», 2 (1949-50), pp, 181-4.
  18. Anthropologie et démographie. Moyen Age (in coll. con J. Dhondt, M. Postan e P. Wolffl, in IX Congrès International des Sciences Historiques. I. Rapports, Parigi, 1950, pp. 55-80.
  19. Storia dei prezzi e storia della moneta: considerazioni critche, en «L'industria», (1950), pp. 599-606.
  20. Economic Stagnation in Italy?, en «Il Politico», 15 (1950), pp. 304-10.
  21. Per la storia della crisi del sistema curtense in Italia: lo sfaldamento del manso nell'Appennino bobbiese, en «Bullettino dell'Istituto Storico Italiano per il Medio Evo e Archivio Muratoriano», 62 (1950), pp. 283-304.
  22. Il trend economico nello Stato di Milano durante i secoli XVI e XVII- il caso di Pavia (in coll. con G. Aleati), en «Bollettino della Società Pavese di Storia Patria», 50 (1950), pp. 21-34.
  23. Ripartizione delle colture nel pavese secondo le «misure territoriali» della metà del '500, en «Studi di storia economica e statistica dalla Facoltà di Economia e Commercio dell'Università di Catania», 1 (1950-1), pp. 5-13.
  24. Questioni aperte sul sistema economico dell'alto medioevo, en «Rivista Storica Italiana», 63 (1951), pp. 95-9.
  25. Teoria economica e storia economica, en «Moneta e Credito», 16 (1951), pp. 497-9.
  26. Verso il Far West. Le esplorazioni dell'occidente nordamericano e la ricerca dei passaggi verso il Pacifico, Tolino, 1952.
  27. Mouvements monétaires dans l'Etat de Milan 1580- 1700, Parigi, 1952.
  28. Note sulla storia del saggio d'interesse. Corso, dividendi e sconto dei dividendi del Banco di S. Giorgio nel sec. XVI, en «Economia Internazionale», V (1952), PP. 255-70.
  29. Tbe Decline of Italy: the Case of a Fully Matured Economy, en «The Economic History Review», V (1952-53), pp. 178-87.
  30. Agli inizi della Rivoluzione Industriale nell'economia ligure, in Genova. Uomini e Fortune, Genova, 1953, pp, 3-24.
  31. Contributo alla storia dei consumi e del costo della vita in Lombardia agli inizi dell'età moderna (in coll. con G. Alcati), in Hommage à Lucien Febvre, Parigi, 1954, vol. 2, pp, 317-41.
  32. La prétendue révolution des prix: réflections sur l'expérience italienne, en «Annales E.S.C.», 10 (1955), pp. 513-6.
  33. Asteriscbi, en «Le Stagioni, inverno 1965-66», pp. 8-17.
  34. Money, Prices and Civilization in the Mediterranean World. Fifth to Seventeenth Century, Princeton, 1956 (trad. it. Moneta e civiltà mediterranea, Venezia, 1957).
  35. Prezzi, salari e teoria dei salari in Lombardia alla fine del Ciqnuecento, en «Quaderni di Storia ed Economia», 1 (1956), pp. 7-18.
  36. Argento tedesco e monete genovesi alla fine del Quattrocento, en «Rivista Italiana di Numismatica e Scienze Affini», LVIII (1956), pp. 100-7.
  37. Università ed organizzazione aziendale. Per la riforma delle Facoltà di Economia per la preparazione dei dirigenti industriali (a cura di C.M. CipoUa, L. Gangemi, S. Valle), Napoli, 1957.
  38. L'economia milanese alla metà del secolo XIV: I movimenti economici generali (1350-1500), in Storia di Milano, t. VIII, Milano, 1957, pp. 337-85.
  39. Per la storia delle terre della «Bassa» Lombarda, in Studi in onore di A. Sapori, Milano, 1957, vol. 1, pp. 665 -72.
  40. Le avventure della lira, Milano, 1958; Bologna, 1975.
  41. Aspetti e problemi dell'economia milanese e lombarda nei secoli XVI e XVII (in coll. con G. Alcati), in Storia di Milano, t.XI, Milano, 1958, pp. 377-99.
  42. Storia dell'economia italiana. Volume 1: Secoli settimo- diciassettesimo (a cura e con introduzíone di C.M. Cipolla), Torino, 1959.
  43. Appunti per una nuova storia della moneta nell'Alto Medioevo, in Moneta e scambi nell'Alto Medioevo, Spoleto, 1961, pp. 619-25.
  44. Sources d'énergie et Histoire de l'Humanité, en «Annales E.S.C.», 16 (1961), pp. 521-34.
  45. Le fonti d'energia nella storia dell'umanità, en «Economia Internazionale delle Fonti di Energia», 5 (1961), pp. 773-87.
  46. The Economic History of World Population, Harmondsworth, 1962 (trad. it. Uomini Tecniche Economie, Milano, 1966).
  47. Sans Mahomet Cbarlemagne est inconcevable, en «Annales E.S.C.», 17 (1962), pp. 130-6.
  48. Per la storia delle epidemie in Italia: il caso d'una borgata lombarda ai primi del Quattrocento, en «Rivista Storica Italiana», 75 (1963), pp. 112-9.
  49. The Economic Policies of Governments: the Italian and Iberian Peninsulas, in The Cambridge Economic History of Europe, vol. 3, Cambridge, 1963, pp. 397-429 (trad. it. La politica economica dei governi. La penisola italiana e la penisola iberica, in Storia economica Cambridge, Volume terzo, Torino, 1977, pp. 462-96).
  50. Currency Depreciation in Medieval Europe, en «The Economic History Review», XV (1962-63), pp. 413-22.
  51. Tre Maestti, en «Rivista Storica Italiana», 76 (1964), pp. 875-8.
  52. Economic Depression in Renaissance?, en «The Economic Hstory Review», XVI (1963-64), pp. 519-24.
  53. Guns and Sails in the Early Pbase of European Expansion, 1400-1700, Londra, 1965 (trad. it. Velieri e cannoni d'Europa sui mari del mondo, Torino, 1969; Vele e cannoni, Bologna, 1983; ristampato in Tecnica, societá e cultura. Alle origini della supremazia tecnologica dell'Europa, Bologna, 1989).
  54. Four Centuries of Italian Demographic Development, in Population in History (a cura di D.V. Glass e D.E.C. Eversley), London, 1965, pp, 570-87.
  55. Clocks and Culture, 1300-1700, Londra, 1967 (trad. it. Le macchine del tempo, Bologna, 1981; ristampato in Tecnica, società e cultura. Alle origini della supremazia tecnologica dell'Europa, Bologna, 1989).
  56. Literacy and Development in the West, Harmondsworth, 1969 (trad. it. Istruzione e sviluppo. Il declino dell'analfabetismo nel mondo occidentale, Torino, 197l).
  57. The Economic Decline of Empires (a cura e con introduzione di C. M. Cipolla), Londra, 1970.
  58. Fortuna plus homini quam consilíum valet, in The Historian Worksbop. Original Essays by Sixteen Historians (a cura di L.P. Curtis), New York, 1970, pp. 65-76.
  59. La rivoluzione industriale, in Storia delle idee politiche, economicbe e sociali (a cura di L. Fírpo), vol. 5, Torino, 1971, pp. 11-26.
  60. The Fontana Economic History of Europe (a cura e con introduzione di C. M. Cipolla), London, 1972-76 (trad. it. Storia economica d'Europa, Torino, 1979-80).
  61. The Diffusion of Innovations in Early Modern Europe, en «Comparative Studies in Society and History», 14 (1972), pp. 46-52.
  62. Crise à Florence, 1629-30, in Histoire économique du monde mediterranéen 1450-1650. Mélanges en l'honneur de Fernand Braudel, Tolouse, 1972, vol. 1, pp. 151-8.
  63. Peste et mortalité différentielle (in coll. con D. Zanetti), en «Annales de démographie historique» (1972), pp. 197-202.
  64. Crístofano and the Plague. A Study in the History of Public Health in the Age of Galileo, Londra, Berkeley, Los Angeles, 1973 (trad. it. Cristofano e la peste, Bologna, 1976, ristampato in Contro un nemico invisibile. Epidemie e strutture sanitaria nell'ltalia del Rinascimento, Bologna, 1986).
  65. Pepper, Wíne (and wool) as the Dynamic Factors of the Social and Economic Development of the Middle Ages, Bologna, 1973.
  66. Origine e sviluppo degli Uffici di Sanità in Italia, en «Annales Cisalpines d'Histoire Sociale», 4 (1973), pp. 83-101.
  67. Tbe Professions. the Long View, en «The Journal of European Economic History», 2 (1973), pp. 37-52.
  68. Storia economica dell'Europa pre-industriale, Bologna, 1974.
  69. I libri dei morti, in Le fonti della demografia storica in Italia, Roma, 1974, vol. 1, parte seconda, pp. 851-66.
  70. The Plague in the pre-Malthus Maltbusians, en «The journal of European Economíc History», 3 (1974), pp, 277-84.
  71. European Connoisseurs and California Wines, 1875- 1895, en «Agricultural History», 49 (1975), pp. 294-310
  72. The Italtan Failure, in Failed Transítions to Modern industrial Society: Renaissance Italy and Seventeenth Century Holland (a cura di F. Krantz e P.M. Hohenberg), Montreal, 1975, pp. 8-10.
  73. Perspective of the Past, in Nobel Symposium 29: Man, Environment, and Resources (a cura di T. Segerstedt e S. Nilsson), Stoccolma, 1975, pp, 79-83.
  74. Public Healtb and the Medical Profession in the Renaissance, Cambridge, 1976 (il secondo capitolo è stato tradotto con il titolo La professione medica in Toscana nel 1630 in Contro un nemico invisibile. Epidemie e strutture sanitarie nell'Italia del Rinascimento, Bologna, 1986).
  75. The Basic Laws of Human Stupidity, Bologna, 1976.
  76. Chi ruppe i rastelli a Montelupo?, Bologna, 1977 (ristampato in Contro un nemico invisibile. Epidemie e strutture sanitarie nell'Italia del Rinascimento, Bologna, 1986).
  77. Corfú «chiave della Cristianità» e la sua difesa contro la peste, in Fatti e idee di storia economice nei secoli XII- XX. Studi dedicati a Franco Borlandi, Bologna, 1977, pp. 559-75.
  78. A Plague Doctor, in The Medieval City (a cura di H.A. Miskimin, D. Herlihy, A.L. Udovitch), New Haven, Londra, 1977, pp. 65-72.
  79. The Bills of Mortality of Florence, en «Population Studies», 32 (1978), pp. 543-8.
  80. Peste del 1630-31 nell'Empolese, en «Archivio Storico Italiano», 136 (1978), pp. 469-81.
  81. I pidocchi e il Granduca, Bologna 1979 (ristampato in Contro un nemico invisibile. Epidemie e strutture sanitarie nell'Italia del Rinascimento, Bologna, 1986).
  82. Gino Luzzatto o dei rapporti tra teoria e storia economica, en «Ricerche Economiche», 1 (1979), pp. 1-9.
  83. Tbe technology of man. A vísual bistory (in coll. con D. Birdsall), Londra, 1980.
  84. Fighting the Plague in Seventeentb Century Italy, Madison, 1981.
  85. Per una storia della produttività nei secoli del Medioevo e del Rinascimento, in Produttività e tecnologia nei secoli XII-XVII (a cura di S. Mariotti), Firenze, 1981, pp. 3-7.
  86. Economic Fluctuations, the Poor, and Public Policy (Italy, 16th and 17th Centuries), in Aspects of Poverty in Early Modern Europe (a cura di T. Riis), Stoccarda, Bruxelles, Firenze, 1981, pp. 65-77.
  87. Il fiorino e il quattrino: la politica monetaria a Firenze nel 1300, Bologna, 1982 (ristampato con significativi cambiamenti in Il governo della moneta a Firenze e a Milano nei secoli XIV-XVI, Bologna, 1990).
  88. Bilancio di una epidemia di peste. Il caso di Pistoia nel 1630-31, en «Bullettino Storico Pistoiese», 84 (1982), pp. 65-93.
  89. La città di fronte alle crísi di mortalità, in Società Italiana di Demografia Storica, La demografia storica delle città italiane, Bologna, 1982.
  90. Il dilemma dell'interdisciplinarietà: il caso della storia economica, in Scuola Normale Superiore di Pisa, Regione Toscana-Giunta Regionale, Corso di orientamento pre-universitario, s.l. né d. Ema Calenzano, 19831, pp. 98-106.
  91. Tifo esantematico e politica sanitaria a Genova nel Seicento (in coll. con G. Doria), en «Atti della Società Ligure di Storia Patria», 22 (1982), pp. 163-96.
  92. Le tre rivoluzioni. Prolusione d'apertura dell'anno accademico 1982-83 all'Istituto Universitario Europeo, Firenze, 1983.
  93. Barter in Fifteenth-Century Genoa, in Studies in Numismatich Method presented to Philip Grierson (a cura di C.N.L. Brooks, B.M.I.M. Steward, G. Pollard, T.R. Volk), Cambridge, 1983, pp. 327-8.
  94. Argento spagnolo e monetazione fiorentina nel Cinquecento, in Aspetti della vita economica medievale, Firenze, 1985, pp. 475-85.
  95. Contro un nemico invisible. Epidemie e strutture sanitarie nell'Italia del Rinascimento, Bologna, 1986.
  96. Tecnica, società e cultura. Alle origini della supremazia tecnologica dell'Europa, Bologna, 1989.
  97. La moneta a Firenze nel Cinquecento, Bologna, 1987 (ristampato in il governo della moneta a Firenze e a Milano nei secoli XIV-XVI, Bologna, 1990).
  98. Per un profilo di storia economica senese, in Banchieri e mercanti di Siena, Roma, 1987, pp. 9-19.
  99. La moneta a Milano nel '400, Roma, 1988 (ristampato in Il governo della moneta a Firenze e a Milano nei secoli XIV-XVI, Bologna, 1990).
  100. Tra due culture. Introduzione alla storia economica, Bologna, 1988 (ristampato con il titolo Introduzione allo studio della storia economica, Bologna, 1988).
  101. Allegro ma non troppo , Bologna, 1988.
  102. Saggi di storia economica e sociale, Bologna, 1988.
  103. Le tre rívoluzioni e altri saggi di storia economice e sociale, Bologna, 1989.
  104. Miasmi e umori. Ecologia e condizioni sanitarie in Toscana nel Seicento, Bologna, 1989.
  105. Il governo della moneta a Firenze e a Milano nei secoli XIV-XVI, Bologna, 1990.
  106. Il burocrate e il marinaio. La «Sanità» toscana e le tribolazioni degli inglesi a Livorno nel XVII secoio, Bologna, 1992.
  107. Le Marche e la Romagna nell'epidemia di tifo petecchiale del 1622 secondo le fonti toscane (in coll. con M. Moroni), en «Proposte e ricerche» XV (1992), pp. 188-202.
  108. Per una storia della farmacia in Italia: Milano e Lombardia (testi di C. Cipolla, A. Russo, D. Zanetti), Bologna, 1992.
  109. Tre storie extra vaganti, Bologna, 1994.
  110. Storia facile dell'economia italiana dal Medioevo ad oggi (a cura e con introduzione di C.M. Cipofia), Milano, 1995.
  111. Conquistadores, pirati, mercatanti. La saga del'argento spagnuolo, Bologna, 1996.
  112. Del prevedere, in 1996. Dove va l'economia italiana? (a cura di J. Jacobeffi), Bari, 1996, pp. 18-20.
  113. L'importanza del notaio nella città medievale, in Albertano da Brescia. Alle origini del Razionalismo economico, dell'Umanesimo civile, della Grande Europa (a cura di F. Spinelli), Brescia, 1996, pp. 43-9.
  114. Il linguaggio degli occhi, Milano, 1997.
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Carlo Maria Cipolla

Carlo Maria Cipolla, (1922 - 2000) fue un historiador económico italiano. Nació en Pavía, y se graduó en la Universidad de esa misma ciudad en 1944, con una tesis sobre la historia de las explotaciones agrarias en el valle del Po.
A través de la historia económica, con un enfoque humanista de la misma, mostró un mayor interés en las causas que han provocado determinadas situaciones económicas y sociales a lo largo de la historia, que por hechos materiales y cifras concretas. Fue también conocido por sus artículos sobre la superpoblación y sus ensayos sobre la estupidez humana.

Contenido

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Biografía [editar]

En su juventud, Cipolla quería ser profesor de historia y filosofía, y debido a eso ingresó a la facultad de ciencia política de la Universidad de Pavía. Mientras estudiaba ahí, gracias al profesor Franco Borlandi, un especialista en historia económica medieval, descubrió su pasión por la historia de la economía. Consecuentemente amplió sus estudios en la en la Universidad de París para licenciarse más tarde en la London School of Economics, en 1948.
Obtuvo su primer puesto de profesor de historia económica en Catania a la edad de 27 años, dando inicio a una larga carrera académica en Italia (Venecia, Turín, Pavía, Pisa y Fiesole) y en el extranjero. En 1953 Cipolla viajó a los Estados Unidos por el Programa Fulbright y en 1957 se convirtió en profesor visitante en la Universidad de California en Berkeley, de la que dos años más tarde pasó a ser catedrático. Cipolla fue recibido como miembro en varias academias prestigiosas y en 1995 recibió el premio Balzan.

Teoría de la estupidez [editar]

Cipolla exploró el controvertido tema de la estupidez formulando su famosa Teoría de la Estupidez, expresada por primera vez en su ingenioso panfleto de 1988 titulado Allegro ma non troppo.
En este escrito Cipolla desarrolla una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la Mafia, el Complejo Militar Industrial, (MIC) o la Internacional Comunista. El grupo de los estúpidos, sin reglamentaciones, líderes o manifiestos consigue ejercer un gran efecto con una coordinación increíble.
En el mismo libro pueden encontrarse las leyes fundamentales de la estupidez:
  1. Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación
  2. La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona
  3. Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.
  4. Las persona no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.
  5. Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.
Por deducción, de la tercera ley, Cipolla identifica dos factores a considerar cuando se explora la conducta humana:
  • Beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo
  • Beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros
Creando un gráfico en el que se coloca el primer factor en el eje x y el segundo en el eje y se pueden obtener cuatro grupos de individuos:
  1. Inteligentes, (Benefician a los demás y a sí mismos)
  2. Incautos, (Benefician a los demás y se perjudican a sí mismos)
  3. Malvados, (Perjudican a los demás y se benefician a sí mismos)
  4. Estúpidos, (Perjudican a los demás y a sí mismos)

Obras [editar]

  • Studi di Storia della Moneta (1948)
  • Mouvements monétaires dans l'Etat de Milan (1951)
  • Money, Prices and Civilization (1956)
  • L' avventura della lira (1958)
  • Storia dell'economia italiana: Saggi di storia economica (1959)
  • Economic History of World Population (1962)
  • Guns and Sails in the Early Phase of European Expansion (1965)
  • Clocks and Culture (1967)
  • Literary and Development in the West (1969)
  • The economic decline of empires (1970)
  • European culture and overseas expansion (1970)
  • Economic History of Europe (1973)
  • The technology of man: A visual history (1980)
  • Fighting the Plague in Seventeenth Century Italy (1981)
  • The Monetary Policy of Fourteenth Century Florence (1982)
  • Allegro ma non troppo (1988)
  • Between Two Cultures: An Introduction to Economic History (1992)
  • Before the Industrial Revolution: European Society and Economy, 1000-1700 (1994)

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LOS TALIBANES

En el Sur de Asia Central y sin acceso al mar se encuentra Afganistán, un país caracterizado por una dictadura fundamentalista donde la violencia no tiene límites y las violaciones de los derechos humanos son constantes. 

Nota histórica. Históricamente el país, ha sido objeto de largas y sucesivas dominaciones extranjeras: persas, griegos, mongoles y turcos. No es hasta mediados del s. XVIII, con Ahmad Shah Durrani como soberano, que se constituye como una entidad política. En el s. XIX, fue escenario del enfrentamiento entre los imperios británicos y ruso, siendo amenazada su integridad territorial. 

Es Abd al-Rahman, entronizado por los británicos, quien forja el moderno Estado unificado, independiente de Gran Bretaña. En 1973, protagoniza un golpe de Estado y proclama la República. En 1978 en un nuevo golpe de Estado este es derrocado por Muhammad Taraki, miembro del Partido Democrático Popular y, pro soviético. Taraki aumenta los lazos con la URSS, lo que comporta la aparición de unos grupos guerrilleros musulmanes anticomunistas, los mujaidins. En 1979, Hafizulla Amin derroca a Taraki y la acción de las guerrillas aumenta. Ese mismo año, la URSS invade Afganistán y proclama presidente de la República a Babrak Karmal. En 1989, en cumplimiento de los acuerdos de Ginebra, los soviéticos se retiran del país. A partir de ese momento, las diversas facciones musulmanas se enfrentan en una guerra civil para conseguir el predominio en la composición del gobierno del nuevo Estado islámico. En 1994 surgen los Talibán y se convierten en una de las más poderosas facciones contrarias al gobierno. La instrucción militar y el fanatismo religioso les lleva a iniciar una ofensiva armada consiguiendo diferentes victorias militares. 

La sharia. En septiembre de 1996 los Talibán conquistan Kabúl. Una vez conquistada la capital, el gobiernos de los taliban se vuelca en reordenar el país según los preceptos religiosos, con el objetivo de establecer el Estado más puro del Islam. Imponen la aplicación de la sharia, rígida ley islámica que hace una severa interpretación del Corán:

Las mujeres no tienen derecho a estudiar ni a trabajar, han de llevar el «chador». 

Los hombres están obligados a llevar barba y turbante. 

Los residentes están obligados a rezar. 

Se prevé la lapidación para adúlteros, la amputación de manos y pies para ladrones y la muerte por operar a las mujeres. 

Hombres y mujeres han de viajar por separado en el transporte público. 

La prensa tiene prohibido fotografiar a las mujeres. 

No se puede jugar a fútbol ni tampoco ver videos. 

Los cines están cerrados por ser convertidos en mezquitas de oración. 

Está prohibido el funcionamiento de las estaciones de televisión y prohibido que la población escuche música por la radio. 

Situación actual. La expectativa de vida de vida de los hombres es de 44 años y de 43 años para las mujeres. La mortalidad infantil afecta a 1 de cada 8 niños. La tasa de alfabetización es del 30%, las mujeres apenas llegan al 13’5%. Como consecuencia de la guerra, en la capital no hay ni agua ni luz, así como la población sufre el problema de las minas terrestres, según la Cruz Roja, Afganistán es uno de los países del mundo más afectados por las minas. Actualmente la situación no deja de ser muy grave y preocupante. Es el país menos avanzado del mundo, fuera de África, que vive una guerra ininterrumpida desde 1.979. Es un claro ejemplo de estado desintegrado y frágil en el que no existen las instituciones. Es un país dominado por el fanatismo religioso fundamentalista, que se ha impuesto por la violencia y que impacta muy especialmente sobre las mujeres afganesas y los derechos humanos. 

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s2t2 -La inutilidad del sufrimiento

Introducción de "La inutilidad del sufrimiento"
DE MARÍA JESÚS ÁLAVA


Por cortesía de 'La Esfera de los libros' les ofrecemos la introducción de 'La inutilidad del sufrimiento' 

¡Nos pasamos la vida sufriendo! 

¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar con qué facilidad sufrimos? o, para decirlo de otra forma, ¿cuánta vida se nos escapa sufriendo?, ¿cuánta energía desperdiciamos?, ¿cuántas ilusiones y esperanzas tiramos?, ¿cuántas ocasiones perdemos?, ¿cuántas alegrías ahogamos?...

Realmente, ¿hay justificación a tanto sufrimiento?, ¿la vida es tan difícil y la felicidad tan imposible?, ¿de verdad nos creemos que nuestro destino es sufrir?, ¿que estamos «aquí» para pasarlo mal?... Casi nadie, al menos en nuestra sociedad occidental, contestaría de forma afirmativa a estas preguntas, pero lo cierto es que parecen actuar como si creyeran en un destino fatalista de la vida. 

Personalmente, desearía que a estas alturas de la historia, en pleno siglo xxi, la mayoría de las personas no se sintieran «atrapadas» por «algo» de lo que no pudieran escapar. No obstante, la verdad es que mucha gente sufre de forma inútil y, además, sufre prolongadamente. 

La psicología, y sobre todo los 25 años de experiencia profesional, me han enseñado muchas cosas, pero quizá lo que más valore es ¡cómo se ha desarrollado mi capacidad de observación! ¡Qué fácil te resulta «mirar y ver» cuando has aprendido a hacerlo!; pero ¡qué difícil! les resulta la vida a las personas que se sienten atrapadas por su trabajo, por sus estudios, por sus padres, por sus parejas, por sus hijos, por su edad…; en definitiva, atrapadas por sus circunstancias y sin aparente posibilidad de «ver» la salida o la solución final. 

La verdad es que sin darnos cuenta repetimos conductas, rutinas, costumbres, hábitos..., formas de actuar que, inexorablemente, nos hacen sentirnos mal, pero que se nos antojan imposibles de evitar. Ante lo que consideramos una mala noticia nos preocupamos, en lugar de prepararnos para superarla en las mejores condiciones; los contratiempos nos alteran y con facilidad nos dispersan, dificultándonos la búsqueda de las mejores opciones; rápidamente vemos en los acontecimientos la parte negativa, las dificultades, los obstáculos, en lugar de las oportunidades que encierran. Al final sufrimos y, de nuevo, sufrimos inútilmente. 

La primera vez que me quedé muy impactada por la falta de felicidad que parecía tener la mayoría de las personas que me rodeaban fue a finales de los años setenta. Entonces, yo era una persona muy joven, recién licenciada, entusiasmadísima con mi trabajo y… muy sorprendida ante la aparente infelicidad que veía a mi alrededor. No se me ocurrió otra forma mejor que intentar «medir» la satisfacción o insatisfacción que las personas sentían en su vida. Ni corta ni perezosa, dentro de lo que entonces era mi ámbito laboral, en el transcurso de las entrevistas personales que realizaba para hacer la historia de los niños y comentar el desarrollo que tenían, pregunté a aproximadamente 180 parejas de padres, con niños entre uno y seis años, qué opinión de conjunto tenían sobre sus vidas; lógicamente, las preguntas no eran tan literales, pero a través de la información recibida se podía clasificar con bastante precisión a las parejas: las que se sentían en general muy felices y satisfechas, felices, insatisfechas, agobiadas, decepcionadas, atrapadas en el día a día y agotadas ante sus circunstancias. 

Los datos fueron demoledores, tanto que prefiero no transcribirlos. La verdad es que eran un prototipo, quizá avanzado para la época, de lo que hoy día es la realidad para casi todas las parejas jóvenes. En el contexto en que nos movíamos, lo habitual es que ambos padres trabajasen; además, eran lo suficientemente jóvenes como para tener niños menores de seis años, estaban pagando casi todos la hipoteca de la casa, tenían salarios medios y un nivel cultural medio-alto. A pesar de llevar relativamente poco tiempo casados o viviendo en pareja (la media no sobrepasaba los seis años de convivencia), la mayoría se sentían muy agotados con la experiencia de ser padres y simultanear su trabajo con las «obligaciones» y responsabilidades que conlleva la atención de los niños. En muchos casos se mostraban hostiles hacia el otro miembro de la pareja, como si éste tuviera la culpa de su situación, de su agobio, de su falta de tiempo personal. Estas circunstancias influían muy negativamente en su relación y muchos de ellos, si hubieran podido dar marcha atrás, se hubiesen planteado caminos diferentes. No pensemos que su realidad era peor que la que podían tener otras parejas; al contrario, al menos ellos disfrutaban de una guardería en su trabajo, que les prestaba un servicio de indudable calidad, además de proporcionarles más facilidades en el cuidado de sus hijos. 

Pero si la mayoría de estas parejas se sentían agotadas ante las circunstancias de su vida diaria: prisas, tensiones, lucha constante con el reloj, con los imprevistos, con las enfermedades de los niños, con los contratiempos típicos…, ¿cómo creemos que se siente hoy ese segmento tan importante de nuestra población? 

Posteriormente, mi actividad profesional me llevó a seguir trabajando con niños y padres. Además, tuve la suerte, casi desde el principio, de simultanear esta faceta con la psicología clínica (niños, adolescentes, jóvenes, adultos…) y, finalmente, completé mi abanico con una intensa experiencia en el mundo de la psicología de la empresa. La verdad es que no he vuelto a hacer más trabajos estadísticos de este estilo, ¡no quiero deprimirme inútilmente!, pero no tengo dudas sobre cuáles serían los resultados. 

¿Alguien piensa que las circunstancias han mejorado y que hoy día es más fácil compatibilizar la vida profesional y familiar? Seguramente pocas personas se atreverían a contestar de forma afirmativa. 

Mi trabajo como psicóloga abarca todos los ámbitos y los tramos de la población y cada día siento más contraste entre cómo me gustaría ver a la mayoría de la gente y cómo la veo en realidad. 

Con frecuencia, tanto en el ámbito de la formación como en el marco de la consulta, muchas personas me dicen que les encanta verme de buen humor, irradiando energía y «calma». Seguramente, para ellos resulto el prototipo de lo que pueden considerar como una persona agradable, relajada y a la par activa, que se lo pasa bien trabajando y parece ser feliz en su vida personal. 

Yo, que me conozco bien, no me considero nada excepcional, aunque es verdad que en general me encuentro muy a gusto con mi vida; me siento, por el contrario, muy defraudada por la falta de felicidad que veo en la mayoría de las personas. Bien, ¡pues de eso se trata! 

Por supuesto, a veces las circunstancias que nos rodean hacen difícil, muy difícil, que nos encontremos bien, pero si hemos conseguido un buen control de nuestros pensamientos lograremos ser dueños de nuestras emociones, y esas circunstancias podemos verlas como oportunidades para desarrollar nuevas habilidades y recursos, que nos facilitarán el control de nuestras vidas. 

Todos conocemos a personas, supuestamente afortunadas, a las que la vida parece sonreír y, sin embargo, se sienten tremendamente desgraciadas. 

Por el contrario, vemos a seres humanos con vivencias terribles que, a pesar de todo, consiguen mantener un espíritu animoso, y siguen «luchando» con una fuerza constante, cuando no arrolladora, que los lleva a esa sensación tan maravillosa de «encontrarse bien consigo mismos». Esa vivencia es aún más intensa y plena cuando la experimentamos en esos momentos en que la vida parece ponernos a prueba. 

En definitiva, y con palabras llanas, se trata de que nuestro cerebro actúe a nuestro favor y no en nuestra contra. 

Nuestro cerebro nos acompañará siempre, al igual que nuestro Sistema Nervioso Autónomo (SNA) y nuestro Sistema Nervioso Central (SNC). Seguramente, una de las primeras cosas que nos tendrían que haber enseñado es cómo descubrirlos y cómo ponerlos a nuestro servicio. Lejos de esa realidad tan palpable, la verdad es que muchas personas, a pesar de los años que ya llevan a sus espaldas, se siguen sintiendo prisioneras de «sus nervios», de «su forma de ser», de «su manera de actuar», «de ver la vida»… No hay nada que justifique ese encadenamiento, ese sufrimiento «tan inútil como prolongado». Vamos a tratar de aprender cómo controlar nuestra vida y, para ello, descubriremos cómo encaminar mejor a la persona hacia la ilusión y no hacia el sufrimiento.

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s2t2 -Cada tonto con su cátedra


Cada tonto con su cátedra
Por Carlos Antonio Bouza Pol.
Actualizado el 09/01/2009 a las 05:38(CET)

Un catedrático de la Universidad de Valladolid, en una reciente conferencia en Madrid, aseguraba que Castilla padece un retraso de siglos por culpa del catolicismo. Su lección, que pretendía ser magistral, dictaba así: «Castilla, la España interior, siempre estuvo menos desarrollada que la periferia. Esto se debe, sin duda, a que sus Universidades se dedicaban al estudio de las humanidades, que producían muchos escritores y santos, pero ningún científico. Tanta literatura y tanta religiosidad y misticismo, fueron una gran losa pesadísima que sepultó e impidió prosperar al pueblo».

Que el señor catedrático vallisoletano, pucelano, pinciano se apunte ahora a esta vieja y falsa teoría, y la exponga y defienda con rotundidad, me confirma una vez más que, por desgracia, todavía andan por ahí sueltos muchos “intelectualillos de vía estrecha y lengua larga”, incapacitados para razonar como Dios manda, es decir: sin prejuicios ideológicos, falsos y caducos.

Siguen atacando sistemáticamente a los Reyes Católicos, en especial a Isabel. A Fernando I de Aragón la Enciclopedia Espasa (Depósito Legal M-7096-1993 Pág. 2670 tomo nº 7) le llama: Fernando II de Cataluña-Aragón. A Carlos I de España y V de Alemania y, sobre todo, a Felipe II los insultan y los maltratan. Y siempre sacando a relucir contra ellos los mismos asuntos, que no son otros que la Inquisición, la expulsión de los judíos, y la conquista y civilización de América, en la cual -dicen ellos, los catedráticos-, hemos cometido los españoles un inmenso genocidio y la barbaridad imperialista de imponerles nuestra religión católica y nuestro idioma el castellano.

Esto, lo diga quien lo diga, no pasa de ser una gran majadería monumental que no soporta el más mínimo análisis: no es la leyenda negra, es la real necedad. Deberían saber -lo saben pero lo ocultan-, que la verdad histórica sólo puede resplandecer cuando el investigador se acerca a ella vacío y limpio de condicionantes previos y de prejuicios ideológicos; y con rectitud y amplitud de miras intenta y logra analizar y juzgar, únicamente, a la luz de los hechos y del contexto general de la época en que se produjeron. El hecho histórico nunca es algo aislado e inconexo con la realidad circundante, ni se puede evaluar y estudiar aisladamente como si fuera un microbio en un tubo de ensayo. Es una gran  falacia, propia de embaucadores sin escrúpulos, el pretender juzgar, con mentalidad de hoy, los hechos ocurridos hace siglos. Los sembradores de mentecatez y cizaña son muy capaces de referirse a los “abusos y barbaridades” aplicándoles el término de “genocidio”, palabra ésta totalmente inapropiada, toda vez que es vocablo muy moderno, parido y empleado por primera vez en los procesos de Nuremberg en 1946, contra los nacionalsocialistas antisemitas alemanes -no fascistas-.

Así pues, referirse a los posibles e inevitables abusos de los españoles en América llamándoles “genocidas”, es una simple y malvada estupidez, propia de cualquier indocumentada televisiva como Esther Jaén, que así se pronunció en el programa TVE 59 segundos del 25-9-2006, pero, no parece razonable en personas cultas que ostentan cátedras.

Con toda la autoridad moral que me da el hecho de haber defendido siempre la justa causa hebrea-israelita-judía, puedo permitirme la libertad de recordarles a todos los antisemitas que los judíos en España fueron expulsados no como un hecho propio y exclusivo de la península ibérica, sino como norma general en toda Europa, que buscaba la homogeneidad. Los estados europeos vieron como esencial la unidad religiosa, y fue el catolicismo la argamasa con la que se fraguó su fortaleza y su extraordinario progreso social, político, cultural y económico, sin parangón en todo el orbe. Ignorar ésto tan elemental o discutirlo es una simple tontería que, por desgracia, hace escuela y consigue seguidores, bufos y vociferantes, sin asomo de conocimiento  ni racionalidad.

Los judíos tenían, casi en exclusiva, en monopolio, el negocio del préstamo y de la financiación. Nadie podía competir con ellos. Practicaban, pues, la usura, cobrando altísimos intereses, aprovechándose de las muchas necesidades del pueblo católico, que se veía obligado a satisfacer réditos tan abusivos, que acababan perdiendo sus propiedades. Los reyes y la nobleza estaba endeudada y “sangrada” sin piedad por los prestamistas judíos. Esto era así porque la Iglesia Católica, “tan malísima” -o tan utópica-, tenía terminantemente prohibido a los fieles -que eran el 99%- prestar dinero cobrando intereses, pues, predicaba socorrerse y ayudarse como hermanos, unos a otros, al tipo de interés cero.

En lo que se refiere a la Inquisición, aquella cosa horrible y salvaje que somos incapaces de entender y de disculpar con nuestras evolucionadas mentalidades de hoy, hay que saber y decir que perduró hasta el siglo XIX, y no sólo en España, también en Francia e Italia etc., etc... A pesar de todo, con sus más y sus menos, con su debe y su haber,  el catolicismo obtiene un saldo, un capital líquido, un positivo resultado en su “cuenta de explotación”, en su “balance final” de estos dos mil ocho años de ejercicios contables, con sus cuentas de “pérdidas y ganancias” a la vista de todos. 

La supuesta «lección magistral» que pretendió darnos, con su conferencia, el catedrático de Valladolid al afirmar: «Ancha es Castilla, pero pobre por culpa del catolicismo y de las humanidades», no se sostiene en pie y deja en evidencia una mal disimulada animadversión contra el pensamiento trascendental que busca la verdad y la solidaridad fraterna. El pensamiento científico, tan alabado y tan poco cuestionado por ateos y agnósticos, de poco sirve si no hunde sus raíces y despliega sus ramas al amparo de una buena tierra y un buen clima, capaces de alimentarlo. Este alimento es el humanismo católico, el de la conquista y civilización de América del padre Juan de Avendaño, y el de hoy, el de la iglesia misionera. Y no se olvide nunca, que cuando llegamos los españoles al nuevo mundo, aquellas culturas ofrecían a sus dioses sacrificios humanos, a diario. ¡Menos mentiras señores, señores catedráticos!
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Mi coche también es ateo

Mi coche también es ateo

busateo

PROBABLEMENTE DIOS NO EXISTE. DEJA DE PREOCUPARTE Y DISFRUTA DE LA VIDA.

Más que excelente, yo califico esta campaña de “muy necesaria”. Lo que puso en marcha en Inglaterra la British Humanist Asociation (BHA) llegará a España a partir del día 12 de enero de la mano de Unión de Ateos y Librepensadores (UAL).

Con el beneplácito del profesor Richard Dawkins, eminente biólogo evolucionista autor, entre otros, de “El espejismo de Dios” y “El gen egoista”, se lanzó la campaña inicial en Londres con el objetivo de sensibilizar a los ciudadanos ateos, no creyentes y librepensadores en general sobre la necesidad de “hacerse visibles” para reivindicar los mismos derechos y libertades que se reconocen a los demás ciudadanos por el mero hecho de poseer o manifestar unas creencias religiosas.

Desde entonces la campaña del “Bus Ateo” no ha dejado de extenderse por todo el mundo y, a partir de enero, finalmente llegará también a nuestro país.

Sin embargo, se da la circunstancia de que ni resido en Barcelona, ni soy (gracias a dios) usuario habitual del transporte público. Por tanto, me veo en la obligación de declarar que “Mi coche también es ateo”. Casi tanto como yo.

Como no he encontrado pegatinas con el lema de tamaño adecuado para un turismo, y teniendo en cuenta que el slogan no me parece el más acertado (ese “probablemente” no queda como dios manda), tendré que pensar en hacerlas yo mismo con algun texto parecido a los que aparecen en Sobrenatural.net (tomadas de dios es ateo).

◦ El Diseño Inteligente hace llorar a mi mono
◦ ¿Demasiado estúpido para entender la ciencia? Prueba con la religión
◦ “Adórame o te torturaré por toda la eternidad. Que tengas un buen día”. - Dios
◦ Dios no mata a la gente. Eso corre por cuenta de los que creen en él.
◦ No confiaría en tu dios ni aunque existiese
◦ La gente que no quiere que se rían de sus creencias no debería tener creencias tan graciosas.
◦ ¡Amenazar a los niños con el infierno mola!
◦ Dios – ¡aplíquese directamente sobre la frente!
◦ Dios no existe, así que supongo que eso significa que nadie te ama.
◦ Dices “hereje” como si fuese algo malo.
◦ “Diseño inteligente” Ayudando a que la gente estúpida se sienta inteligente desde 1987.
◦ Mi mono volador puede más que tu ángel guardián
◦ Cada vez que juegas con tu cosita, Dios mata a un gatito.
◦ Si Dios quería que creyésemos en él ¿por qué inventó la lógica?
◦ Rezar es una forma de esquizofrenia políticamente correcta
◦ TODOS los americanos son afroamericanos (Especial para Ford, GM o Chrysler).
◦ Lo olvidé - ¿En qué día creó Dios todos los fósiles?
◦ Era ateo hasta que los hindús me convencieron de que yo era Dios.
◦ Si nos hizo a su imagen y semejanza, ¿entonces por qué no somos también invisibles?
◦ JESÚS TE SALVA … de pensar por ti mismo.
◦ ¿Cómo puedes no creer en la evolución si ni siquiera puedes definirla?
◦ Cada vez que ves un arco iris, Dios está teniendo sexo gay.
◦ La familia que reza junta está lavándole el cerebro a sus hijos.
◦ Dios está ocupado ahora mismo. ¿Puedo ayudarle yo?
◦ Si Dios hubiese tenido la intención de que fuera a la iglesia me habría dado un culo más gordo para poder sentarme y un cerebro más pequeño con el que pensar.
◦ No vengas a rezar a mi escuela y yo no iré a pensar a tu iglesia.
◦ ¿Quién eres tu para cuestionar el que tu dios no quiera que yo crea en él?
◦ No creo en Dios. Puedo ser maniaco depresivo pero no estoy tan loco.
◦ Cuando llegue el día del juicio ¿puedo quedarme con tu coche?

Desde luego, son mucho más elaboradas que el insulso “dios te ama” que a veces se ve en algunos utilitarios.

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Reflexiones de self-management para 2009

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"Fiate en Dios y .."

En unas inundaciones un hombre se queda en lo alto de un campanario totalmente aislado. 

El hombre, que era muy religioso, estaba convencido de que Dios iba a salvarle. Pasa toda la mañana y por la tarde llega una barca: -

¡Oooigaaa! suba que le llevamos. 

-Noooo graciaaaas, tengo fé en Dios y seguro que él me salvará.- 

¿Está seguro? 

- Siiii, sigan que Dios me salvará. 

En esto que pasa toda la noche y al día siguiente pasa a su lado una lancha: 

- ¬¡Eh Oigaaa! suba que le llevamos. 

- Noo no hace faltaaa. Soy muy devoto y seguro que Dios me salvará. 

Sigue pasando el tiempo y por la tarde llega un Helicóptero de la Guardia Civil: 

- ¬¡Ehhhhh! ¡¬El del campanario! ¿Necesita ayuda? 

- Noooo gracias. Confío en Dios, él me salvará. 

En esto que esa noche vuelve a subir el nivel de las aguas y el hombre se ahoga. Cuando va al cielo se encuentra con Dios y le dice: 

¬¡Señooorr! ¬¡Dios mío! ¿Por qué no me has ayudado? 

- ¿Qué no te he ayudado? Pero si te mandé una barca, una lancha, un helicóptero…
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